La importancia de Dios en la Filosofía
Los derechos de dios
"La conciencia, esa gran desconocida y, paradójicamente, tan presente en nosotros como ausente en el mundo"
(Amador Martos)
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ESCATOLOGÍA EN LA GRAN TRIBULACIÓN: AVISO, MILAGRO Y CASTIGO

Este trabajo de investigación está disponible en EBOOK y GRATIS EN PDF ÍNDICE: Resumen 1 - LA IMPORTANCIA DE DIOS EN LA FILOSOFÍA 2 - PROFECÍAS Y REVELACIONES MARIANAS 3 - PROFECÍAS DEL VIDENTE ALEMÁN ALOIS IRLMAIER, por Claude d´Elendil (Ediciones Domus) 3-1 Alois Irlmaier: un vidente excepcional 3-2 Una cronología inigualada 3-3 La Tercera Guerra Mundial 3-4 La derrota de Rusia 3-5 La inundación británica 3-6 Los tres días de obscuridad 3-7 La pax domini 4 - LOS PROCESOS ESCATOLÓGICOS EN LA GRAN TRIBULACIÓN 4-1 Introducción 4-2 La Guerra Espiritual entre Dios y Satanás 4-3 La Gran Tribulación 4-4 El Aviso 4-5 El Anticristo 4-6 El Milagro 4-7 El Castigo 5 - CONSIDERACIONES FINALES Resumen: Considerar La importancia de Dios en la filosofía conlleva inherentemente un salto hacia la psicología transracional, más allá de la razón dualista, hacia la genuina metafísica cuyo lugar pertenece por antonomasia a Dios. Nuestra razón dualista es propia de la tercera dimensión (3D), y es manipulada a través del subconsciente por un “genio maligno” en la cuarta dimensión (4D), a decir de Descartes. El cerebro reptiliano del ser humano nos impide adentrarnos más allá de la dualidad para intentar descifrar las cuestiones metafísicas que preocupan al ser humano desde eones de tiempo. Esa cárcel mental en la que vivimos, algunos la llaman Matrix, es un holograma que mantiene nuestra realidad en una ilusión y que nuestra vida es como un sueño. Por eso es tan necesario el despertar espiritual a través del amor: esa es la guerra espiritual en la que está inmersa la humanidad. Dios no es un concepto alcanzable desde la razón dualista, es una experiencia mística (no-dual) a través de la cual se experimenta la conciencia de unidad entre todos los seres de este y otros mundos. Porque, sí, existen otros mundos, pero están dentro de nosotros mismos, porque somos seres multidimensionales: tenemos un aspecto físico en la 3D, un cuerpo etérico en la 4D y una energía lumínica más allá de la 5D, llamado esta última Humano/Luz por William Criado. La guerra espiritual así planteada en dichos términos científicos y filosóficos es similar a la batalla bíblica entre Dios y Satanás, entre las fuerzas de la luz y las fuerzas de las tinieblas. Y Dios, en su infinita misericordia, nos manda mensajes a través de sus profetas y las revelaciones marianas: la Virgen María anunció el inicio de la Gran Tribulación para octubre del 2023, coincidiendo paradójicamente con el inicio de la guerra el 7 de octubre 2023 entre Israel y Palestina. Esa guerra entre judíos y árabes, según el profeta Alois Irlmaier entre otros también, conduce a la humanidad hacia la Tercera Guerra Mundial. Pero, la Tercera Guerra Mundial no debe considerarse como el fin del mundo, sino como un final de los tiempos en los que el ser humano se ha olvidado de su creador y, por ello, la necesidad de la purificación de la humanidad y su conversión a la fe en Dios. A tal efecto, durante la Gran Tribulación, según diversas profecías y revelaciones marianas, Dios nos dará primero un Aviso para vernos desnudos en nuestra conciencia ante la presencia de Dios, y nadie podrá escapar de esa experiencia mística. Quien no se haya convertido todavía, deberá enfrentarse a Satanás encarnado como el Anticristo, el cual llevará a esos infieles a un transhumanismo tecnológico. No obstante lo anterior, Dios hará un Milagro en toda la faz de la tierra y, particularmente en los lugares santos, para demostrar su existencia y pedir nuevamente la purificación y conversión del ser humano a su fe en Dios. Aquellas personas que aún sobrevivan a la Tercera Guerra Mundial, al Aviso y al Milagro, y que no se hayan convertido todavía a Dios, serán sometidos al más duro Castigo con los tres días de obscuridad, tantas veces profetizados. El Aviso, el Milagro y el Castigo durante la Gran tribulación serán los eventos precursores para la separación del trigo y la cizaña, tantas veces profetizado también. Y, todo ello en conjunto, es una dura prueba para cada uno de nosotros en particular, pues, en definitiva, la purificación y la conversión son los procesos mediante los cuales es posible la ascensión espiritual individual hacia la quinta dimensión (5D), y proseguir así la evolución espiritual más cerca de Dios. 1 - LA IMPORTANCIA DE DIOS EN LA FILOSOFÍA En el verano del 2023 clausuré mis investigaciones filosóficas con la publicación de mi décimo libro, titulado La importancia de Dios en la filosofía. Esa publicación marca un hito intelectual y metafísico todavía por descubrir para muchos, pues se trata de dar un salto hacia la psicología transracional, más allá de la razón, hacía la genuina metafísica cuyo lugar pertenece por antonomasia a Dios. Sobre estas cuestiones planteadas, invito al lector a ver mis dos últimas ponencias: PONENCIA EN EL VIII CONGRESO INTERNACIONAL CESPE 2023: EPISTEMOLOGÍA PEDAGÓGICA PONENCIA EN LA 3ª EDICIÓN DEL DIPLOMADO INTERNACIONAL DE PEDAGOGÍAS EMERGENTES Como expuse en la conclusión de dicha obra, la humanidad ha llegado al límite de la razón dualista, y esa racionalidad humana coincide con el Mundo de las Ideas de Platón, la cual se sitúa en la cuarta dimensión. Y en esa 4D, existe un “genio maligno” a decir de Descartes, un enemigo invisible que manipula a la humanidad desde el subconsciente. En consecuencia, esa razón dualista, es una cárcel mental sustentada por un cerebro reptiliano que nos impide adentrarnos más allá de la dualidad para intentar descifrar las cuestiones metafísicas que preocupan a la humanidad desde eones de tiempo. Esa cárcel mental en la que vivimos, algunos la llaman Matrix, es un holograma que mantiene nuestra realidad en una ilusión y que nuestra vida es como un sueño. Por eso es tan necesario el despertar espiritual a través del amor: esa es la guerra espiritual en la que está inmersa la humanidad. Dios no es un concepto alcanzable desde la razón dualista, es una experiencia mística (no-dual) a través de la cual se experimenta la conciencia de unidad entre todos los seres de este y otros mundos. Porque, sí, existen otros mundos, pero están dentro de nosotros mismos, porque somos seres multidimensionales: tenemos un aspecto físico en la 3D, un cuerpo etérico en la 4D y una energía lumínica más allá de la 5D, llamado esta última Humano/Luz por William Criado. Mediante la hipnosis clínica regresiva de William Criado, es posible comprender lo planteado anteriormente: la razón dualista de la 3D es manipulada por las entidades regresivas de la 4D y, la única posibilidad de salvación, reside en nuestra desconexión de esas entidades que nos manipulan a través del subconsciente, para dar un salto transracional más allá de la razón mediante el amor y la fe en Dios. Queda así planteada la dicotomía entre la razón y la fe, entre la ciencia y la metafísica, entre esas bestias de la 4D y el Dios accesible más allá de la 5D mediante el amor del Espíritu Santo. Tal es la envergadura de la Guerra Espiritual actualmente en la humanidad. En la escatología bíblica se hace alusión a esa dicotomía entre Dios y Satanás, y en esta monografía vamos a argumentar los procesos escatológicos que se están produciendo actualmente en la humanidad, desde que la Virgen María anunció el inicio de la Gran Tribulación en octubre del 2023. 2 - PROFECÍAS Y REVELACIONES MARIANAS Para abordar la escatología en la Gran Tribulación que hemos iniciado en octubre del 2023, he recurrido a diversas profecías, no solamente las bíblicas, sino otras profecías con la suficiente acreditación por sus completos aciertos desde que fueran expuestas. Y no me refiero a las profecías más populares como pudiera ser Nostradamus, sino a otros profetas no tan conocidos, pero con una solvencia profética sin paragón en la historia de la humanidad. Me estoy refiriendo principalmente a la profeta francesa Marie-Julie Jahenny (1850-1941) y al profeta alemán Alois Irlmaier (1894-1959). Este último profetizó incluso su propia muerte. Por supuesto, también hay que tener en cuenta las profecías bíblicas cuyo analista y experto independiente es, a mi humilde entender, el profesor Damián Galerón. Y, cómo no, ahí están las apariciones marianas de Lourdes (Francia), Fátima (Portugal), Nuestra Señora de Akita (Japón) y en Garabandal (España), por citar las más importantes entre otras. Al análisis de dichas profecías, hay que sumar las revelaciones marianas esparcidas por toda la faz de la tierra a través de muchos videntes. Las revelaciones a destacar son las de Dios Padre, Jesucristo, la Virgen María y el Arcángel San Miguel, todas ellas a través de diferentes y múltiples videntes. No es el objetivo entrar a considerar los contenidos de dichas profecías y revelaciones marianas, pues ello debería ser objeto de un libro en sí mismo. Sin embargo, a tenor de mis investigaciones sobre todo ello, hay una conclusión evidente que fue profetizada por la Virgen María: en octubre del 2023 se ha iniciado la Gran Tribulación, coincidiendo con el inicio de la guerra entra Israel y Palestina el 7 de octubre del 2023, la cual debería conducir a la 3ª Guerra Mundial según las diversas profecías y revelaciones marianas. Aquí trataré de argumentar las condiciones que se han dado hasta llegar a la Gran Tribulación, apuntadas esas condiciones de un modo filosófico en el punto anterior bajo el título La importancia de Dios en la filosofía. Pero, además, a tenor de mis investigaciones, explicaré el modo en que se va a desarrollar esa Gran Tribulación a través del Aviso, el Milagro y el Castigo, conceptos que más adelante aludiré. Por tanto, no es el objetivo de esta monografía entrar en el análisis de las profecías y las revelaciones marianas que, como he dicho anteriormente, sería cuestión de hacerlo con otro libro, sino de comunicar las conclusiones según mis investigaciones. La idea fundamental es que, el lector, aprehenda cómo se está desarrollando la Guerra Espiritual entre Dios y Satanás, y cómo nos afecta social, económica, política y espiritualmente, de tal modo que, cada cual pueda tomar sus precauciones si así lo considera oportuno. Esa Guerra Espiritual ya fue objeto de planteamiento en mi entrevista radiofónica en marzo del 2022, como corolario a mis investigaciones científicas. Ahora, a la luz de mis investigaciones sobre profecías y revelaciones marianas, veremos un enfoque más escatológico para comprender los tiempos finales, lo cual no equivale al fin del mundo, sino al fin de una civilización que ha tocado fondo en su sufrimiento y que requiere construir un Nuevo Mundo con planteamientos metafísicos que rindan honor a Dios como creador de vida. Por tanto, no es mi intención convencer a nadie de los procesos escatológicos que, presuntamente según las profecías y las revelaciones marianas, están ocurriendo y van a ocurrir en los próximos meses y años. Por lo contrario, pretendo presentar un esquema fácil de aprehender sobre los procesos escatológicos a los que se enfrenta la humanidad, de tal modo que, con dicho conocimiento, cada cual pueda ser libre para tomar sus decisiones con conocimiento de causa. Como dice el aforismo bíblico “la verdad os hará libres”, y son tiempos apocalípticos, pues etimológicamente “apocalipsis” significa “revelaciones”, ahora a la luz del estudio de las profecías y las revelaciones marianas. Una necesaria e importante puntualización. No es posible saber con exactitud las fechas de los eventos, pues ese conocimiento solamente pertenece a Dios. Sin embargo, como dijo la Virgen María: “Solamente quienes disciernan lo venidero sabrán qué va aconteciendo con cada suceso”. Como se ha anunciado reiteradamente en las revelaciones marianas, mediante la purificación, la conversión y la oración de la humanidad es posible mitigar la penuria de los eventos por venir. Como complemento a lo anterior, a continuación, expondré un resumen de las profecías del vidente alemán Alois Irlmaier como preámbulo de los procesos escatológicos en la Gran Tribulación que estamos viviendo. 3 - PROFECÍAS DEL VIDENTE ALEMÁN ALOIS IRLMAIER, por Claude d´Elendil (Ediciones Domus) 3-1 Alois Irlmaier: un vidente excepcional Alois Irlmaier, nacido el 8 de junio de 1894 en Alemania e hijo de un campesino, profetizó su propia muerte ocurrida el 26 de julio de 1959. Sus profecías fueron muy populares a partir de 1949. Preguntado sobre la manera en la que recibía los mensajes, declaró lo siguiente: “Es como cuando se va al cine. La película pasa por encima de mi cabeza, y puedo saber lo que quiero si me concentro. Por lo contrario, cuando se trata de algo abominable, nadie podría envidiar mi don”. Los rumores sobre sus capacidades comenzaron a expandirse, y fue requerido para localizar objetos perdidos, robo de dinero o animales. Su fama trascendió más lejos aún, y fue consultado para resolver cuestiones de amor, de trabajo o de negocios. La exactitud de sus visiones suscitó el interés de periodistas, de abogados y de la policía. Los errores que pudiera haber cometido en sus visiones fueron estimadas por sus conciudadanos en menos del 1%. Durante la Segunda Guerra Mundial, indicó con exactitud donde ir, qué lugares evitar, y los lugares del bombardeo. Aunque sirvió como puente entre los vivos y los muertos, persistió en nunca recibir el más mínimo pago por sus servicios. De 1947 a 1957, en varias ocasiones, Alois Irlmaier describió la inminencia de una Tercera Guerra Mundial con efectos devastadores: “ataques nucleares y químicos”. Este visionario describió los signos precursores y el detonante del conflicto, así como el periodo de vuelta a la paz. El conflicto bélico de la Tercera Guerra Mundial, según este visionario, ocurrirá después del asesinato de tres altos mandatarios. Anunció también que la Virgen María haría muchas apariciones para advertirnos de ese fatal desenlace para la humanidad. Describió el proceso de esos acontecimientos, que llevarían a la Tercera Guerra Mundial, en siete etapas sucesivas, lo cual se convierte en una cronología inigualada. 3-2 Una cronología inigualada 1-Primero habrá un bienestar material como nunca antes. Efectivamente, después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo se benefició de un periodo de prosperidad hasta iniciar su declive con el conflicto del petróleo en 1973. Esa sociedad del bienestar fomentó generaciones de niños consentidos e ingratos, ávidos de doctrinas colectivistas y utopías universalistas. El “fin de la abundancia” en palabras de Emmanuel Macron, fue un preludio preparado desde hace mucho tiempo por el Foro Económico Mundial, puesto en marcha después de finalizar la Segunda Guerra Mundial: eliminación de lenguas, culturas, religiones y de la antropología natural. 