Breve extracto del contenido.
 
     La historia del pensamiento de la humanidad es la historia del propio Conocimiento que se va abriendo paso entre el mundo de los sentidos (hoy en día riqueza asociada al dinero) y la construcción moral de los individuos que integran dicho mundo (libertad consensuada en derechos universales).
 
     Pero, estos dos conceptos de riqueza y libertad, se hallan desintegrados en un mundo excesivamente materialista, perdiéndose así el horizonte intelectual (capacidad reflexiva) y espiritual (pérdida de valores morales). Ante esta atomización de los conocimientos en general y los científicos en particular, el ser humano individual está abocado a un nihilismo que le hace perder el sentido de la vida misma. Para salvar dicha situación, se hace perentoria una nueva reflexión filosófica, no en un complejo sistema de pensamiento, sino situándonos cada uno de nosotros ante las “categorías cognitivas” comunes presentes en cada ser humano.
 
     La comprensión de dichas categorías cognitivas, objeto de este ensayo, no son conceptos de difícil alcance intelectual. Bien al contrario, cada uno de nosotros puede acceder a dicho conocimiento con la sola actitud positiva en ese sentido. La reflexión acerca de uno mismo y la relación con el mundo que le ha tocado vivir (cada cual el suyo), permite realizar una “ascensión” cognitiva consciente de modo que, desde una comprensión superior, se pueda acceder a un “mapa” (objeto de este trabajo) a través del cual conducir nuestra libertad con conocimiento de causa(nunca mejor dicho), para intentar lograr la tan ansiada felicidad que anhela todo ser humano.
 
     Este proceso individual, proyectado a nivel social, intelectual y espiritual, inspira hacia una nueva conciencia de la humanidad que está eclosionando a través de colectivos, intelectuales y científicos. Este ensayo quiere postular un giro copernicano en la visión que la humanidad tiene de sí misma: debe subsumir los conocimientos científicos, hijos del saber filosófico, para hallar un sentido unificador  que sirva de referencia cognitiva y espiritual para cada ser humano. La  visión materialista, la reflexión filosófica y las aspiraciones espirituales deben  converger, al igual que en el individuo, en una “ascensión” cognitiva hacia un conocimiento más universal. En definitiva, se trata de que la conciencia, tanto individual como colectiva, ascienda desde una posición extremista materialista para instalarse en su propio centro natural: el del  Conocimiento y el de la Razón.