"La conciencia, esa gran desconocida y, paradójicamente, tan presente en nosotros como ausente en el mundo"
(Amador Martos)

LA FILOSOFÍA PARA NIÑOS Y LA OFENSIVA ACTUAL EN CONTRA DE LA FILOSOFÍA

VALORES

Un artículo de Gabriel Vargas Lozano.

La enseñanza y difusión de la filosofía se encuentra hoy seriamente amenazada por la dirección que ha tomado el desarrollo del sistema económico, político y social dominante. Esta amenaza implica también a las humanidades pero en el caso de la filosofía, no es difícil advertir su exclusión en los diversos sistemas de enseñanza así como su casi nula difusión en los medios culturales.


Hoy, en Estados Unidos y Gran Bretaña, han estado suspendiendo los apoyos a los centros de humanidades; en España, el gobierno propuso una reforma educativa eliminando las materias filosóficas de la Secundaria y la Preparatoria[2]; en los países Centroamericanos fue suprimida desde hace más de diez años y en México, en 2008, durante el régimen de Felipe Calderón, desapareció el área de humanidades y las disciplinas filosóficas que tradicionalmente se estudiaban en ese nivel desplazándolas, sin ninguna explicación, al cumplimiento de una función “transversal”[3] en la “Reforma Integral de Educación Media Superior” (RIEMS) [4].

La situación en el fondo radica en el hecho de que los que dirigen las estrategias del sistema consideraron que, dados los cambios tecnológicos que se han desarrollado en la producción; la información, la comunicación y la vida cotidiana, se requería toda una concepción de la educación del individuo que coadyuvara, en forma activa en la reproducción de todo el metabolismo social. Esta nueva forma está planteada en los documentos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) a la cual pertenecen los países más desarrollados del mundo y algunos invitados entre los cuales se encuentran México y Turquía que, como se sabe, ocupan los últimos lugares en las mediciones sobre educación básica. A partir de los planteamientos de la OCDE se han acordado una serie de acciones a través del Plan Bolonia y los “Proyectos Tunning” para Europa y América Latina. Estos proyectos ponen el énfasis en el método de competencias que busca, justamente, la movilización de todos los conocimientos, actitudes, habilidades, etc. para el logro de resultados efectivos (Perrenoud). En otras palabras, se trata de proporcionar al individuo una serie de instrumentos para sus funciones práctico-utilitarias. Es por ello que las disciplinas filosóficas, declaradas como inútiles en sentido práctico y contemplativas (de acuerdo, por cierto, a declaraciones de algunos filósofos clásicos[5]) no tendrían, según esta limitada concepción, ninguna función. En otras palabras, se abandona la tesis de que la educación debería formar a la persona en todas sus dimensiones para reducirla al homo faber, al mundo del trabajo. Por cierto, la manera en que es excluida la filosofía de los documentos de la OCDE es a través del silencio ya que nunca enfrenta el tema directamente pero la filosofía o las humanidades no aparecen ya como parte de la formación básica. Por el contrario, se puede demostrar que las disciplinas filosóficas (atención: ¡bien enseñadas!) pueden contribuir a la formación de un individuo que realice cualquier actividad. Por otro lado, el individuo no es sólo un trabajador o empleado dedicado a la praxis reiterativa sino también un individuo que tiene problemas éticos; necesidad de organizar su pensamiento; de exponer argumentos; de dialogar y llegar a conclusiones; de defender sus derechos; de tener conciencia de su lugar en el mundo y de la situación en que vive; de buscar una sociedad justa (como lo ha hecho la filosofía desde Sócrates hasta nuestros días); de cultivar su relación estética con el mundo y con el arte o la literatura como formas de ver la realidad diferentes y significativas para las vivencias humanas. El individuo no es una máquina de trabajar como lo mostró plásticamente Charles Chaplin en su película “Tiempos modernos” en los inicios de la producción en serie; tampoco un hombre unidimensional como lo expuso Herbert Marcuse y su cerebro no es un sistema de computación. La filosofía contribuye a situar al individuo en el mundo y buscar su compromiso crítico con la sociedad en que vive. Es por ello que la filosofía y las humanidades no caben en su enfoque y por tanto, proceden a eliminarlas por la vía de los hechos.

Ahora bien, en 2007, la sección de filosofía, democracia y seguridad humana de la UNESCO dirigida por Moufida Goucha, planeó y publicó en inglés y francés un libro que constituye un parteaguas en la enseñanza de la filosofía: La filosofía, una escuela de la libertad [6]. En este libro se plantea un cambio radical en la enseñanza de la filosofía: se trata de poner a la filosofía a disposición de todos, es decir, de todos las personas (desde niños a adultos); en todos los ámbitos sociales (sindicatos, periódicos, partidos, asociaciones, escuelas, etc.) y en general en todos los lugares. Esta propuesta, de llevarse a cabo, cambiaría de manera sensible a nuestro país.

Ahora bien, se ha objetado que la filosofía no puede enseñarse a todos ya que implica el conocimiento de los antecedentes; del lenguaje empleado por el filósofo y la naturaleza de problemas bastante complejos. La respuesta es que no se trata, necesariamente, de introducirse en las zonas difíciles de la filosofía sino que la gente conozca la importancia de nuestra disciplina y se beneficie de muchos de sus planteamientos. No se necesita ser Einstein para saber qué es la teoría de la relatividad y todo mundo entiende (o puede entender) la función del pensamiento científico y en este caso del filosófico. Sobre esta temática es ampliamente conocida la aportación del filósofo norteamericano Mathew Lipmann (1922-2010) que desde la década de los setenta planteó un método especial para que los niños pudieran entrar en contacto con la problemática filosófica “Philosophy for children”. Para ello escribe diversas novelas y libros didácticos[7]. Su posición es que la filosofía es la disciplina más indicada para promover una concepción democrática que implique, desde la infancia, el respeto a la voluntad de los otros; la argumentación y sobre todo la búsqueda de consensos a través de lo que llama “comunidad de investigación”[8]. De igual manera, también podemos mencionar al Presidente del “Instituto para las prácticas filosóficas de Francia”, Oscar Brenifier (autor de uno de los capítulos de libro mencionado) y Michell Tozzi, director de la revista L’Agora y autor de numerosos libros.