2-Después vendrá la pérdida de la fe como nunca antes. Desde el principio de los años 60, la práctica religiosa católica en Occidente no ha cesado de disminuir. Los que se declaran “sin religión” han seguido progresando. Dichos ateos, agnósticos o deístas, han pasado del 27% al 58% de la población francesa en un periodo de 40 años. El porcentaje de los católicos practicantes, a día de hoy, es de un 3%, y la infiltración modernista en la cúpula de la Iglesia Católica ha permitido la introducción de un neopaganismo en el que, la moral, las creencias, las idolatrías y los sofismas, se confunden en el galimatías de una nueva religión universal. 3-Después vendría la perversión de la moral como nunca antes. Estamos actualmente en la permutación del bien por el mal, y Alois Irlmaier nos deja una breve percepción de estos tiempos de confusión y perversidad: “Ya no hay moralidad, pero las gentes lo consideran muy bien”. Los hombres solamente creen en ellos mismos, y prefieren quemarse en el amor de los unos por los otros más que por Dios. Esa es la razón por el juicio de las naciones y de la purga que Alois profetizó (coincidente con la misma profecía bíblica). Esos eventos escatológicos profetizados señalan que, la última era de la humanidad, también llamada Kali Yuga o Edad sombría, debe poner fin a un ciclo de la humanidad que ha durado 6.000 años. Dichas revelaciones, hoy en día, atisba un cambio a algo totalmente nuevo: la llegada de un tiempo mesiánico. 4-En ese momento, llegarán un gran número de extranjeros en los países. Este cuarto punto de la cronología indica una transición entre los signos espirituales y morales, así como sus marcadores sociales. En 2015, se produjo un tsunami migratorio humano en Alemania, y la canciller Ángela Merkel anunció que estaba presta a acoger inmediatamente a 800.000 migrantes, después 500.000 más por año durante varios años, lo cual provocó un nuevo efecto llamada para más llegadas migratorias hacia Europa. El mensaje fue claro: “No queremos ni podemos proteger nuestras fronteras”. Desde su llegada, esas mareas humanas son automáticamente alojadas, alimentadas, sanadas médicamente y regularizadas (lo mismo que está pasando actualmente en España con el gobierno de Pedro Sánchez). Así, Occidente ha perdido toda su razón de ser y ha caído en la corrupción, en abandono de su población y en traiciones. En febrero de 2015, el número de franceses con una relación directa con Argelia era de 7 millones. A modo de ejemplo, en febrero de 2023, Argelia se negó a la repatriación de criminales y otros indeseables hacia su país. La profeta francesa Marie-Julie Jahenny lo predijo mucho antes: “No podrás devolver esos extranjeros…fuiste tan noble, y tu nobleza será tu perdida”. Marie-Julie, el 30 de noviembre de 1880: “Francia, tan bella, habrá perdido su honor y su dignidad. Será invadida por pueblos extranjeros sin corazón ni piedad, destruirán a sus niños y matarán a las mujeres embarazadas”. Por motivos legítimos o ilegítimos, los extranjeros legales o ilegales, siguen llegando hacia Europa del Oeste. Esos flujos migratorios en constante aumento, las crisis económicas, los endeudamientos y los costes militares de ayuda a Ucrania solo pueden converger en el siguiente punto de la cronología: 5-Reinará una gran inflación. El dinero perderá su valor. Esas visiones de Alois Irlmaier, popularizadas a partir de 1949, nos hace constatar su convergencia con la actualidad. Su profecía de que “reinará una gran inflación y el dinero perderá su valor”, corresponde casi con precisión quirúrgica con la espiral inflacionista que se ha agravado desde la crisis sanitaria del Covid. Alois Irlmaier nos deja entrever tres principales protagonistas: los impuestos, los bancos y las compañías de seguros. En esa misma línea, la profeta francesa Marie-Julie Jahenny anunció décadas antes: “Todas las grandes fortunas se derrumbarán. No quedará nada: todo será destruido por los hombres y el Castigo. Francia será arruinada sin apenas darse cuenta. Todos esos ricos palacios en donde se producen los beneficios de la nación, todo eso, el Señor lo va destruir con un Castigo terrible, bajo la forma de un derrumbamiento de la tierra. Esos altos edificios, que fueron garantes del pan para Francia, se derrumbarán. Dios va a sorprender a los que trabajan sin pensar en él, ni en su poder que permea todo sobre la Tierra”. La profeta Madeleine Porsat (1773-1843), profetizó esa misma muerte de la economía: “Intemperies, inundaciones, enfermedades sobre las plantas y los animales, cólera sobre los hombres, revoluciones, guerras, bancarrota universal y confusión”. 6-Entonces, vendrá la revolución. El profeta alemán da una importancia particular a la nueva revolución francesa y describe el incendio de París: “La ciudad con su torre de hierro arderá, pero serán sus propias gentes quienes provocarán el incendio, no los que vienen del este (aquí, pienso, se refiere a la futura invasión de Rusia). La ciudad será arrasada, lo veo muy claramente”. El principio revolucionario nació en Francia en 1789, después expandido a toda Europa y el mundo. Ese principio revolucionario debe volver a Francia para acabar su ciclo de destrucción. 7-Entonces, los rusos atacarán al oeste durante la noche. En este séptimo punto de la cronología, Alois Irlmaier anuncia la Tercera Guerra Mundial. Por su extraordinaria cronología y la precisión de sus visiones relativas a la Tercera Guerra Mundial, Alois Irlmaier se revela como un precioso mensajero de los acontecimientos de este fin de civilización. El 20 de noviembre de 1949, declaró en una entrevista respecto del futuro: “La guerra será precedida de un año fértil en frutas y cereales”. Las visiones de Alois Irlmaier describen, no solo un nuevo conflicto mundial, sino asimismo sus orígenes: religiosas, morales, políticas, y sociales. Sus visiones conciernen en primer lugar a Alemania y Rusia, pero se extiende después hasta Estados Unidos y el Medio Oriente. El peso otorgado a los judíos y árabes es conforme con otras profecías, y desvela las calamidades y peripecias de ese nuevo enfrentamiento global: “La guerra se iniciará con los árabes y los judíos, pero es extenderá el día en que el tercer combatiente por la paz sea asesinado. El conflicto nacerá en el Medio Oriente: inmensas llamas tóxicas obscurecerán los cielos, y fuerzas navales combatirán en el mediterráneo. Habrá una guerra en el Próximo Oriente, al norte del Danubio, durante tres semanas. El Oriente Medio será presa de numerosas guerras simultáneas. Muchos buenos dirigentes serán asesinados hasta la guerra, pero Dios solo ganará”. El vidente alemán relaciona la invasión rusa, no solo con los tres asesinatos de altos mandatarios, pero también con grandes acontecimientos que acaecerán en el Próximo Oriente: “Cuando todos hablen de paz, entonces llegará la guerra desde el este. Todos hablan de paz, pero, en ese momento, una nueva guerra se inflama de repente en el Próximo Oriente y grandes flotas se enfrentarán en el mediterráneo. La situación será tensa. Pero la chispa que ha prendido el fuego, ha sido el polvorín de los Balcanes”. 3-3 La Tercera Guerra Mundial Las visiones de Alois Irlmaier van en el sentido de la constitución oportunista de un imperio islámico gestándose, mientras que todas las fuerzas de la OTAN son movilizadas contra Rusia. El advenimiento de ese imperio islámico, cuyas tropas deben posteriormente desembarcar sobre las costas mediterráneas, fue también profetizado por Nostradamus. Dicha invasión se constituye en el segundo acto del próximo conflicto. El orden cronológico de esos acontecimientos, desvela una relación desde el presente hacia el futuro: - “Los negros obtendrán el poder, ellos que han quedado largo tiempo en el polvo”. -“Por causa de las perforaciones petroleras, la tierra se secará y se pondrá a temblar, habrá muchos temblores de tierra”. -“En Asía, India, América Latina, habrá hambrunas sin fin”. -“Las epidemias llegan, nadie las conoce ni se pueden curar”. -“El pueblo ruso reza por el cambio, Belzébuth se desplaza a China”. -“Rusia no quiere saber nada con la cruz”. -“Revueltas estallan en Estados Unidos”. -“Estados Unidos hará la guerra al este, pero nunca más tendrá una victoria. Dios se desliga de Estados Unidos”. -“Los países del mundo entero están llamados a elegir su campo”. -“Habrá más muertes en ese periodo que durante la primera y segunda guerra mundial juntas”. -“Los rusos están sobre el Rhin desde el primer día del ataque. Habrá muchos agentes previamente aquí, lo cual provocará el caos”. -“Será un año en el que, el invierno, no será verdaderamente un invierno”. -“Antes, habrá un temblor de tierra mundial, sobre todo afectará a los Estados Unidos”. -“La Tercera Guerra Mundial llegará, pero no puedo predecir el año. Será precedida por signos en los cielos, que serán vistos por millones de personas. La guerra comenzará en una noche lluviosa, poco antes de la cosecha”. -“América mata a sus presidentes”. Alois Irlmaier menciona varias veces una gran esperanza de paz suscitada por una cumbre internacional, pero será un fracaso por causa del asesinato de uno de sus participantes, un presidente americano, lo cual desencadena la inmediata entrada en guerra por los Estados Unidos. El escenario emerge: un presidente americano, participante en la cumbre de la paz con el fin de poner fin a la guerra ruso/ucraniana. Esa gran conferencia de paz tendrá lugar en Hungría, Budapest. Se atribuye a Rusia el atentado del tercer mandatario antes de que el mundo entre en su último conflicto mundial: “Las esferas de influencia y las zonas de interés de los Estados Unidos y de Rusia se enfrentan: ya existen combates menores. La conferencia de paz entre Estados Unidos y Rusia tiene lugar en Budapest…, pero en un ataque relámpago por unidades rusas en Budapest, un alto responsable es asesinado, probablemente a golpe de cuchillo”. -“La guerra comenzará después del asesinato de un eminente hombre político en Checoslovaquia o Yugoslavia, la invasión desde el este se iniciará”. -“Veo un “grande” caer, un cuchillo ensangrentado es puesto al lado. Después, golpe sobre golpe. Tropas masivas entran en Belgrado por el este y avanzan sobre Italia”. -“Dos hombres lo matan: un pequeño hombre negro y un gran hombre blanco con cabellos claros, que han sido pagados para ello”. -“Cuando el trigo esté alto, entonces llega el asesinato”. -“La Tercera Guerra Mundial vendrá cuando tres hombres de alto rango sean asesinados”. -“Si el tercero es asesinado, ello detonará de un día para otro la Tercera Guerra Mundial, pienso que será en los Balcanes”. La profeta francesa Marie-Julie Jahenny describe nuestro tiempo diciendo: “El espíritu de la mayoría de los hombres es arruinado, corrompido hasta la última fibra”. Y Alois Irlmaier añade: “Que las gentes recen mucho, que paren sus canalladas, Satanás reina en la política, hay que rezar”. -“La noche del viernes al sábado, a partir de las 12, comenzará la invasión rusa en Alemania, El ataque tendrá lugar al final de julio o principio de agosto. Los rusos estarán en Hamburgo en treinta minutos”. -“Los rusos invadirán Europa occidental por Noruega, pero también por Finlandia, Suecia y los países bálticos y Polonia. Terrible guerra”. -“Después de tres o cuatro días, el viento del oeste se levanta y los aviones occidentales sueltan tanto polvo amarillo sobre una franja entre Salzburgo y el Mar Báltico, que es todo obscuro por debajo. En Viena, nadie sobrevive. El restante de la armada alemana -completamente sorprendida- huyen o tiran sus armas, abandonas sus camiones y tanques en un ataque de pánico”. -“Después, un submarino, Denver es incinerada…, los rusos desembarcan en Alaska…, en el cielo hay una segunda luna”. -“Una armada pasará por Grecia para invadir el sur, otra por el centro de Alemania, y otra todavía invadirá el norte de Alemania hasta Hamburgo, para descender sobre Westphalia. Ahí es donde la batalla final tendrá lugar. Y esa batalla será perdida por los rusos”. Alois Irlmaier deja entrever la utilización de diversos armamentos, entre ellos el fuego nuclear: -“En los Estados Unidos, muchos edificios se derrumban”. -“Al este, mucho sacrificio sangriento. Praga sufre mucho, desaparece entre el humo y el fuego, así como Hungría”. -“Habrá otra gran guerra cuando el trigo esté maduro. Lamentablemente no puedo decir el año. Toda la región al este de Linz será un desierto, pero en el sur y el oeste no hay nada que temer. Esa guerra durará cuatro meses, pero será la más terrible de la historia mundial. Budapest y Praga serán destruidas”. Sobre el desmoronamiento de la Unión Europea: -“Tres semanas de pillaje y si el campesino se defiende, es asesinado. Los ciudadanos huirán de las ciudades, serán despiadados. Los que estén en la montaña no tienen necesidad de ir a la ciudad, allí se muere de hambre”. -“Cuando el conflicto comience, llenad vuestra bañera a ras, y también cubos, porque durante tres semanas no hay manera de tener agua: sin electricidad, no hay agua”. -“Comida para tres semanas, encerrase, no dejar entrar a nadie, y si alguien insiste, disparadle, porque ya no habrá leyes. Esas tres semanas están fuera de la ley”. -“Una guerra estalla en el país de la bota (Italia), creo que es una guerra de religión porque matan a todos los eclesiásticos. Veo sacerdotes con cabellos blancos, muertos en el suelo. Detrás del Papa, hay un cuchillo ensangrentado, pero creo que saldrá de esa haciéndose pasar por peregrino. Huye hacia el sud-este o por un gran charco de agua, no lo puedo ver claramente. Después, celebra su coronamiento. Debemos rezar mucho para que las abominaciones sean restringidas”. -“Siempre en Italia, será muy malo. Todos los sacerdotes, excepto seis, serán asesinados. El Papa huirá, las iglesias se derrumbarán”. En la obra “Blick in Die Zukunft” (“Mirada sobre el futuro”), Stephan Berndt reporta la existencia de una “Carta al trabajo de los ejércitos”, datada en 1914, y se constituye en una profecía hecha en esa época por un francés con dones de videncia extraordinarios: -“Italia y Francia serán devastadas”. -“En menos de un día, los rusos invaden Alemania, y en dos días están sobre Francia”. -“Un ataque nuclear contra las principales ciudades de Estados Unidos se cobrará decenas de millones de muertos. Los Estados Unidos contraatacan con sus armas nucleares más potentes, destruyendo el oeste de Rusia y los últimos cohetes rusos serán destruidos”. -“Los Estados Unidos repelen el ataque atómico: grandes partes de Rusia y sus últimos silos son destruidos”. -“En una última tentativa rusa, en su desesperación, lanzan un submarino intentando devastar Europa con armas nucleares. En ese ataque, numerosas ciudades francesas y alemanas se transforman en un mar de fuego”. -“Una nube de veneno se llevará por delante a una tercera parte de la humanidad”. -“Todas las personas que vivan en el entorno de un lugar santo serán resguardadas, no se les toca ni un cabello, el cielo cuida de ellos, Dios los cuida”. En dicha obra se menciona, como dice también Alois Irlmaier, el uso de un arma verdaderamente inédita: un polvo amarillo con efectos devastadores. El suelo de Alemania sería quemado hasta diez metros por debajo. Se trata de una larga línea, quien la atraviesa muere. Aviones americanos bombardean esas “cajas satánicas” con un polvo amarillo entre el Mar Negro y el Mar del Norte. 