La comprensión de lo expuesto en este apartado es mucho más fácil si se ha leído primero el libro “Pensar en ser rico” pues, en este, se establece los fundamentos cognitivos, filosóficos y científicos que me llevan a hablar de la “nueva conciencia humanística del S. XXI “. Se ruega consultar la obra antes de proseguir leyendo pues, pudiera parecer una utopía los objetivos planteados, para aquellos que no han “ascendido” desde la conciencia materialista hacia la conciencia humanística.
Realizada la advertencia previa a aquellos que no han leído todavía el libro, me dirijo a continuación a los que sí lo han leído, con la intencionalidad de expresar cual es la praxis que debe seguir a los fundamentos expuestos en el citado libro.
La nueva conciencia humanística del S. XXI debe aglutinar a todas las personas que participan en movimientos sociales organizados o no, que propugnan el bien hacia la humanidad, en cualquiera de sus facetas mundanas: defensa ecológica, acciones humanitarias, colaboración en ONG, defensa de los derechos humanos, ayuda a los pobres, educadores, sociólogos, psicólogos, científicos en general que trabajan en pos de elevar el conocimiento de la humanidad. En definitiva, se trata de construir un lugar común para todas las personas que piensan en el bien de la humanidad, independientemente de la religión profesada, razas y culturas. La conciencia humana no entiende de diferenciaciones excluyentes. Se trataría, pues, de aglutinar la participación de todos en la creación de un “Instituto del Conocimiento”, como base para esa nueva conciencia humanística del S. XXI.
Hasta la presente, todos los colectivos humanitarios intentan realizar sus buenas acciones independientemente los unos de los otros, pero se encuentran con un problema común: las ideas humanitarias defendidas no tienen un consenso cognitivo sobre el cual fortalecer sus acciones. Cada ONG, cada organización humanitaria, hace voluntariamente lo que puede, pero sus esfuerzos dependen exclusivamente de cada propia organización así como del esfuerzo de sus miembros. Al no estar todas las organizaciones humanitarias unidas en una misma dirección de acción, pierden fuerza para lograr sus objetivos, viéndose abocadas a estar supeditados a los poderes económicos, sociales y políticos de cada país. Es decir, la intención humanitaria es buena pero los esfuerzos son realizados por muchas y diferentes asociaciones y personas, cada cual por su cuenta.
La proposición de un “Instituto del Conocimiento” desde esta página, tiene como objetivo un consenso lo más amplio posible entre todas las organizaciones y personas, con sólidos fundamentos filosóficos, científicos y humanitarios orientados a extender el conocimiento como principio mismo para elevar la conciencia humanística. Sólo a partir de ello se podría entonces orientar los conocimientos consensuados hacia la propia humanidad: mediante la educación, la acción social y, porqué no, incidiendo en las decisiones políticas.
Todas las ideas revolucionarias pueden parecer utópicas al principio. Pero es una evidencia que los grandes cambios sociales y mundiales se han producidos a partir de un primogénito pensamiento. Así ha ocurrido con el cristianismo (Cristo), el Islam (Mahoma) y el socialismo (Marx), por ejemplo.
Ahora, en el albor de este siglo XXI, le corresponde al Conocimiento tomar las riendas del mundo y, para ello, hay que contar con el esfuerzo de todos los que tienen conciencia humanística. Este es el objetivo pretendido: establecer los fundamentos de un INSTITUTO DEL CONOCIMIENTO, para la mejor dirección de este mundo desequilibrado y enfermo que camina hacia la autodestrucción por la mala acción del ser humano. Es por ello que, desde está página, invito a colaborar a todos los que tienen conciencia humanística a unirse para caminar juntos en una misma dirección: establecer los fundamentos cognitivos para reorientar el rumbo de este mundo. Sólo así podremos dejar un legado con finalidad espiritual a las generaciones futuras.
Como esta idea es incipiente y que necesitará tiempo para que se convierta en realidad, invito desde aquí, a todo aquél que crea firmemente en lo expuesto, para sumarse a esta iniciativa. Si lo desea, puede contactar con el autor para que, en un futuro próximo, podamos establecer las pautas de construcción, movilización y fundamentar el pretendido Instituto del Conocimiento.
Soñar es gratis pero, a veces, los sueños se hacen realidad. |