La enseñanza de la filosofía para los niños es fundamental ya que les permite aclarar sus ideas y elegir formas pacíficas para dirimir sus conflictos. Un enorme avance sería que en nuestro país pudieran ofrecerse diplomados a los maestros de enseñanza básica y secundaria para que incorporan en sus clases normales prácticas filosóficas vinculadas a la etapa por la que están pasando los niños. La enseñanza de la filosofía es también muy importante en la adolescencia por el hecho de que el joven pasa por una crisis de transformación que exige una gran dosis de reflexión y análisis cuyos instrumentos los proporciona la filosofía.

En el caso de la sociedad, la filosofía es portadora de formas dialógicas para plantear tanto la razón como lo razonable. Ya sabemos que existen diversas maneras de entender la razón pero cualquiera que sea esta tratará de propiciar el diálogo y el entendimiento sobre los graves problemas que nos afectan. En nuestro país, en virtud de que existen y co-existen diversas concepciones del mundo y de la vida, se requiere la configuración de un espacio social en el cual se puedan llegar a acuerdos para la convivencia. La ausencia de una filosofía racional y dialógica implica la prevalencia del autoritarismo.

También sabemos que hay filósofos que no aceptaban la democracia (como se entendía en su época) y que es necesario desarrollar su característica esencial que es, a mi juicio, la distribución equitativa de los poderes[9].

Estamos aquí en una perspectiva distinta a la anterior, más amplia y más rica. La educación filosófica es una educación humanística integral que debe ser desarrollada en nuestra sociedad. Es por esta razón que los profesores e investigadores de filosofía deberían propiciar un cambio en lo que respecta a la necesidad e importancia de la educación filosófica para todos sin que ello signifique abandonar sus propias investigaciones en el nivel que deseen profundizarlas. Pero aún en este caso, es necesario que un público más amplio acceda al reconocimiento de su importancia. De igual forma, en nuestras Facultades de Filosofía y Letras deberían establecerse diplomados y maestrías que permitan la especialización de los egresados en el estudio y puesta en práctica de la educación filosófica en los diversos niveles y ámbitos y finalmente, se requiere desarrollar toda una labor, a través de los medios impresos y electrónicos para configurar un clima de interés por la filosofía tal y como lo han estado haciendo los científicos mexicanos. Solo así podrá combatirse toda la ofensiva existente en contra de la enseñanza filosófica.


[1] Profesor-investigador del Departamento de Filosofía de la UAM-I y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Su más reciente libro es: Filosofía ¿para qué? Desafíos de la filosofía en el Siglo XXI. Ed. UAM-I/Itaca, México, 2012.

[2] En el momento en que este artículo se escribe (13 de enero de 2013) prácticamente todos los sectores de filosofía en España han conformado la Red Española de Filosofía (REF) y desarrollan una fuerte lucha para evitar que eliminen las disciplinas filosóficas en la Secundaria y la Preparatoria.

[3] Por cierto, no me opongo a que la filosofía cumpla esa función sino al hecho de que, a cambio, se eliminaron las disciplinas en su integridad, sin embargo cuando se ha recurrido a esta forma, la filosofía ha desaparecido.

[4] Afortunadamente, la lucha de la comunidad filosófica nacional a través del Observatorio Filosófico de México durante cerca de cuatro años, pudo lograr, al final del régimen de Calderón, el restablecimiento del área de humanidades y las disciplinas filosóficas. Ello no quiere decir que dejemos de reflexionar sobre las causas por las cuáles tomaron esas decisiones tan graves.

[5] La prioridad de lo teórico en el mundo griego estaba vinculada a la estructura esclavista que dividía a la sociedad entre hombres libres y esclavos. Es por ello que para Aristóteles el ingeniero que diseñaba un puente era más valioso que el esclavo que lo construía, sin embargo, ese tipo de sociedad fue substituida por otras y la concepción de la filosofía ha cambiado. Ahora bien, el término utilidad puede ser entendido de manera flexible: la filosofía no es útil como lo sería un desarmador pero sí lo es para desarrollar diversas facultades de los seres humanos.

[6] La versión en español fue publicada, por primera vez en nuestro idioma por la Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa en co-edición con la Unesco, a través del Centro de documentación en filosofía latinoamericana e ibérica (CEFILIBE). El libro puede consultarse en forma electrónica en: www.cefilibe.org)

[7] El estudio y puesta en práctica de las concepciones de Mathew Lippmann tiene algunos años en nuestro país aunque no había adquirido suficiente fuerza. Me permito mencionar aquí los libros de José Ezcurdia, de María Elena Madrid, los coloquios organizados por David Sumiacher y en especial, el libro coordinado por Eduardo Harada, La filosofía de Mathew Lipman y la educación: perspectivas desde México. UNAM, México, 2012

[8] Una excelente exposición de algunas de sus tesis principales, la encontramos en su ensayo titulado “The Contributions of Philosophy to Deliberative Democracy” incluido en Teaching Philosophy on the eve of the twenty-first century. Ankara, 1998. Edición de la International Federation of Philosophical Societies.

[9] Aquí hablo de la democracia auténtica y no la llamada “democracia de élites” analizada por Joseph Schumpter y Max Weber y que constituye una desnaturalización de ella.