3-4 La derrota de Rusia Diversas profecías coinciden con Alois Irlmaier en la derrota de Rusia con ocasión de su invasión de Europa del oeste: -“Las más grandes destrucciones en Europa ocurrirán cuando Rusia está perdiendo la guerra. De los tres ejércitos rusos, ningún soldado volverá a ver su patria”. -“El pueblo ruso comienza de nuevo a tener fe”. Ciertas visiones de Alois Irlmaier describen una guerra civil durante cinco meses: -“Y en Rusia? Una revolución y una guerra civil implosionan. Hay tantos cadáveres que ya no se pueden desalojar de las calles”. -“El pueblo ruso cree de nuevo en Cristo y la cruz es repuesta con honor”. 3-5 La inundación británica Ciertos eventos profetizados hablan de una ofensiva inédita anunciada por los rusos con un nuevo armamento del cual el Kremlin es particularmente orgulloso: se trata de propulsores hipersónicos capaces de transportar una carga nuclear por las altas capas de la atmosfera a una velocidad de 27.000 km/hora. También se habla de un torpedo nuclear bautizado como “Poseidón”, capaz de desplazarse por los fondos marinos y de hacer explotar su carga nuclear con el objetivo de generar un tsunami radioactivo sobre las costas como objetivo. El 21 de abril del 2023, Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusia, escribió en su canal de Telegram: “La Gran-Bretaña era, es y será el enemigo eterno de Rusia hasta que se hunda en el abismo del mar”. Alois Irlmaier nos aclara qué países deben ser inundados, en totalidad o en parte: -“Al término de la guerra, Inglaterra se hunde en el mar a causa de una catástrofe natural (parece ser que después de un primer tsunami ocasionado por misiles rusos). Al mismo tiempo, un gran temblor de tierra hace que un país (tierra o continente) salga del agua”. -“Una parte de Inglaterra, el sur, está bajo el agua, hasta las primeras colinas. Holanda está bajo el agua, Hamburgo está bajo el agua y el agua llega hasta Berlín”. En el siglo XII, Santa Hildegarde Bingen anuncia la aparición de un gran cometa posteriormente al hundimiento de una parte de Inglaterra en el océano: -“Antes de la llegada del cometa, muchas naciones serán presas de hambrunas. La gran nación en el océano, habitada por hombres de diversas tribus, será devastada por una ola gigantesca. Será cortada en dos y parcialmente sumergida”. Mientras que la tierra se abre en muchas partes para enterrar el orgullo de los hombres, que los continentes son sacudidos por constantes temblores y que los cielos son agitados por signos y periodos de obscuridad, las guerras, las invasiones, las epidemias y las revoluciones islámicas devienen en pillajes, ríos de sangre y en lamentaciones. Las persecuciones anticristianas persiguen y los pueblos, presos de las más terroríficas barbaries, creen que ha llegado el fin del mundo. Es entonces cuando sobreviene un fenómeno anunciado por los más grandes profetas: los tres días de obscuridad. 3-6 Los tres días de obscuridad Anna-Maria Taïgi, Padre Pío, Marie-Julie Jahenny, Franz Kugelbeer, Erna Stieglitz, Gaspard de Búfalo (1786-1837), Alois Irlmaier y otros videntes han profetizado ese evento de los tres días de obscuridad, el cual debe ser punto central del Castigo. Esas 72 horas son queridas por Dios con el fin de purgar a la humanidad, ingrata, impenitente y enemiga de todo bien. Así es descrito por Marie-Julie Jahenny: “Tres días de devastaciones, de duelo, de lágrimas y de penitencia, mientras los cuales las luces del cielo estarán apagadas y los ángeles consternados…tres días de infierno”. Maria Taïgi describe esos tres días de obscuridad de la siguiente manera: “Todos los enemigos públicos y secretos de la Iglesia caerán en el abismo durante las tinieblas. El aire estará envenenado por los demonios que aparecerán con formas abominables. Las velas bendecidas protegerán de la muerte, así como las oraciones a la Santa Virgen María y a los Santos Ángeles…”. A ese respecto, dice Alois Irlmaier: “Después de la guerra y los tres días de obscuridad, podrás buscar una casa, porque ya no habrá nadie vivo. Habrá casas y granjas en cantidad. Y si conoces el trabajo de la granja, podrás elegir una”. Prosigue: “Te doy un buen consejo: no abras ni puertas ni ventanas durante los tres días de obscuridad, sobrevivirás a ese periodo difícil. En ese momento, habrá una gran cruz en el cielo, y habrá un gran temblor de tierra acompañado de relámpagos y truenos, todo será sobrecogido por el miedo y el mundo entero gritará: Dios existe”. 3-7 La pax domini Según el venerable Barthélemy Holzhauser (1613-1658), muerto en oda de santidad en 1658, la Quinta Edad de la Iglesia comienza con el emperador Carlos V y el Papa León X, hacia el año 1520, y durará hasta la llegada del Pontífice Santo y el Potente Monarca que vendrá en nuestra era como un socorro enviado por Dios, es decir, a restablecer todas las cosas. Esa Quinta Edad de la Iglesia es una edad de aflicción, de desolación, de humillación y de pobreza para la Iglesia: se puede llamar, con razón, una edad de purgación. Esa Quinta Edad de la Iglesia es una edad de aflicción, una edad de exterminación, una edad de defección repleta de calamidades. Quedarán pocos cristianos sobre la tierra que hayan sido salvaguardados del acero, la hambruna y la peste. Los reinos combatirán contra reinos, y todos los Estados serán devastados por disensiones intestinas. Los principados y las monarquías serán decepcionantes, y habrá un empobrecimiento casi general y una gran desolación en todo el mundo. Alois Irlmaier nos dio numerosas visiones de la siguiente Sexta Edad, lamentablemente muy corta, que debe suceder al Castigo: “Durante la guerra o casi al final, habrá signos en los cielos: la Cruz y los estigmas. Todo el mundo lo verá. El mundo entero gritará: Dios existe. La Sexta Edad de la Iglesia se iniciará con el Potente Monarca y el Pontífice Santo, y durará hasta la aparición del Anticristo”. 4 - LOS PROCESOS ESCATOLÓGICOS EN LA GRAN TRIBULACIÓN 4-1 Introducción En este capítulo ya no hay referencias a profecías, sino que expondré mi interpretación y conclusiones, a modo de resumen esquemático, sobre los procesos escatológicos a partir de la Gran Tribulación iniciada en octubre del 2023. Mis conclusiones son la consecuencia del estudio de más de 500 canalizaciones marianas, principalmente como he dicho anteriormente, de Dios Padre, de Jesucristo, de la Virgen María y del Arcángel San Miguel. Pudiera parecer un tanto subjetivas esas conclusiones, pero se ajustan a las diversas profecías y, además, son enriquecidas con aportes de mis investigaciones (filosóficas, psicológicas y científicas), de tal modo que pueda exponerse el discurrir de los procesos escatológicos del modo más objetivo posible. La finalidad de esta exposición de los procesos escatológicos en la Gran Tribulación es la elaboración de un “mapa-guía” que nos permita intentar comprender los sorprendentes acontecimientos que están ocurriendo durante el derrumbamiento de nuestra actual civilización. En dicho sentido, hay que recordar que estamos inmersos en una Guerra Espiritual y es perentorio disponer de un “mapa-guía” que oriente nuestras decisiones y acciones en medio del aparente caos mundial, pues en todo caos hay un orden, y es responsabilidad de cada cual trascender la ignorancia presente en todo caos mediante la búsqueda del propio orden interior que, inherentemente, nos conduce a la sabiduría y al amor. 4-2 La Guerra Espiritual entre Dios y Satanás Tal como expuse en una entrevista radiofónica, estamos inmersos en una Guerra Espiritual muy compleja de entender, sin embargo, es posible salir de ese embrollo mediante un riguroso análisis científico en combinación con las revelaciones marianas. Comprender la Guerra Espiritual entre Dios y Satanás es un necesario preámbulo antes de entrar en los detalles de los procesos escatológicos. El término “Satanás”, independientemente que se crea o no en su existencia, hay que tomarlo como un concepto que abarca todas las estructuras del “mal” en sus diferentes manifestaciones jerárquicas (sociales, económicas, políticas, medios de comunicación, manipulación de la historia, sociedades secretas y poderes fácticos en la sombra). A este respecto y a modo de ilustración recomiendo el estudio del artículo Los 8 velos de la percepción. El plan divino, repetido una y otra vez en las diferentes canalizaciones, tiene como objetivo la purificación de la humanidad y de la tierra, creados por Dios. Ese proceso de purificación implica una conversión de las almas caídas en el pecado y atrapadas por el engaño de Satanás. A tal efecto, Dios está mandando un pulso galáctico de luz que está elevando las vibraciones de la tierra, su fauna y flora y de la humanidad. Dicho pulso galáctico de luz es conocido científicamente como “micronova”, y es el causante del cambio climático actualmente en curso, contrariamente a las acusaciones del sistema quien culpa al ser humano del calentamiento global. Esa purificación y conversión de la humanidad a Dios implica tres procesos: -Físicamente: Terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis, tormentas solares y meteoritos. -Psicológicamente: Se trata de un proceso de ascensión espiritual individual desde la 3D a la 5D. La labor más importante en el proceso de purificación es la sanación de las sombras y los traumas. Para entender cómo los secuaces de Satanás causan el sufrimiento a la humanidad a través del subconsciente, es perentorio estudiar el trabajo de hipnosis clínica regresiva realizada por el doctor William Criado. -Espiritualmente: Implica la conversión a la fe en Dios que, como se ha explicado más arriba mediante el profeta Alois Irlmaier, ha prácticamente desaparecido en nuestras sociedades modernas, siendo sustituida esa fe por tecnología y la Inteligencia Artificial, quien pretende ser la sustituta de Dios mediante el engaño de Satanás. Por otro lado, el plan de Satanás es el siguiente: -Dominación de la tierra y la humanidad en la 3D. -Impedir la ascensión espiritual desde 3D a 5D pues, hay que recordar, que las entidades y demonios que habitan la invisible 4D, se alimentan de nuestra energía mediante el sufrimiento que nos inducen a través de posesiones e implantes. -Culpar al ser humano del cambio climático y hacerlo responsable del daño causado a la tierra. Esa acusación sin fundamento es uno de los pretextos para la imposición de la Agenda 2030. -Culpar al ser humano como causante de todo mal a la tierra para, mediante la Agenda 2030, establecer un gobierno mundial único que controle toda la economía (divisa digital única), la geopolítica, la ciencia, la educación y la libertad de la humanidad. -Ejercer ese control totalitarista mediante la imposición de la marca de la bestia (identificación digital en la frente o en la mano). La falsa pandemia fue un primer intento de control sobre la humanidad. Cabe señalar que esa marca de la bestia ya fue inoculada a través de las vacunas contra el Covid, pues han incorporado chips electrónicos que pueden ser detectados mediante señal de bluetooth de un teléfono móvil. -Reducir la población de la humanidad para un mayor control sobre la minoría. A tal efecto, crean enfermedades, hambrunas y guerras, manipulan los alimentos y el agua, controlan el sistema sanitario, controlan los gobiernos de cualquier país. Tal es Guerra Espiritual entre Dios y Satanás hasta que, la Virgen María, anunció el comienzo de la Gran Tribulación en octubre del 2023, es decir, es el inicio de la batalla final entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal, o final de los tiempos según algunas profecías. 4-3 La Gran Tribulación El inicio de la Gran Tribulación fue anunciado por la Virgen María para octubre del 2023. Y ciertamente, el impacto de la guerra entre Israel y Palestina, iniciada el 7 de octubre del 2023, fue un signo indudable de que el mundo y la humanidad han entrado en una nueva espiral de destrucción y abominación, pues, según diversas profecías y canalizaciones, ese conflicto surgido en Medio Oriente se extenderá como la pólvora por todo el mundo, creando revueltas sociales y políticas, tal como se está observando por todo el mundo, ya sea en favor de Israel (fundamentalmente gobiernos que siguen las ordenes sionistas/satanistas), ya sea en favor de Palestina por el genocidio padecido. En realidad, en dicho enfrentamiento, subyace una Guerra Espiritual entre judíos y árabes, la cual es manipulada por el sionismo satánico y de esto sabe mucho el profesor Damián Galerón. Esa guerra en Medio Oriente se va a extender por todo el mundo hasta convertirse en una guerra global de unas naciones contra otras naciones (tal como profetizó la Biblia), lo cual conllevará un colapso económico y revueltas sociales y políticas en muchos países. A los pocos meses de iniciada esa Tercera Guerra Mundial, Dios tendrá que intervenir para evitar la destrucción total de la humanidad, y lo hará mediante el Aviso. 4-4 El Aviso El Aviso de Dios, o “flash solar” provocado por la micronova, consistirá en la iluminación de la conciencia personal de cada uno de nosotros para vernos desnudos ante Dios con nuestros pecados, tal como él nos ve. También se puede entender ese fenómeno como un “Juicio final”, pues veremos nuestros propios pecados y malas acciones, y cada cual en su propia conciencia podrá juzgarse a sí mismo en su obrar mundano respecto a los demás, pero, sobre todo, ante Dios. Será una experiencia muy difícil y trascendente, porque muchos podrán morir en ese proceso de purificación al no poder soportar vernos a nosotros mismos tal como somos. Con la experiencia transcendental del Aviso enviado por Dios, cada uno de nosotros tomará consciencia de la verdadera existencia de Dios, y no se puede escapar ni negar esa experiencia mística. Durante el proceso del Aviso, Satanás no podrá hacer nada ni intervenir en dicho proceso. Entonces, Dios dará seis semanas como gracia para que cada uno de nosotros siga el camino de Dios (conversión para los que aún no creen en Dios). Tampoco Satanás podrá hacer nada ni intervenir durante esas seis semanas de gracia concedidas por Dios. Teniendo en cuenta que el Aviso se producirá a los pocos meses de iniciada la Tercera Guerra Mundial, la decisión de cada cual será muy dura e importante, pues estaremos inmersos en guerras, hambrunas, penurias sociales y enfermedades. En conclusión, el Aviso de Dios, tal como dice el mismo concepto, será una advertencia de Dios para invitarnos a la purificación individual y como humanidad, y a la conversión a Dios mediante la fe, ahora experimentada místicamente en plena conciencia y contacto con el mismo Dios. Será unos momentos muy duros para algunas personas que, incluso, podrán morir en ese proceso del Aviso por no soportar los propios pecados bajo la lupa de Dios. Una vez transcurridas esas seis semanas de asimilación de la experiencia del Aviso, Satanás podrá volver a intervenir en el mundo, y lo hará mediante la figura del Anticristo. 4-5 El Anticristo El Anticristo será una persona publica, alta, de buen aspecto físico, pero será el mismo Satanás dentro de un cuerpo biológico. Hablará muchos idiomas y obrará milagros mediante el engaño. Aparecerá en todas las televisiones, medios de comunicación y dispositivos móviles para, de ese modo, hipnotizar a todos quienes lo miren a los ojos (ayudado por la manipulación de las ondas electromagnéticas). La recomendación es que, después del Aviso, apaguemos el internet y nos alejemos de cualquier medio de comunicación, hay que evitar que se cruce nuestra mirada con el Anticristo. El Anticristo argumentará a través de sus medios de manipulación que el Aviso fue una ilusión óptica percibida como resultado de una llamarada solar o un fenómeno astronómico inexplicable para la razón humana, y que se ha producido una paranoia colectiva. Todas esas falsas explicaciones serán aderezadas con falsos conocimientos científicos. Cuando el Anticristo haga su aparición, Dios llamará a sus fieles mediante una locución interior, para que se dirijan a los refugios preparados a tal efecto. Hay dos tipos de refugios: temporales y permanentes. Si alguien se encuentra en un refugio, la llama de Dios se pondrá encima de la cabeza para indicar que está en el lugar adecuado de protección. Si la persona carece de refugio será guida por una llama de Dios, enfrente de la frente, hasta el refugio más cercano. Serán protegidos en ese proceso y nadie podrá tocarlos o hacerle daño. En esos momentos, más que nunca antes, será importante encomendarnos a nuestros sacramentales. Dada la situación mundial de caos (guerras, hambrunas y enfermedades), el Anticristo ofrecerá las soluciones a la humanidad haciéndose pasar por el mesías tan esperando en la Iglesia católica, de ahí su apelativo como Anticristo por el engaño realizado. El Anticristo ofrecerá trabajo, comida, vivienda y cualquier ayuda destinada a superar las calamidades de la guerra. Se crearán ciudades controladas totalmente por Inteligencia Artificial y, mediante la imposición de la marca de la bestia en la frente o la mano, todas aquellas personas que acepten sus condiciones serán esclavizadas con el potencial riesgo de perder su alma, dicho de otro modo, será como haber “vendido su alma al diablo”. Así es como esas cautivas almas se verán inmersas en un control mental mediante tecnología, lo cual se conoce como transhumanismo. Las personas que no se sometan a la imposición de la marca de la bestia serán perseguidas. La mayoría de esas personas forman parte del remanente fiel a Dios. Se producirá una feroz persecución cristiana. Desde la aparición del Anticristo, su reinado puede durar hasta 7 años, el cual podrá ser acortado por voluntad divina dependiendo de la purificación y la conversión de la humanidad. En algún momento de ese proceso, se producirá el Milagro. 4-6 El Milagro El Milagro consistirá en una prueba evidente de la existencia de Dios a través de fenómenos en los cielos y, más particularmente, en los lugares santos donde se produjeron las apariciones marianas como Lourdes (Francia), Fátima (Portugal) o Garabandal (España), entre otros. Esos fenómenos celestiales extraordinarios podrán ser vistos a siete kilómetros a la redonda del lugar en el que se produce. Cabe la posibilidad que, durante ese proceso, el Anticristo juegue la carta del proyecto “Blue Beam”, consistente en la aparición de naves extraterrestres como embajadores divinos para salvarnos cuando, en realidad, son demonios disfrazados de luz. El Milagro será una segunda advertencia de Dios para demostrar su existencia y que, los aún reticentes a la gracia de Dios, puedan arrepentirse, purificarse y convertirse a la fe en Dios. Aquellas personas que aún sobrevivan tras el Aviso y el Milagro y que aún no se hayan convertido a Dios, serán sometidas al más duro Castigo. 4-7 El Castigo El Castigo coincide con los tres días de obscuridad, tantas veces profetizado. Durante esos tres días de obscuridad no se podrá salir de casa o del refugio en el que nos encontremos. Habrá que cerrar puertas y ventanas, no mirar fuera. El aire exterior estará totalmente contaminado. Habrá que tapiar puertas y rendijas para evitar la contaminación exterior. Los demonios estarán desatados y circularán por todos lados para atacar a los incautos. Se harán pasar por familiares nuestros para engañarnos y que los dejemos pasar: en ningún caso hay que abrir la puerta. Durante esos tres días de obscuridad, la rotación de la tierra se detendrá. Al finalizar los tres días de obscuridad, la tierra girará en el sentido contrario y dará inicio a la ascensión espiritual individual a 5D, así como la entrada colectiva del remanente fiel al Nuevo Mundo. 5 - CONSIDERACIONES FINALES Como he dicho al principio, solamente Dios sabe el verdadero desarrollo de los procesos escatológicos durante la Gran Tribulación, aunque podamos tener conocimiento de esos eventos gracias a las diversas profecías, así como las revelaciones marianas. Las fechas exactas del desarrollo de los eventos es el secreto mejor guardado, y cualquier investigación sobre esos asuntos puede llevarnos a una aproximación cognitiva en el mismo sentido que nos advirtió la Virgen María: “Solamente quienes disciernan lo venidero sabrán qué va aconteciendo con cada suceso”. En dicho sentido, el profeta Alois Irlmaier sitúa la aparición del Anticristo después de la Tercera Guerra Mundial y de los tres días de obscuridad. En mi opinión, y siguiendo las revelaciones marianas, sitúo la aparición del Anticristo también después del inicio de la Tercera Guerra Mundial pero después de las seis semanas que siguen al Aviso. Entonces, el Anticristo tendrá rienda suelta para intentar engañar y robar tantas almas como pueda. Los mandamientos del Anticristo serán aceptados por 2500 días (7 años), y predicarán esos mandamientos a aquellos que no han aceptado la marca de la bestia. Dios puede acortar esos 2500 días mediante el Milagro y el posterior Castigo. De momento, pienso, tenemos las piezas del puzle gracias a las profecías y las revelaciones marianas. Sabemos que la humanidad va a pasar por el Aviso, el Milagro y el Castigo, y la sombra del Anticristo planeará durante esos eventos. En cualquier caso, todo ello no debe ser analizado desde la mente racional sino sentido mediante el corazón porque, recordémoslo, los tiempos apocalípticos que estamos viviendo son tiempos de purificación y de conversión a nuestra fe en Dios. Quienes superen todas esas pruebas por y con la gracia de Dios, podrán acceder a la 5D y proseguir su evolución espiritual más cerca de Dios y dejar este mundo de miseria de la 3D. Sin embargo, van a ser tiempos y pruebas muy duras porque los demonios y entidades de la 4D, a la orden de Satanás, harán todo lo posible para engañar a la mente racional y quedar atrapada sin poder experimentar la ascensión espiritual individual hacia Dios, un trabajo que nadie puede hacer por nosotros. Cuando todo parezca perdido, la fe en Dios será nuestra única tabla de salvación. Dios en su misericordia no nos abandona, pues nos dará un Aviso y un Milagro antes del Castigo final. Después de la Gran Tribulación mediante el Aviso, el Milagro y el Castigo, por fin, se producirá la separación del trigo y la cizaña, tantas veces profetizado también. Que Dios os bendiga y acompañe durante la Gran Tribulación. Buena suerte a todos, pero, sobre todo, mucha fe.
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Entrevista Universidad ITECCE, Manzanillo, Colima, México

Universidad ITECCE, Manzanillo, Colima, México Alumnos de la carrera de lengua inglesa con edades de 17 y 18 años, me hacen una entrevista a instancia de la profesora Marely Figueroa, quien aplica “Una visión transpersonal a la educación” según los postulados de su Tesis de Maestría. Amador Martos, como filósofo transpersonal, hace un análisis de la batalla espiritual librada actualmente en el mundo, desde una perspectiva filosófica/espiritual en relación con la evolución de la conciencia individual y colectiva. Todas sus publicaciones científicas, sus 11 libros y más de 600 artículos se pueden descargar gratuitamente en su web: www.pensarenserrico.es ENLACE A LA ENTREVISTA
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DIPLOMADO INTERNACIONAL DE PEDAGOGÍAS EMERGENTES

PONENCIA EN LA 3ª EDICIÓN DEL DIPLOMADO INTERNACIONAL DE PEDAGOGÍAS EMERGENTES

Mi agradecimiento a D. OMAR PEÑA GRAU por su invitación a esta III Edición del Diplomado Internacional de Pedagogías Emergentes. Mi reconocimiento también a su ardua labor en el campo de las Pedagogías Emergentes y, también, como especialista en la Teoría del Metaaprendizaje. ENLACE AL VÍDEO DE LA PONENCIA
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ATI

LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL INCURSIONA EN EL SISTEMA EDUCATIVO INTERNACIONAL

Este artículo ha sido publicado en el Magazine número 9 de la ASOCIACIÓN TRANSPERSONAL IBEROAMERICANA (ATI) Magazine número 9 en PDF En mi libro La educación cuántica argumento que la filosofía transpersonal desarrollada por Ken Wilber, así como la psicología transpersonal como la “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista, se constituyen ambas en un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa. Siguiendo la estela de dicha argumentación, voy a citar los trabajos publicados (Tesis Doctorales y de Maestría, artículos científicos y ponencias) que, todos ellos en conjunto, vislumbran no solamente postulados teóricos sino actividades prácticas orientadas a la introducción de la visión transpersonal en la educación con rango de internacionalidad. En primer lugar, la piscología transpersonal y la educación transracional son postuladas y argumentadas en la Tesis Doctoral de Noemí Siverio, titulada: Psicología del Homo Complexus para una educación desde la comprensión (Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico “Rafael Alberto Escobar Lara”, Venezuela). En segundo lugar, la Tesis de Maestría de Marely Figueroa, titulada Una visión transpersonal en la educación, se postula como un revulsivo a la educación académica tradicional. En efecto, Marely Figueroa es pionera en el mundo con la impartición de una asignatura de filosofía transpersonal en el Grado Universitario de Educación (Instituto Ateneo de Colima, México). ¿Acaso esas dos Tesis Académicas citadas son las primeras piedras de un gran edificio educativo-espiritual? Que la filosofía transpersonal incursione en el sistema educativo internacional no es un sueño sino una realidad cada vez más extendida internacionalmente, como veremos a continuación. Cabe citar, en tercer lugar, la Tesis Doctoral de Morelia Valencia Medina (Colombiana pero vinculada profesionalmente a la Universidad de Granada, España), titulada: Una perspectiva transpersonal para la educación. Morelia Valencia en colaboración con el también doctor Gabriel Carmona, han sido los impulsores de la Asociación de Pedagogía Transpersonal en España a través del Departamento de Pedagogía de la Universidad de Granada (España). La educación académica tradicional está quedando obsoleta y requiere de una nueva mirada pedagógica acorde a las citadas investigaciones académicas de rango internacional pues, en efecto, es necesaria una renovación moral y espiritual sustentada en el empoderamiento consciente de los alumnos, desde una renovada psicología cognitiva dentro de un nuevo paradigma educativo amparado por la filosofía transpersonal. Desde 1948, el artículo veintiséis de los Derechos Humanos referente al derecho de la educación, como en otras facetas sociales, económicas y políticas, ha sido ninguneado por los poderes fácticos. Sin embargo, novedosas iniciativas de hacer pedagogía están llegando al estamento educacional. Son tiempos de un revisionismo educacional como se ha visto, pero también de un revisionismo humano en el modo como percibimos nuestro mundo y el universo. En definitiva, son tiempos de repensar la relación entre la racionalidad y la espiritualidad. Son tiempos de integración entre la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable. Como filósofo transpersonal, dichas cuestiones epistemológicas y hermenéuticas fueron argumentadas en el II Coloquio Internacional sobre las posibilidades de la resignificación del Episteme en las Ciencias de la Educación (Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio IMPM UPEL, Tucupita, Venezuela). Y más recientemente, todo ello tuvo su corolario con la publicación del artículo científico titulado La filosofía transpersonal como una hermenéutica complementaria a la epistemología: fundamentos para una educación transracional (Revista de Investigación Científica Humanística GIRUM de la Universidad Antropológica de Guadalajara, México). A la vista de todo lo anteriormente argumentado, el reto más importante que tienen actualmente los profesores, los educadores, la educación en general, los científicos en particular y las humanidades es orientar la cultura humana más allá del reduccionismo psicológico y de la filosofía materialista que ha imperado en Occidente. El despertar colectivo es posible, y lo es gracias a la meditación y sus beneficios demostrados científicamente, y aplicados prácticamente en las aulas como demuestran muchas experiencias vanguardistas en el ámbito educativo. El conocimiento es una riqueza intelectual que debe ser gestionada, auspiciada, educada y transmitida por los profesionales de la epistemología, pues necesitamos aún de genuinos epistemólogos para intentar dar un sentido a la vida y de saber cuál es nuestro lugar en este mundo. La humanidad se halla ante tantos cambios de paradigmas (filosófico, psicológico, sociológico, educativo, científico y espiritual) que son los propios maestros, profesores y la educación en general, quienes deberían coger las riendas del conocimiento para debatir su epistemología y consensuar lo que hay que saber, y lo que hay que enseñar en la transmisión del conocimiento. Ahí queda el reto para nuestra civilización y sus mentes pensantes: integrar la espiritualidad en el sistema educativo.
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SABIDURÍA

EL MUNDO DE LAS IDEAS DE PLATÓN ESTÁ EN LA 4ª DIMENSIÓN (4D)

1 - Dimensiones, reduccionismo psicológico y reduccionismo científico Por un lado, el título de este artículo pudiera pasar como transgresor por identificar el Mundo de las Ideas de Platón con una dimensión atemporal propia de la 4ª dimensión. Hablar hoy de dimensiones es una sutil definición conceptual para referirnos a un estado vibracional en cierta frecuencia: en realidad, todo es vibración. Por otro lado, la “rígida estructura” del dualismo científico entre sujeto y objeto que ha impregnado a la civilización occidental, ha conducido a una filosofía materialista y un reduccionismo psicológico. En contraposición, como argumenta Javier Ruiz: "Se ha llegado a un agotamiento conceptual, y de ahí que muchos físicos se vuelvan a los viejos mitos en busca de un significado a lo que no deja de ser meras ecuaciones. Por otro lado, las mismas religiones tradicionales se ven refrescadas por la ciencia, ya que esta ciencia cada vez es menos materialista y dispuesta a abrirse a conceptos metafísicos." (1) ¿Y qué relación guarda las dimensiones con dicho reduccionismo psicológico y científico? Respecto a las dimensiones en forma vibratoria, ello no es ajeno a la propia ciencia, quien ha descubierto que las partículas subatómicas son energía en movimiento dentro de un gran vacío. Del mismo modo, la Teoría de Cuerdas postula más de cuatro dimensiones y un universo en vibración. Esta tesis, recogida por el físico teórico Michiu Kaku, nos habla de un Hiperespacio donde tiene cabida dimensiones más allá de nuestras experiencias cotidianas, donde la teoría del Hiperespacio tiene su derivación más reciente en la Teoría de supercuerdas. Todo un mundo de vibraciones por descubrir. Ese reduccionismo científico, mediante la filosofía cuántica, está abocado a una apertura epistemológica: ya no se puede asir la realidad mediante el método científico, es una verdad a medias; el fracaso epistemológico de Occidente es paralelo al sistema de creencias que lo ha sostenido, a saber, el materialismo científico. Y, como argumenta explicita y congruentemente Ken Wilber, este tipo de conocimiento ha devenido con el paso del tiempo en un “mundo chato” al despreciar al camino de la hermenéutica de lo inconmensurable, la cual busca interpretaciones metafísicas para aquellas cuestiones que la ciencia ortodoxa no puede responder. En ese camino de apertura cognitiva, los “místicos cuánticos” deben ser reconsiderados como “filósofos transpersonales”, por pura justicia histórica y epistemológica. 2 - Un nuevo paradigma de conocimiento El fracaso epistemológico de Occidente estriba en una tradicional separación dualista entre ciencia y espiritualidad que, además, está casi perfectamente orquestada por el enemigo invisible de la humanidad para que lo verdaderamente espiritual quede relegado a la manipulación por las religiones exotéricas, cuando, en realidad, la verdadera religión es esotérica. Recordemos el aforismo griego “Conócete a ti mismo”, o el aforismo bíblico “La verdad os hará libres”. La “verdad” no está en la ilusoria dualidad externa, sino en la percepción de la “verdad” por cada conciencia en virtud de los velos de la percepción de cada cual. Según la física cuántica, cada persona crea su propia realidad. ¿Pero qué pasa cuando la realidad colectiva está siendo secuestrada a través de la historia, la educación, la economía y la política? Ese es el fracaso psicológico de cada “uno” de “nosotros”: hemos vivido en el “yo” racional del ego, y separados del “nosotros” colectivo, un grave problema epistemológico que presento como nuevo paradigma de conocimiento en mi obra La educación cuántica. El gran fracaso es haber dado credibilidad a unas ideas que han sido adoctrinadas desde la infancia a través de la propia cultura manipulada, pudiendo llegar a gritar que vivimos bajo una ingeniería social y mental. ¿Vemos ahora la relación entre las dimensiones y el reduccionismo psicológico? Efectivamente, vivimos en una locura aperspectivista. 3 - La razón al servicio del amor La falsa pandemia que vive actualmente la humanidad ha hecho resurgir un pensamiento crítico individual y colectivo reconociendo, tácitamente o no, de que todos somos Uno. Dicha tesis es el fundamento epistemológico de la filosofía transpersonal que defiendo. Cada “uno” de “nosotros” debe buscar la coherencia interna entre lo que se piensa, se dice y se actúa, poniendo la razón al servicio del amor. Pero dicha labor de transformación interior no es baladí pues requiere un progreso ascendente mediante el empoderamiento, el despertar espiritual y la trascendencia del ego hasta alcanzar la conciencia de unidad. 4 - La ciencia de la conciencia Nos vemos inmersos, pues, en la obligación de darle un sentido a nuestra vida en relación con la colectividad humana, ya sea en la comunión intersubjetiva (interior colectivo) o en la construcción de las estructuras sociales (exterior colectivo). Cada uno de nosotros, a su vez, interactúa desde su subjetividad (interior individual) en el mundo conductual mediante sus actos (exterior individual). Esas cuatro facetas, así definidas, constituyen el núcleo de la filosofía transpersonal de Ken Wilber, más conocido ello como los “cuatro cuadrantes”. De un modo resumido, Wilber reivindica la espiritualidad (hermenéutica) como un camino “transracional” más allá de la razón: el fracaso epistemológico de Occidentes, es el fracaso de su propio sistema de creencias, y de su ciencia, y de su educación, abocando a la caída de un sistema de creencias como otras tantas civilizaciones distópicas habidas en la historia. La evolución humana requiere inherentemente de una transcendencia paradigmática desde viejos paradigmas a nuevos paradigmas de conocimiento. La dialéctica hegeliana tiene toda su vigencia y me permite explicar mediante un esquema cognitivo a la filosofía transpersonal como ciencia de la conciencia. 5 - El Mundo de las Ideas Llegado a este punto de la disertación, podemos tener una intuición espiritual de que las dimensiones vibracionales tienen más que ver con el estado de conciencia de cada cual y que, si se potencia mediante la meditación, es factible lograr la sanación trascendental de la humanidad. Esos fundamentos epistemológicos son propios de una psicología compleja, lo cual llevó a Noemí Siverio a concluir en su Tesis Doctoral la necesidad de una inteligencia espiritual, así como una dimensión espiritual con apertura a un despertar de la conciencia. Pero, ¿no es ello una explicación científica del Mito de la Caverna de Platón? Recordemos el lúcido misticismo platónico, a través del cual se pretende enlazar nuestro conocimiento de la realidad con el Mundo de las Ideas. 6 - El mundo de las Ideas a través de las dimensiones Ese Mundo de las Ideas no es muy ajeno a nosotros, solo hay que saber escuchar nuestro subconsciente, y realizar desde ahí un camino ascendente hacia la sabiduría. Así, es posible salir de la ignorancia inducida para vislumbrar una ascensión espiritual desde la 3D, pasando por la 4D hasta lograr afianzarse en la 5D. Obviamente, 3D-4D-5D son conceptos para referirse a un estado vibracional de conciencia. En la 3D hay una percepción lineal del tiempo y el espacio, con la capacidad de recordar el pasado y proyectar el futuro estando en el presente. Se experimenta la polaridad y la ilusión de la separación en el desarrollo de la identidad individual y la pérdida del sentido grupal: en esos presupuestos se fundamentan el capitalismo, o cualquier “ismo” que divide a la humanidad, pues se desarrolla el ego creyendo que estamos separados del Todo. La diferenciación comienza alrededor del segundo año de vida, cuando el niño comienza a diferenciar su yo emocional y su mente representacional. En esa etapa de aprendizaje es donde comienza la fragmentación y el surgimiento de la dualidad entre sujeto y objeto. Esa división del Ser es lo que llamamos personalidad, y es parte de nuestro trabajo considerar la evolución de la conciencia como único camino de salvación. El despertar espiritual en la 4D (grupal) se siente como sobrepuesta a la 3D (egoica), pues a nivel humano tenemos la necesidad de compartir con grupos nuestras experiencias vitales, revisar nuestras relaciones, buscar la sanación y el crecimiento mediante las correspondientes terapias. El paso de la 3D a la 4D es lo que se ha denominado como “salto cuántico” ya que implica un profundo cambio de nuestro sistema de creencias. Ahora ya hemos identificado al enemigo invisible que convive con nosotros en la 4D y sabemos cómo manipula a las personas que viven en la ignorancia de la 3D a través de los pensamientos y las emociones, incluso con implantes físicos o etéricos. La 4D es el lugar donde se dan las pesadillas y los abusos astrales, es un lugar de conflicto entre los seres obscuros y los seres de luz y, la única salida, estriba en vibrar en la dimensión del amor que, propiamente, pertenece a la 5D. La 5D se constituye, entonces, en una frecuencia de sabiduría interna en la que se experimenta la conciencia grupal como un solo Ser, es una frecuencia energética y no física en la que se percibe el tiempo como un continuo donde solo existe el ahora eterno. En la 5D es donde se viven los sueños dotándolos de realidad espacio/temporal, donde se experimentan los sueños lúcidos y la magia blanca. Como es una dimensión de luz, se perciben formas lumínicas y muchas veces geométricas. La 5D es también descrita como la conciencia de Cristo y de Buda. 7 - El camino ascendente hacia la sabiduría La representación de los esclavos en la caverna es una alegoría en el Mito de la Caverna de Platón que, visto lo visto, se identifica con la actual Matrix o 3D. Y, como bien propone Platón, mediante la razón (4D) se puede salir de esa obscura caverna donde la ignorancia es manipulada para, acto seguido, emprender la salida mediante un camino ascendente hacia la sabiduría donde el amor es la ley suprema. Esa sabiduría se constituye en un ciencia para la sanación espiritual: la razón se espiritualiza cuando es puesta al servicio del Amor (5D), el mayor Bien según Platón. Para quien aún tenga dudas sobre ese Mundo de las Ideas en la 4D (racionalidad sin conexión amorosa), le remito a los vídeos comentados de William Criado, en los que el lector podrá descubrir un mundo racional más allá de las limitaciones espacio-temporales de la 3D. A la 4D se accede mediante la hipnosis clínica regresiva, pero también mediante la meditación como ciencia trascendental que permite la sanación trascendental de la humanidad. 8 - La 4D es una dimensión metafísica Vemos pues que, más allá de los sentidos limitados de la 3D, existe una metafísica (4D) como modo de saber transcendental, una transcendencia metafísica que es posible mediante la meditación, cuestiones ampliamente argumentadas en mi obra Ciencia, Filosofía, Espiritualidad en la que se establecen los fundamentos para la filosofía transpersonal y la educación transracional: más allá del ego y más allá de la razón. ¿Y qué hay más allá del ego y la razón? Efectivamente, el Amor, porque el saber sin amor es puro egoismo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. NOTA (1): Recomiendo la lectura de este artículo: CAOS Y ORDEN DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA CIENCIA Y LA MITOLOGÍA Destaco la conclusión de dicho artículo: "A lo largo de estas breves páginas hemos realizado un viaje por la ciencia moderna y por la ciencia tradicional, que es la mitología. Como se ha visto, hay muchos puntos de encuentro entre ambas, pero al mismo tiempo todavía hay diferencias que salvar. Los científicos a menudo huyen de la filosofía y del mito, justificándose en que la ciencia es algo exacto, sujeto a medida. Sin embargo, una aplicación exhaustiva del método científico basado en el análisis y la experimentación ha hecho que surjan una serie de teorías que cuestionan ese método en sí mismo. Se ha llegado a un agotamiento conceptual, y de ahí que muchos físicos se vuelvan a los viejos mitos en busca de un significado a lo que no deja de ser meras ecuaciones. Por otro lado, las mismas religiones tradicionales se ven refrescadas por la ciencia, ya que esta ciencia cada vez es menos materialista y dispuesta a abrirse a conceptos metafísicos. Una ciencia que cada vez es más filosófica necesita una religión que acepte conceptos científicos en sus enseñanzas. Tanto la ciencia como la religión deben caminar juntos de la mano de la filosofía si no quieren morir aletargadas en dogmas antiguos y desfasados."
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ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D: EMPODERAMIENTO, DESPERTAR ESPIRITUAL, TRASCENDENCIA Y CONCIENCIA

Resumen: Trabajo monográfico cuyo objetivo es describir el proceso psicológico de la transformación interior de cada individuo durante el desarrollo de su evolución espiritual, desde la salida de la “tercera dimensión”-3D (espacial y conocido más popularmente como Matrix) hacia la “cuarta dimensión”-4D (la dimensión atemporal en la que habita el enemigo invisible de la humanidad) en la que se experimenta el empoderamiento y el despertar espiritual para llegar finalmente a la “quinta dimensión”-5D mediante la experimentación de la trascendencia y la conciencia de unidad en la que solo se vive por y para el amor. Índice: 1 - INTRODUCCIÓN 2 - METODOLOGÍA 3 - SINOPSIS GENERAL: 3-1 La tercera dimensión - 3D 3-2 La cuarta dimensión - 4D 3-3 La quinta dimensión - 5D 4 - EMPODERAMIENTO, DESPERTAR ESPIRITUAL, TRASCENDENCIA Y CONCIENCIA 4-1 Empoderamiento (parte baja de la 4D) - ¿Qué tipo de pensador eres? - Pedagogía filosófica: la mayéutica - La muerte del ego - La revolución interior - Escucha tu subconsciente 4-2 Despertar espiritual (parte alta de la 4D) - La intuición espiritual - El despertar espiritual - La evolución del amor - Dimensión espiritual: un despertar de la conciencia - Inteligencia espiritual - La sabiduría como ciencia para la sanación espiritual 4-3 Trascendencia (parte baja de la 5D) - La meditación - La experiencia mística - El doble: intuiciones, premoniciones e hyperincursión - Mente cuántica: el viaje de la transformación interior - El sujeto trascendente - Visón lógica y transracionalidad 4-4 Conciencia (parte alta de la 5D) - El giro copernicano - Conciencia de sí para alcanzar la felicidad - La conciencia transpersonal - La conciencia mística: ser uno con el universo - La conciencia de unidad 1 - INTRODUCCIÓN Este trabajo monográfico tiene como objetivo describir el proceso psicológico de la transformación interior de cada individuo durante el desarrollo de su evolución espiritual, desde la salida de la “tercera dimensión”-3D (espacial y conocido más popularmente como Matrix) hacia la “cuarta dimensión”-4D (la dimensión atemporal en la que habita el enemigo invisible de la humanidad) en la que se experimenta el empoderamiento y el despertar espiritual para llegar finalmente a la “quinta dimensión”-5D mediante la experimentación de la trascendencia y la conciencia de unidad en la que solo se vive por y para el amor. Dicho proceso de evolución psicológica y espiritual se encuadra dentro de la teoría de los “cuatro cuadrantes” del inconmensurable Ken Wilber. Uno de dichos cuadrantes corresponde a la “interioridad individual”, es decir, a la subjetividad en la que cada cual debe practicar la veracidad, la sinceridad, la integridad y la honradez como cualidades éticas que le llevarán por el camino ascendente hacia la sabiduría. Este trabajo se sustenta en una recopilación de investigaciones anteriores contempladas en mis diversas publicaciones, pero, ahora, ordenadas de tal modo que se pueda argumentar científicamente ese proceso de transformación interior hacia el empoderamiento y el despertar espiritual hasta lograr la autorrealización cuya máxima suprema es el servicio a los demás, lo cual supone un ejercicio de trascendencia psicológica Más allá del ego, hasta alcanzar la conciencia mística de ser uno con el universo. Para tal finalidad, dicho proceso psicológico y espiritual lo he dividido en cuatro bloques argumentales: empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia. 2 - METODOLOGÍA Para el objetivo anteriormente expuesto, los artículos e investigaciones que sustentan este trabajo monográfico están disponible cada uno de ellos individualmente y numerados en el orden preciso de la argumentación que, en el punto cuatro de más abajo, se detallan bajo estos cuatro epígrafes: empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia. Por tanto, el lector podrá recurrir a los correspondientes artículos numerados para ahondar en los detalles de las citas, bibliografías, pensamientos y las pertinentes argumentaciones científicas. En el citado punto cuatro se expondrá un resumen de las ideas más significativas de cada artículo a los efectos de hilvanar la argumentación teorética pretendida, a saber, la ascensión espiritual individual desde 3D a 5D. No obstante, expongo primeramente una sinopsis general como pausa reflexiva e introductoria al citado punto cuatro. Así, el lector tendrá a su disposición una sinopsis de las ideas principales presentadas con sus correspondientes enlaces para que, si así lo desea, pueda investigar también más en profundidad. La idea, pues, es que este primer artículo de presentación contenga de un modo resumido cada uno de los procesos psicológicos mediante una sinopsis general (punto 3) y, seguidamente, con mayor lujo de detalles científicos mediante los cuatro bloques argumentales (punto 4): empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia. 3 - SINOPSIS GENERAL 3-1 La tercera dimensión - 3D Respecto a la 3D, no voy a ahondar demasiado en ello. Vivimos en un mundo cuyo sistema piramidal de poder está abocado al fracaso, pues se sustenta en una ingeniería social y mental cuyo principal objetivo es la manipulación económica, social y política, lo cual ha llevado a la extenuación psicológica de las personas y de los pueblos. Esos poderes globalistas pretenden imponer un Nuevo Orden Mundial para la esclavitud de la humanidad mediante una falsa pandemia cuyo pretexto es imponer una dictadura sanitaria y eugenésica sobre todos nosotros. Frente a ello, el “despertar colectivo masivo” es la única solución posible, a pesar de la ingente manipulación de los medios de comunicación y los gobiernos, ya sean de izquierdas o derechas, pues todos ellos son serviles a los poderes fácticos de la oligarquía plutocrática y que, a su vez, obedecen a la agenda satánica del enemigo invisible de la humanidad. En la 3D hay una percepción lineal del tiempo y el espacio, con la capacidad de recordar el pasado y proyectar el futuro estando en el presente. Se experimenta la polaridad y la ilusión de la separación en el desarrollo de la identidad individual y la pérdida del sentido grupal: en esos presupuestos se fundamentan el capitalismo, o cualquier “ismo” que divide a la humanidad, pues se desarrolla el ego creyendo que estamos separados del Todo. La diferenciación comienza alrededor del segundo año de vida, cuando el niño comienza a diferenciar su yo emocional y su mente representacional. En esa etapa de aprendizaje es donde comienza la fragmentación y el surgimiento de la dualidad entre sujeto y objeto. Esa división del Ser es lo que llamamos personalidad, y es parte de nuestro trabajo considerar la evolución de la conciencia como único camino de salvación. 3-2 La cuarta dimensión - 4D La única solución a la anterior situación estriba en el empoderamiento de cada uno de nosotros sobre las circunstancias descritas en la 3D. Dicho empoderamiento se constituye en una salida de las sombras tal como lo describe Platón en el Mito de la Caverna. Ese empoderamiento es estrictamente necesario para dejar atrás la 3D de nuestra vida e intentar dar un sentido a la misma. Ese proceso de empoderamiento nos llevará a la 4D (parte baja) donde se toma conciencia de la integración grupal sin pérdida de la individualidad, más conocido ello como “inconsciente colectivo”, un lugar en donde residen los sentimientos, las emociones y los sueños, y en donde se percibe el tiempo en forma de espiral. En términos de Carl Gustav Jung: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino”. Dicho empoderamiento tiene sus propios procesos como son la consideración de la filosofía de la mente, la técnica mayéutica, la “muerte del ego” y una revolución interior hasta lograr la maestría de saber escuchar nuestro subconsciente. Acto seguido en dicho proceso psicológico, debería surgir la experiencia conocida como “despertar espiritual”, la cual nos lleva a la 4D (parte alta) mediante el desarrollo de nuestra intuición espiritual, la consideración de la evolución del amor desde presupuestos de la neurobiología y la sociobiología, el despertar de la conciencia desde la perspectiva de la psicología transpersonal y la inteligencia espiritual que nos conducirá a la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual. El despertar espiritual en la 4D (grupal) se siente como sobrepuesta a la 3D (egoica), pues a nivel humano tenemos la necesidad de compartir con grupos nuestras experiencias vitales, revisar nuestras relaciones, buscar la sanación y el crecimiento mediante las correspondientes terapias. El paso de la 3D a la 4D es lo que se ha denominado como “salto cuántico” ya que implica un profundo cambio de nuestro sistema de creencias. Ahora ya hemos identificado al enemigo invisible que convive con nosotros en la 4D y sabemos cómo manipula a las personas que viven en la ignorancia de la 3D a través de los pensamientos y las emociones, incluso con implantes físicos o etéricos. La 4D es el lugar donde se dan las pesadillas y los abusos astrales, es un lugar de conflicto entre los seres obscuros y los seres de luz y, la única salida, estriba en vibrar en la dimensión del amor que, propiamente, pertenece a la 5D. 3-3 La quinta dimensión - 5D Por tanto, el empoderamiento y el despertar espiritual vistos en la 4D se constituyen en una evolución psicológica de la persona más allá de las limitaciones 3D. De un modo científico, recomiendo estudiar dicho proceso a través de la evolución de la conciencia propuesta por Ken Wilber, pero también en mi investigación monográfica de la conciencia. Uno de esos recorridos evolutivos por descubrir es la meditación a través de la cual se logra una experiencia mística que, correlativamente en términos de filosofía cuántica, el físico francés Garnier nos propone como un “doble” a través del cual tenemos acceso a nuestras intuiciones y premoniciones, llegando así a percibir nuestra mente cuántica para realizar un auténtico viaje de la transformación interior que, inexorablemente, nos acerca al sentido de la trascendencia como parte baja de la 5D. Es así como el sujeto trascendente experimenta su propio proceso de ascensión espiritual hasta adquirir una visión lógica y la transracionalidad. El anterior proceso de ascensión psicológica y espiritual implica un giro copernicano desde el “ver para creer” al “creer para ver”, una cuestión metafísica que pertenece a la parte alta de la 5D en la que se toma conciencia de sí para alcanzar la verdadera felicidad mediante la conciencia transpersonal, una experiencia mística de la conciencia que nos hace sentir Uno con el Universo, dicho de otro modo, alcanzar la conciencia de unidad. La 5D se constituye, entonces, en una frecuencia de sabiduría interna en la que se experimenta la conciencia grupal como un solo Ser, es una frecuencia energética y no física en la que se percibe el tiempo como un continuo donde solo existe el ahora eterno. En la 5D es donde se viven los sueños dotándolos de realidad espacio/temporal, donde se experimentan los sueños lúcidos y la magia blanca. Como es una dimensión de luz, se perciben formas lumínicas y muchas veces geométricas. La 5D es también descrita como la conciencia de Cristo y de Buda. 4 – EMPODERAMIENTO, DESPERTAR ESPIRITUAL, TRASCENDENCIA Y CONCIENCIA Una vez expuesta la sinopsis general de la 3D, 4D y 5D y vistas las correspondientes interrelaciones con los conceptos de empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia, veamos cada uno de ellos de forma más pormenorizada con sus pertinentes argumentaciones científicas. 4-1 Empoderamiento (parte baja de la 4D) - Artículo 2: ¿Qué tipo de pensador eres? El empoderamiento debe comenzar por nuestros propios pensamientos. En un largo periodo de la historia, la fe religiosa ha supuesto la mayor ceguera para hacer del hombre un ser libre y consciente, hasta que el filósofo Descartes alumbró a la humanidad con el “cogito”, popularmente más conocido “pienso, luego existo”. Ahora bien, pensar certeramente no es una actividad baladí, al contrario, conviene aprender a pensar y, en dicho sentido, cabe preguntarse qué tipo de pensadores somos cada uno de nosotros: - ¿Eres un pensador irreflexivo? (cuando no estamos conscientes de problemas en nuestro pensamiento) - ¿Eres un pensador retado? (cuando nos enfrentamos con problemas en nuestro pensamiento) - ¿Eres un pensador principiante? (cuando tratamos de mejorar, pero sin práctica regular) - ¿Eres un pensador practicante? (cuando reconocemos la necesidad de práctica regular) - ¿Eres un pensador avanzado? (cuando avanzamos según seguimos practicando) - ¿O eres un pensador maestro? (cuando los buenos hábitos de pensamiento se vuelven parte de nuestra naturaleza) La doctora y psicóloga educativa Linda Elder junto al líder en el movimiento internacional de pensamiento crítico, el doctor Richard Paul, han desarrollado una mini-guía con conceptos y herramientas que permiten adentrarnos en los pasos del desarrollo del pensamiento crítico. Invito como primer paso para el empoderamiento el dilucidar qué tipo de pensador eres, será un buen ejercicio para iniciarse en el conocimiento de sí mismo. Dicho empoderamiento a través del conocimiento de sí mismo tiene su precedente en términos filosóficos mediante el magistral Sócrates y su procedimiento cognitivo conocido como "mayéutica". - Artículo 3: Pedagogía filosófica: la mayéutica Una vez dilucidado qué tipo de pensador es cada uno de nosotros, es pertinente recurrir a los maestros del pensamiento clásico como en su día lo fueron Platón y su maestro Sócrates. La mayéutica (del griego “técnica de asistir en los partos”) es el método aplicado por Sócrates a través del cual el maestro hace que el alumno, por medio de preguntas, descubra conocimientos. La mayéutica es la segunda de las fases del método socrático. La primera es la llamada “ironía socrática”, en la que el maestro simula ignorancia sobre la materia para, después, hacer comprender al interlocutor que lo que creía saber en realidad no lo sabe y que su conocimiento estaba basado en prejuicios o costumbres. A continuación, vendría la mayéutica, que es la acción pedagógica del método. La técnica consiste en hacer preguntas al interlocutor mediante las que este va descubriendo conceptos generales que le ayudan a ver la luz. Siguiendo dicha clásica estela pensativa, en mi obra La educación cuántica invito a volver a la filosofía como genuina productora de conocimiento, pero no a la filosofía tradicional impartida en el actual sistema educativo reconvertido en un instrumento de poder, sino con la mira puesta en la filosofía perenne para incursionar en las verdades eternas acorde a una reinterpretación de los tiempos cuánticos que vivimos. Dicho de otra manera, debemos hacer una correcta introspección cognitiva de dichas verdades perennes, una cuestión que la educación tradicional obvia totalmente. Por tanto, la verdad se halla en nuestro interior y propugno la técnica mayéutica originaria del maestro Sócrates en boca de Platón. La mayéutica se apoya sobre la teoría de la reminiscencia: el conocimiento se encuentra latente, de un modo natural, en el alma, y es necesario descubrirlo de un modo directo mediante el empoderamiento consciente, una metodología pedagógica ya puesta en práctica por las denominadas escuelas activas, porque un niño es un pozo de sabiduría si se le educa en un entorno de libertad, conocimiento y amor. El conocimiento preexiste potencialmente en cada uno de nosotros, como un roble lo está en la bellota. La naturaleza es sabia y conviene imitarla como certeramente observó Aristóteles a través de su teoría de la potencia y el acto. Todo hombre, potencialmente, debería tener acceso a la libertad y al conocimiento, dos presupuestos que niega tajantemente el sistema capitalista a la clase oprimida. Son tiempos de un revisionismo educacional, pero también de un revisionismo humano en el modo como percibimos nuestro mundo y el universo. Así, más que nunca, es necesaria La educación cuántica, una obra en la que propugno los siguientes revisionismos: un revisionismo histórico, un revisionismo filosófico, un revisionismo epistemológico, un revisionismo pedagógico, un revisionismo educativo y un revisionismo psicológico. En este trabajo de investigación nos ocupamos de la "interioridad individual" y, por tanto, de los procesos psicológicos en los que, irremediablemente como se ha visto, el ego ocupa un lugar central en la psicología del ser humano. - Artículo 4: La muerte del ego Como se ha expuesto en la sinopsis general, el empoderamiento (4D parte baja) implica la toma de conciencia de la integración grupal sin pérdida de la individualidad, lo cual equivale a una conciencia menos egocéntrica, más plural. En términos psicológicos equivale ello el paso de la conciencia personal (egoica) a la conciencia transpersonal (trans-egoica) . Pero ese proceso así definido por Ken Wilber implica un esfuerzo y tiempo para lograr la trascendencia del ego. Es por eso mismo que, en este trabajo monográfico, la conciencia transpersonal es asignada propiamente a la 5D (parte alta) como culminación de una evolución psicológica y espiritual que requiere de otros procesos previos como el despertar espiritual (4D parte alta) y la trascendencia (5D parte baja) antes de alcanzar la conciencia transpersonal (5D parte alta). La “muerte del ego” es, por tanto, un viaje iniciático hacia la percepción unitaria del sujeto cognoscente con el mundo (no dualidad entre sujeto y objeto), donde las emociones egoístas e individualistas dejan paso a la compasión. Se trataría, en suma, de un ascendente viaje iniciático-cognitivo similar al descrito como salida del mundo de las sombras en el Mito de la caverna de Platón, para luego transmitir de un modo descendente la sabiduría adquirida en el Mundo de las Ideas, donde la reina es el Amor. La "muerte del ego" es un proceso doloroso que requiere sanación y terapia como, por ejemplo, el asesoramiento filosófico, pues hay que cambiar nuestro sistema de creencias anclado a la 3D: la trascendencia del ego es un proceso psicológico y espiritual nada fácil de lograr pues es toda una revolución interior, y que conviene analizar con más detenimiento. - Artículo 5: La revolución interior Como se ha expuesto en la sinopsis general respecto de la 3D, existe una trifulca histórica, económica, política y epistemológica, pues lo que verdaderamente está en juego es la democratización del saber como reivindico en mi obra La educación cuántica, que permita el ejercicio de la libertad con conocimiento de causa. La actual guerra que se libra en el mundo es por la libertad y el conocimiento, porque solo el conocimiento puede hacernos libres. Así, La educación cuántica está estructurada cognitiva, psicológica y pedagógicamente para que cada persona se empodere de su libertad con conocimiento de causa, porque la revolución hay que hacerla en la calle, pero también en nuestro interior. Cuando dicha revolución interior se extienda como la pólvora, las religiones estarán muy cuestionadas por el racionalismo espiritual y los gobernantes por hordas de pueblos que clamarán justicia, paz y libertad para la humanidad entera, como está pasando ahora con esta falsa pandemia. En La rebelión de la consciencia, José Luis San Miguel de Pablos plantea que la humanidad se encuentra en una encrucijada que va mucho más allá de lo económico o lo político. Nos encontramos ante una verdadera disyuntiva cognitiva. Más allá de las causas próximas y reconocibles de la actual crisis socio-económica (egoísmo, codicia, ultracapitalismo), en lo más profundo se encuentra precisamente el lastre de las concepciones y paradigmas de pensamiento dominantes. La fascinante tesis del libro es que gran parte de la responsabilidad por las patologías sociales existentes reside en la metafísica materialista, presupuesto filosófico esencial de la modernidad. La rebelión de la consciencia apuesta por dejar atrás el espejismo pseudocientífico del materialismo metafísico. La trascendencia de este paradigma constituye la única salida espiritual, política y ecosistémica para superar nuestra crisis contemporánea. ¿Cómo poner orden ante tanto caos? ¿Cómo buscar cada cual su propio orden? Es indudable que para lograr dicho orden interior hay que acudir a la sabiduría y, por tanto, como se ha argumentado en la sinopsis general, hay que saber escuchar nuestro subconsciente como la fuente de nuestro conocimiento. - Artículo 6: Escucha tu subconsciente Todo lo anteriormente expuesto nos lleva sin lugar a duda a poder afirmar que la sociedad occidental se halla ante un fracaso epistemológico que disocia la razón del espíritu: con el surgimiento de la razón en la edad moderna y el posterior capitalismo, la realidad histórico-social ha devenido en una deconstrucción del “nosotros” en “yoes” egocéntricos y, así, la realidad socio-psicológica ha concluido en una fragmentación de la conciencia individual y su disociación de la conciencia colectiva: ahí reside el gran fracaso epistemológico de la filosofía occidental. Ante tal tesitura exterior histórica, epistemológica y educativa, ¿qué camino nos espera a cada uno de nosotros? ¿Cómo salvar ese abismo cultural? Afortunadamente, Ken Wilber nos alumbró que hay dos modos de saber: la racionalidad y la espiritualidad. La racionalidad ha dominado el pensamiento occidental con mucha ciencia, pero poco espíritu. Según la teoría de los “cuatro cuadrantes” de Ken Wilber, es en el cuadrante de la “interioridad individual” donde debemos descubrir dicha espiritualidad y, por tanto, conviene saber escuchar nuestro subconsciente, una cuestión apuntada anteriormente de la mano de Jung. Sin embargo, muy pocas personas saben escucharse a sí mismas, pues como ha demostrado el neurólogo estadounidense Benjamin Libet mediante experimentos, las señales cerebrales asociadas a las acciones se producen desde 0,3 a varios segundos antes de que el sujeto fuera consciente de la decisión de llevarlas a cabo. El orden de las actividades cerebrales parecía ser percepción del movimiento y luego decisión, y no a la inversa. Es decir, el cerebro consciente solo intenta ponerse al nivel de lo que ya estaba haciendo el cerebro inconsciente. ¿No requiere la evidencia científica de Libet de un revisionismo en profundidad del ser humano, como propongo mediante la filosofía transpersonal y La educación cuántica? Tal es el reto cognitivo planteado. Consecuentemente, el empoderamiento no es una cuestión baladí pues no hay asideros epistemológicos seguros. La única seguridad solamente puede provenir de nuestro propio interior, y ese recorrido reduccionista provocado por la dualidad exterior nos conduce, inexorablemente, a descubrir un mundo interior donde se produce inequívocamente el “despertar espiritual” que, inherentemente, se presenta bajo una auténtica “intuición espiritual”. 4-2 Despertar espiritual (parte alta de la 4D) Como se ha visto, el empoderamiento de la razón (parte baja de la 4D) pasa por tener un pensamiento crítico que implica el conocimiento de sí mismo a través de la técnica mayéutica, un camino introspectivo que invita a la trascendencia del ego: es toda una revolución interior con el inmenso desafío de aprender a escuchar nuestro subconsciente. Dicho de otro modo, la razón busca la conexión con el espíritu subyacente a todos nosotros. En términos platónicos: “La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma, entorno al Ser”. Entonces, la pregunta pertinente sería, ¿cómo conecta la razón con el espíritu? ¿Existe algún espíritu con el cual conectar? Estas dudas son la eterna dicotomía entre ciencia y religión. El criterio de demarcación entre ciencia y religión no ha sido aún resuelto, pues todavía hay que superar la brecha epistemológica entre ciencia y humanidades, entre los materialistas científicos y los místicos cuánticos. Por tanto, el debate entre ciencia y espiritualidad está más vivo que nunca, sobre todo, desde el surgimiento de la filosofía cuántica. Ello implica la necesidad de una nueva cosmología entre ciencia y espíritu, pues la razón ha indagado a través de la historia del pensamiento sobre las cuestiones metafísicas que han preocupado al ser humano desde tiempos inmemoriales. Esos dos modos de saber, el racional y el metafísico, implican la imperiosa necesidad de una visión integral entre ciencia y espíritu. En efecto, El espíritu de la ciencia debe dejar de estar confinado en el universo del laboratorio sino abrir el conocimiento científico a las dimensiones más profundas de la vida y la conciencia humana. Por tanto, es pertinente ahondar en La ciencia del espíritu, pues la ciencia y la espiritualidad como dos polos opuestos totalmente desconectados entre sí tiene cada vez menos sentido. Cuando la razón científica intuye al “espíritu”, como acreditan los físicos más famosos del mundo, entonces, se puede hablar de una “intuición espiritual”. Analicemos, pues, de un modo epistemológico en qué consiste dicha “intuición espiritual”. - Artículo 7: La intuición espiritual Para aquel lector interesado en profundizar en la comprensión de la intuición espiritual, le remito a mi obra Filosofía transpersonal y educación transracional , he aquí el resumen: La síntesis de saberes mediante la intuición espiritual: Esta obra postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no dualidad, lo cual conlleva aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual. Esos dos modos de saber así aprehendidos mediante la intuición espiritual, posibilitan una síntesis entre la filosofía y la espiritualidad como condición para salvar el abismo cultural de la humanidad. Para tal finalidad, el autor recurre a tres inconmensurables pensadores: Platón, Kant y Wilber. Las Tres Grandes categorías platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad- que fueron respectivamente diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas (“ello”, “yo” y “nosotros”), requieren imperativamente de una integración entre la naturaleza, la conciencia y la cultura. La intuición moral básica argumentada por Ken Wilber se constituye como una necesaria cuestión ética para la integración del “ello”, “yo” y “nosotros” y, consecuentemente, en una ética epistémica dentro de un marco de una episteme transracional para salvar así el abismo cultural de la humanidad; dicho de otro modo, se argumenta una antropología filosófica que permita trascender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad mediante una renovada interpretación de la historia del pensamiento, su ciencia y la propia espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa. Esta obra reivindica una antropología filosófica que contemple a la filosofía transpersonal de Ken Wilber como disciplina que estudia a la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia, lo cual implica una reconstrucción epistemológica desde la sabiduría perenne para lograr la sanación trascendental del ser humano mediante una educación transracional que implemente la razón con el corazón. Así, la filosofía transpersonal y la educación transracional se vislumbran como una condición sine qua non para trascender a la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental. Como podrá apreciar, estimado lector, nos vemos envueltos en conceptos puramente filosóficos pero necesarios para una reconstrucción epistemológica donde tenga cabida las “intuiciones espirituales” de la mano del “Einstein de la conciencia”, tal como es considerado Ken Wilber. Una vez sabido que existe la "intuición espiritual", ella misma nos lleva de la mano hacia el “despertar espiritual”. - Artículo 8: El despertar espiritual El “despertar espiritual” no es una cuestión propiamente de la “interioridad individual” como se ha visto, sino que también se hace objetivo dicho “despertar espiritual” a través de la historia y, más concretamente, a través de la historia del pensamiento. En efecto, con la emergencia de la mente a partir de la modernidad, el Espíritu comienza a tomar conciencia de sí mismo, lo cual, entre otras cosas, introduce en el mundo la conciencia moral, una moral, por cierto, completamente ajena al mundo de la naturaleza. Por tanto, el Espíritu está comenzando a despertar a sí mismo, conocerse a sí mismo a través de los símbolos, los conceptos, dando así origen al mundo de la razón y, en particular, al mundo de las morales conscientes. Así, pues, la naturaleza es Espíritu objetivo, mientras que la mente es Espíritu subjetivo. En ese momento histórico -en el momento en que la mente y la naturaleza se diferenciaron-, el mundo parece escindirse en dos, la mente reflexiva y la naturaleza reflejada, pero la modernidad se hallaba temporalmente estancada en la batalla entre la mente y la naturaleza, entre el ego y el eco. En opinión de Shelling, esta síntesis no dual como identidad entre el sujeto y el objeto en un acto atemporal de autoconocimiento, es una intuición mística directa. Para Shelling, y también para su amigo y discípulo Hegel, el Espíritu se enajena de sí mismo para dar lugar a la naturaleza objetiva, despierta a sí mismo en la mente subjetiva y termina retornando así en la pura conciencia inmediata no dual en la que sujeto y objeto son uno, y la naturaleza y la mente se funden en la actualización del Espíritu. El Espíritu se conoce a sí mismo objetivamente como naturaleza, se conoce subjetivamente como mente y se conoce absolutamente como Espíritu. Esos tres momentos también son conocidos como subconsciente, consciente y supraconsciente o, dicho de otro modo, prepersonal, personal y transpersonal; o preracional, racional y transracional; o biosfera, noosfera y teosfera (Wilber, en Breve historia de todas las cosas). Todo ello, traducido en términos evolutivos y psicológicos, equivale a decir que El gen egoísta puede ser trascendido conscientemente Más allá del ego, dicho de otro modo, el egoísmo puede ser trascendido hacia la compasión y, respectivamente, la conciencia personal hacia la conciencia transpersonal , como objetivo final de este trabajo de investigación. Así, desde dicha perspectiva, la afirmación de Dawkins, de que “el amor universal y el bienestar de las especies consideradas en su conjunto son conceptos que simplemente carecen de sentido en cuanto a la evolución”, es un simple reduccionismo desde el materialismo científico. Dicho de otro modo, La evolución del amor ya es contemplada desde la neurobiología y la sociobiología como un fenómeno de la evolución humana pues, más allá del valor de los genes egoístas o la supervivencia del más fuerte, interviene la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor. Para Hüther, a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, el sentimiento del amor sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie humana pues es la fuente de nuestra creatividad y la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales y, más decisorio aún, nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. En definitiva, la única fuerza que puede vencer a la competencia autodestructiva es el amor mediante el compromiso de equipo y la creatividad participativa. - Artículo 9: La evolución del amor El amor así argumentado científicamente, nos remite a una evidencia filosófica trascendental que escapa de la comprensión de los materialistas científicos: el genuino “cogito” cartesiano requiere del auxilio del espíritu kantiano mediante su “imperativo categórico”, lo que perennemente se ha conocido como amor. Lo que viene a decir la historia es que no se puede vivir sin amor, porque es la más alta motivación que nos alienta a vivir, una cuestión ahora reconocida y evidenciada desde la neurobiología y la sociobiología. ¿Acaso no hacemos lo que hacemos por amor a nuestros seres queridos? Pero ese amor ha sido también desahuciado del corazón de las personas por el perverso sistema capitalista que pone todo en venta, hasta nuestras emociones y nuestros sentimientos, anulando incluso nuestra voluntad sobre nuestros actos y pensamientos, convirtiéndonos entonces en autómatas productores de bienes de consumo para la exclusiva satisfacción del ego, descuidando así plenamente al espíritu. Desolador pensamiento occidental. En contraposición, en La evolución del amor, el neurobiólogo Hüther argumenta: "El darwinismo y la teoría de la evolución y la selección natural se han convertido en pilares de la biología moderna. Gracias a ellos entendemos un poco mejor cómo se ha desarrollado la vida en sus múltiples manifestaciones. Sin embargo, cuando hablamos de animales superiores, como el ser humano, no todo parece justificarse a través de un naturalismo simple. Gerald Hüther, neurobiólogo y autor de La evolución del amor, afirma que hay que tener en cuenta también otro ingrediente crucial, que afecta a hacia dónde se dirige nuestra especie y por dónde ha transcurrido hasta la fecha. Ese ingrediente, para este prestigioso científico, es el amor. Hüther considera que el amor, como manifestación biológica, resulta crucial para explicar la historia de la evolución humana reciente, como elemento de cohesión personal, de garantía de la unión en una pareja o de cooperación en un grupo social. Sin el amor, un fenómeno creado por la propia evolución, la intrincada red de enlaces familiares que se han venido sucediendo a lo largo de la historia sería muy diferente, y distintos también, con seguridad, los rumbos seguidos por nuestra especie. Gracia a él, no solo tienen valor los genes egoístas, o la supervivencia del más fuerte, sino también la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor. En esta obra, el también catedrático de ciencias naturales y doctor en medicina reflexiona sobre el concepto del amor y sus raíces biológicas, así como las consecuencias de su existencia. Puede decirse que nuestra comprensión del amor ha evolucionado con los tiempos, pero que a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, este sentimiento sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie. Hüther nos cuenta como, con el auge del naturalismo y la ilustración, Darwin y otros científicos tuvieron que convivir con los nuevos descubrimientos y con conceptos ya caducos, como las explicaciones de la religión sobre el origen del hombre. Pero a pesar de la llegada de la razón en este campo, aún costaba explicar el papel que tenía en todo ello el amor. Así, del darwinismo más descarnado, se pasó al darwinismo social, y posteriormente al determinismo del comportamiento. Finalmente, la sociobiología se apoderó de la escena. Para Hüther, el amor también es la fuente de nuestra creatividad, no solo en el caso de músicos y artistas; también lo es para muchos grandes políticos y científicos. Es la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales. Por el contrario, el estrés, la presión y la ansiedad no resultan del amor, sino de la competencia, que es la fuerza motora de la especialización, no de la creatividad. Según Hüther, todos somos “hijos del amor”, aunque a veces lo olvidamos porque la competencia y la guerra han impulsado grandes invenciones. Sin embargo, lo que nos une y lo que nos mantiene unidos a la naturaleza y a los demás es el amor, pese a la competencia. Así, el amor es nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. Estamos a punto de agotar nuestros propios recursos naturales, al explotarlos y contaminarlos, porque competimos entre nosotros, como individuos y como naciones. La única fuerza que puede vencer esta competencia autodestructiva es el amor, o si prefieres un término más cognitivo, el compromiso de equipo y la creatividad participativa. El amor es la fuente de logros evolutivos fundamentales. La selección sexual, es decir, la elección de pareja basada en un sentimiento que llamamos amor, provocó el moldeado de nuestros cuerpos en función de las preferencias y gustos de la pareja. Además, el amor paternal permitió fomentar las capacidades de nuestros hijos. Sin el cariño no seríamos capaces de dedicarnos a los demás y comprometernos. Tampoco podríamos alentarnos e inspirarnos los unos a los otros. Para Hüther, es evidente de que para sacar provecho de nuestro potencial tenemos que encontrarnos los unos con los otros como sujetos en lugar de tratarnos como objetos. Solo la gente “amorosa” es capaz de tratar a los demás como sujetos. Pero, en la actualidad, nuestra cultura favorece a aquellos que usan y manipulan a los demás para lograr sus propósitos. A menos que este tipo de relaciones interpersonales y culturales desarrolladas a lo largo de la historia se supere, no seremos capaces de resolver ninguno de los problemas a los que nos enfrentamos ahora. La lucha por el poder y la dominación es la verdadera causa de todos nuestros problemas." Ya es posible, pues, afirmar que el papel del amor es tan importante en el devenir de nuestra especie como puedan serlo otros factores biológicos. En este libro encontraremos los argumentos que lo confirman. - Artículo 10: Dimensión espiritual: un despertar de la conciencia Y llegado a este punto de la investigación, es digno de mencionar que las anteriores tesis argumentadas, a saber, la intuición espiritual, el despertar espiritual y la evolución del amor son refrendadas por la Tesis Doctoral de Noemí Siverio (Venezuela): Psicología del Homo Complexus para una educación desde la comprensión. La novedad de esta Tesis Doctoral es que contempla la psicología transpersonal, así como la Educación Transracional, en palabras de Noemí Siverio en la introducción: "… es necesario que la psicología voltee su mirada hacia la complejidad del ser humano al considerarlo desde sus diversas dimensiones: bilógico, emocional, social, cultural, racional, irracional, psicológico y espiritual. Es por esta razón que en nuestra investigación apostamos por una psicología compleja o transpersonal, considerada la cuarta fuerza dentro del campo de la ciencia del comportamiento humano, que toma en cuenta la complejidad del ser dándole espacio en su seno a la dimensión espiritual que es inherente al mismo, y de esta forma estaría acercándose a su comprensión.….Por lo tanto, nuestro ideario se dirige a tener presente una Educación Transracional que se opone a la visión mecanicista de la educación tradicional, al enfocarse en el pensamiento que orienta la razón hacia la espiritualidad, que enfatiza en la no dualidad sujeto-objeto, conllevando al nacimiento de una nueva consciencia que se adhiere a la dimensión espiritual del hombre, resultando ser a todas luces una educación sustentada en la noción compleja de éste, y por tanto en la necesidad de su comprensión. Por lo que estamos esperanzados en esa psicología compleja, así como en la Educación Transracional." Dejo al lector el deleite de leer la citada Tesis Doctoral, sin embargo, he aquí una sinopsis significativa: La espiritualidad tiene que ver con el amor incondicional, la compasión, la comprensión del otro, la solidaridad, la apertura al infinito, transparencia en las acciones, con un sentido de pertenencia a un todo, por ello el despertar espiritual es el despertar de la consciencia, ver la vida desde el espíritu da plenitud, siendo por esto que estimamos que la verdadera espiritualidad es aquella que produce en el ser humano una transformación interior. Al respecto, si hablamos de espiritualidad, es necesario saber que se trata de transformar el corazón y la mente, que nos lleve a un profundo cambio interior y con ello un trascender el ego, a nuestra consciencia, así nos daremos cuenta que solo a partir de esta concepción estaremos en condiciones de comprendernos y comprender al resto de la humanidad. Recordemos también que la espiritualidad tiene que ver con una experiencia y no con ideas o códigos, tiene que ver con la vida, no con dogmas y doctrinas y además con el despertar de nuestras consciencias. Asimismo, la espiritualidad es propia de cada ser humano, ya que desde ella desarrollamos la capacidad de dialogar, escuchar, de acoger, de comunicarnos, comprendernos, comprender al otro, e incluir. Por lo tanto, pensamos que la verdadera espiritualidad consiste en saber entender el mundo del otro sin imponerle el nuestro lo que se traduce en empatizar con él. Concluyendo podemos destacar que hay una diferencia entre espiritualidad y religión, al respecto cuando se le preguntó a Boff (teólogo brasilero) cuál era la diferencia entre religión y espiritualidad respondió: “Las religiones producen guerras, la espiritualidad produce paz”. - Artículo 11: Inteligencia espiritual Siguiendo la estela de la citada Tesis Doctoral de Noemí Siverio, al despertar de la conciencia se le puede anexar la "inteligencia espiritual". Un extracto ilustrativo: "La inteligencia espiritual nos hace un recordatorio sobre el hecho que el despertar espiritual consiste en separar los sentimientos de la consciencia. Caer en cuenta de la identificación de la mente, de la que provenimos, y reconocer que ahí no está nuestra verdadera identidad. Requerimos entender que la espiritualidad o inteligencia espiritual al hacernos crecer en compresión de nuestra verdad, nos pone en camino de desaprobación, por eso a más espiritualidad, menos ego y menos egocentrismo. De esto deviene que el criterio decisivo de una existencia espiritual no puede ser otro que la desegocentración, la bondad, la compasión, la compresión del otro, unidos a la ecuanimidad de quien ya ha descubierto que su verdadera identidad transciende todo vaivén y toda impermanencia. Por lo que el término inteligencia espiritual puede ser definido como la capacidad de encontrar un sentido profundo de la vida, de la existencia. Por otro lado, reseñaremos sin ánimos de ser reduccionistas que existe una perspectiva, un planteamiento en torno a la existencia de un gen de Dios, de acuerdo a esto se revela que la inteligencia espiritual, procede de una base biológica que habita en el cerebro humano, al que le confieren el nombre de “punto Dios”, algunos científicos (Boff). No obstante, tal inteligencia requiere que la desarrollemos a lo largo de nuestra vida, por lo que no basta con constatar ese “punto Dios”. Hay que desarrollar la inteligencia espiritual, volviéndonos hacia nuestro interior, dialogando con nuestro centro y con lo profundo que nos contiene. Podemos así interpretar que, si la inteligencia espiritual está en nosotros, y al ser nosotros parte del universo, entonces significa que esta inteligencia constituye una propiedad del universo; por tanto, la misma al ser inherente al hombre y al cosmos nos conduce a la comprensión compleja de las personas. Lo anterior nos permite considerar que la inteligencia espiritual conecta al ser humano con el gozo estético, facilita deleitarnos con la belleza natural, con lo artístico y con la simplicidad de las pequeñas cosas. Conectándonos con el sentido del misterio, de lo insondable, lo que va más allá de lo desconocido, o se conoce mal, con lo que está oculto, lo que no se percibe con los sentidos, ni se aclara con la razón. Por eso, esta inteligencia, nos lleva a la búsqueda de la sabiduría que permite la labor de síntesis, para la mirada en conjunto. Es así como, desde la perspectiva de la espiritualidad podemos comprender que la inteligencia espiritual facilita el darnos cuenta de que existimos, experimentando una sorpresa que nos conduce a amar la vida y a gozar intensamente de ella, trascendiendo de esta forma nuestro ego y posicionándonos en un “Nosotros”, que conduzca a la compresión del ser humano (Buzan)." Consecuentemente, la intuición espiritual no es una entelequia, pues produce un despertar espiritual a través del amor y una auténtica dimensión espiritual donde se produce un despertar de la conciencia que, inherentemente, debe conectar con la inteligencia espiritual. Y dicho proceso evolutivo en la psicología humana debe desembocar en la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual, porque el saber sin amor es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. - Artículo 12: La sabiduría como ciencia para la sanación espiritual Y de la mano de la Tesis Doctoral de Noemi Siverio, nos vemos así envueltos en la búsqueda de una sabiduría como revulsivo de la sanación espiritual. Pero ser sabio no es una tarea fácil. En este sentido, me permito recomendar la obra El ideal de la sabiduría de Roger-Pol Droit. Aborda en este libro un acercamiento a los diversos destinos que a la figura del sabio le ha correspondido interpretar a lo largo de la historia en Europa y Asia. Su cometido consiste en discernir claramente cómo se ha llegado a la formación del ideal del sabio antiguo, destacando en paralelo la posibilidad de su regreso a nuestros días. El ideal de la sabiduría es un libro intrépido e incluso entrañable, pues intenta recoger, al modo en que lo hacen las fotografías, los momentos más característicos que a Buddha, Zhuang-Zi, Epicuro, Confucio, Montaigne, Schopenhauer, Nietzsche o Spinoza (entre otros) les valieron para entrar en el Panteón Universal de la Sabiduría. Sin embargo, El ideal de sabiduría es una cuestión que no solo constriñe a la filosofía pues, es curioso y esperanzador, que la sabiduría también sea contemplada científicamente a través de la neuropsicología. El concepto de sabiduría es posiblemente unos de los más elusivos en nuestro lenguaje. ¿Cómo caracterizamos al “sabio”? ¿Qué comportamientos hacen que consideremos a una persona como “sabia”? ¿Qué es, en definitiva, la sabiduría? Recientemente, sin embargo, la psicología -y especialmente la psicología positiva de corte empírico- ha llevado a cabo un esfuerzo por formalizar este constructo, lo que sin duda ha facilitado el abordaje de la sabiduría desde una perspectiva científica. Un claro ejemplo de ello es un artículo de Meeks y Jeste, publicado en Archives of General Psychiatry, en el que se analiza el sustrato neurobiológico de los diversos componentes que caracterizarían la sabiduría. Según Meeks y Jeste son seis los rasgos subcomponentes de la sabiduría: -primero: actitudes y conductas prosociales, es decir, la sabiduría se orienta hacia el bien común; -segundo: un conocimiento práctico de la vida y la habilidad especial para la toma de decisiones sociales, lo que implica amplios conocimientos sobre la vida y sobre el comportamiento humano, experiencia, capacidad de juicio, habilidades interpersonales, capacidad de proporcionar orientación y consejo, etcétera; -tercero: equilibrio emocional, capacidad para el manejo de las propias emociones, tolerancia a la incertidumbre, habilidad para mantener una emocionalidad de base positiva, pese a que -como cualquier ser humano- se esté expuesto también a emociones negativas; -cuarto: reflexión, autoconocimiento, auto-comprensión; -quinto: perspectivismo y tolerancia, capacidad para contemplar la realidad desde puntos de vista diferentes, de apreciar el valor de cada perspectiva y de aceptar y tolerar actitudes, visiones o comportamientos diferentes a los propios intereses, deseos y proyecciones; -sexto: reconocimiento y consciencia de lo incierto y ambiguo de la vida y manejo adecuado de estas características presentes en toda experiencia vital. Cuando una persona experimenta los procesos de empoderamiento (parte baja de la 4D) y despertar espiritual (parte alta de la 4D) tal como se ha argumento anteriormente, pareciera ser que se ha llegado a un momento “eureka”, sin embargo, apenas se ha llegado al pie de la montaña. Queda por escalar conscientemente procesos interiores de trascendencia que pasan por la meditación y experiencias místicas, todo un viaje de la transformación interior generalmente en soledad, hasta que el sujeto trascendente alcanza una “visión lógica” o “transracionalidad” (es decir, más allá de la razón, con el corazón). En ese proceso evolutivo de su psicología y de su espiritualidad, ya deja atrás el mundo 3D, aunque viva en él, pero sin estar en él. También deja atrás los miedos inconscientes de la 4D. A partir de ese momento se inicia la escalada espiritual de una sabiduría consciente, propia de la 5D. Veamos todo ello a continuación. 4-3 Trascendencia (parte baja de la 5D) - Artículo 13: La meditación Con los anteriores presupuestos científicos para alcanzar la sabiduría, toda la experiencia atesorada a lo largo de la vida se convierte, entonces, en la capacidad de cada cual de trascender su propio ego -conciencia personal en términos psicológicos- para alcanzar y actuar desde la conciencia transpersonal - más allá del ego, con el corazón- , como objetivo de esta investigación. Pero ese recorrido aún tiene obstáculos por delante. En efecto, alcanzar la sabiduría no es solamente una cuestión racional como la planteada hasta aquí, sino que requiere el ejercicio práctico de la meditación acerca de lo que pensamos, decimos y hacemos. En efecto, si vivimos en la locura esquizofrénica de un mundo exterior donde solo hay caos e ignorancia, es preciso buscar el propio orden de cada cual en la profundidad de nuestro ser. La filosofía perenne propugna la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, logrando así la unicidad del propio ser humano con el universo, un camino de sabiduría que pretendidamente conduce hasta la iluminación. En dicho sentido, un equipo de psiquiatras del Hospital General de Massachusetts ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación durante ocho semanas puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud. En este sentido, cabe señalar que la meditación está siendo introducida en el ámbito escolar con resultados especialmente esperanzadores. Así pues, la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, se constituye en un camino de sabiduría que posibilita la sanación trascendental al lograr paz interior, mejoramiento de la salud y bienestar tanto individual como colectivo mediante la compasión. - Artículo 14: La experiencia mística La experiencia meditativa nos pone así a las puertas de la experiencia mística. El misticismo es otro modo de saber diferente pero complementario con el método científico, y se sustenta en la introspección de los propios pensamientos con la finalidad de trascender las connotaciones negativas del egocentrismo hacia la genuina espiritualidad exenta de apriorismos dogmáticos religiosos. Pero, ¿somos todos potencialmente místicos? ¿Cuál es la relación entre mística y esquizofrenia? ¿Cómo interpretar el testimonio de los grandes místicos? ¿Qué tuvieron en común el Buda, Jesús, Plotino, Dante, Santa Teresa, William Blake y Edgar Allan Poe? ¿Cuál es el influjo de las drogas? ¿Cuántos son los estados de conciencia? En La experiencia mística y los estados de conciencia, se recopila en un solo volumen los ensayos más importantes que se han escrito sobre el tema general de los estados superiores de conciencia. Contrastando las opiniones de distintos autores -algunos tan relevantes como Bucke, Huxley, Watts, Wilber o Maslow-, dicha obra intenta encontrar el denominador común de una serie de experiencias que han sido llamadas diferentemente: "conciencia cósmica", "experiencia cumbre", "inconsciente trascendental". Mientras una parte de los autores sitúa el fenómeno de los estados superiores de conciencia dentro de un contexto místico-religioso, otros optan por una descripción en términos psicológicos. La yuxtaposición de estos diversos enfoques configura un diálogo enormemente útil -y de lectura apasionante- sobre el tema eterno de la experiencia trascendental. Como complemento a dicha obra, se reproduce también a continuación una cita extraída de la Tesis Doctoral de Iker Puente, titulada Complejidad y Psicología Transpersonal: Caos, autoorganización y experiencias cumbre en psicoterapia (Universidad Autónoma de Barcelona, 2014): El pensamiento occidental, especialmente el cristianismo y la obra de algunos místicos cristianos, ejercen una influencia importante sobre el desarrollo y los planteamientos de la psicología transpersonal, sobre todo en relación a la importancia otorgada y la forma de entender conceptos como la espiritualidad, el misticismo, la unidad, el desapego y la experiencia mística (González, 2005). Especialmente influyentes fueron las obras de algunos místicos cristianos como San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Maestro Eckhart, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, los relatos que realizaron de sus experiencias místicas. Durante mucho tiempo, el término empleado en Occidente para referirse a este tipo de experiencias y prácticas era el de contemplación, y solo recientemente se comenzaron a emplear de forma extensa los términos místico y misticismo. Los místicos cristianos generalmente describían el camino hacia el éxtasis o la trascendencia como una escalera que partía de la tierra hasta llegar al cielo, y que el místico tenía que recorrer peldaño a peldaño. Esta escalera tendría tres estadios principales:la vida purgativa, la vida iluminativa y la vida unitiva. La meta del místico es alcanzar la vida unitiva, que se entiende como un estado de perfecta contemplación. La vida purgativa implica la autodisciplina, el aislamiento y el ascetismo; es un estado en el que permanece la visión dualista del mundo, y en el que se concentra la atención en la propia individualidad. En la vida iluminativa se deben concentrar todos los sentimientos y pensamientos en Dios. La vida unitiva es la esencia de todo misticismo; en este estado se produce la aniquilación del yo y la unión con la divinidad, superándose todo dualismo. - Artículo 15: El doble: intuiciones, premoniciones e hyperincursión Pero la experiencia meditativa y mística tiene connotaciones metafísicas, incluso contempladas desde la filosofía cuántica. En efecto, según la La teoría del desdoblamiento del tiempo del doctor en física francés Jean-Pierre Garnier Malet, afirma que nuestro cuerpo es una energía con capacidad para proyectarse hacia el futuro, extrayendo información de una realidad paralela y traerla a nuestra existencia. Según este científico, cada instante que vivimos es una información mental que recibimos inconscientemente sobre nuestro futuro, procedente de nuestro “otro yo”, formado de energía cuántica. Según la teoría de Garnier, sería imprescindible cuidar la pureza de nuestros pensamientos pues son los malos pensamientos quienes ponen barreras a la realización de nuestro hipotético mejor futuro. Dicha información subliminal pasaría inadvertida para toda persona sin la preceptiva educación cuántica. ¿Se entiende ahora la importancia de esta? En este sentido, dice Garnier que hay que tener un pensamiento positivo en la resolución de los conflictos, ya que el “yo” de la “otra dimensión” nos dará la información correcta mediante una resolución satisfactoria de los problemas. Quien desee profundizar en la propuesta de este científico, puede consultar su obra Cambia tu futuro por las aperturas temporales. Dicho postulado científico es toda una invitación a volver a pensar sobre el pensamiento, una actividad por antonomasia perteneciente a la filosofía. Quizá tenemos ahí la primera regla del pensamiento cuántico: aprender a pensar. Según Garnier, es nuestra manera de vivir y pensar la que desencadena nuestro desequilibrio y, tan solo nuestra manera de vivir y pensar, puede volver a poner orden en nuestros desórdenes. Así, modificando los pensamientos y sus proyectos, se puede crear y actualizar posibilidades futuras. Desde la física cuántica, Garnier viene a confirmar lo ya dicho por Buda: “Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos”, y también, “ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”. Así, es cuestión de hacer una especulación metafísica sobre el pensamiento y deducir las reglas por las cuales se rige. Según Garnier, nuestro “doble” es verdaderamente “otro yo”. El cuerpo visible explora el espacio en nuestro tiempo, el otro, totalmente imperceptible, viaja en los diferentes tiempos de nuestro desdoblamiento. De manera esquemática, podemos decir que un cuerpo energético informa nuestro cuerpo físico. En efecto, nuestro organismo posee una característica común a todo el universo: toda partícula emite y recibe ondas. Así pues, los físicos hablan del carácter ondulatorio y corpuscular de la materia. Todo organismo emite y recibe informaciones para vivir y sobrevivir. Hecho de partículas materiales, llamadas corpusculares, nuestro cuerpo se beneficia de continuo de intercambios de informaciones por su lado ondulatorio. Podemos pues afirmar que tenemos un organismo corpuscular observable en nuestro mundo y un cuerpo ondulatorio encargado de emitir y de captar informaciones vitales, en otro. Según Garnier, los intercambios de información solo pueden ir del pasado al presente o del presente al futuro, pero nunca del pasado al futuro. Es preciso entender que el pasado, el presente y el futuro son tres realidades simultáneas que evolucionan a velocidades diferentes. El objetivo del desdoblamiento de los tiempos es que el Creador obtenga respuestas a sus preguntas antes de que sus Criatura hayan tenido tiempo de responder a ellas. Cada una de estas respuestas vive en función de las preguntas que forman su conciencia del momento. Las instrucciones que cada célula del organismo recibe a cada momento dan al cuerpo sus instintos de supervivencia. En cuanto a su mente, recibe las sugerencias del Creador en forma de intuiciones y de premoniciones, las cuales desencadenan sus propias interrogaciones. Estas generan respuestas inmediatas en el futuro que no es sino el presente de los dobles. La teoría del desdoblamiento del tiempo así propuesta por el físico Garnier, sin lugar a dudas, augura que son tiempos para el pensamiento cuántico. Garnier necesitó nueve años de trabajo intensivo, de noches en vela, para obtener la recompensa tan esperada: el Tiempo iba a ser coronado por una teoría universal pudiendo ir más allá de lo imaginable, explicando paradojas, barriendo postulados, dando por fin sólidas certezas científicas a confusas aproximaciones esotéricas o a creencias ancestrales, empíricas, metafísicas o religiosas. En 1998, los experimentos de Saul Perlmutter y Brian Schmidt, por fin le dieron la razón: una energía desconocida fue descubierta en el universo y la observación de la misma permitía decir que representaba el 66,6 % de la energía total. El teorema de Garnier (gravitación 33,3%, antigravitación 66,6 %, equilibrio 0,1%) relacionado con las tres energías de desdoblamiento, fue por fin aceptada. Ciertamente, no fue sencillo que ello fuera aceptado todo de golpe, sobre todo, el hecho de que la información se desplaza más rápido que la velocidad de la luz. Desde Einstein, este era un postulado intocable. En el año 2003, nuevos experimentos científicos, probaban la exactitud de su demostración: la información entre elementos desdoblados, o la energía necesaria para desplazarla, iba mucho más rápida que la luz. Con esta famosa propiedad del tiempo, rigurosamente puesta en evidencia, la memorización de futuros potenciales se volvió científicamente posible, lo cual confirmaba la “hyperincursión”-noción todavía demasiado reciente para ser difundida en el amplio público-, del que hablaban los científicos a la cúspide de la investigación en cibernética e informática. La hyperincursión permite anticipar y memorizar un futuro sin vivirlo en el presente. Entonces, ¿por qué no se serviría el hombre de esa facultad de anticipación? La utilizamos de continuo sin saberlo, pero tan mal que cansamos nuestro organismo y enfermamos. Este principio universal que nos hace vivir en el futuro antes de tomar acción en el presente es verdaderamente imprescindible y fundamental. Es innato en todos los seres vivos: un animal no reflexiona para sobrevivir, sus instintos naturales le mantienen con vida. La ley del desdoblamiento del tiempo, nos dice Garnier, era ya conocida al principio de nuestra era, puesto que San Juan, en el Apocalipsis, hablaba de ello sin ningún misterio: “Yo soy el Alfa y el Omega, dice el señor Dios, Él es, Él era, y Él vendrá”. Bien conocida antiguamente, esta idea del pasado, presente y futuro sigue siendo una definición perfecta del desdoblamiento de los tiempos. También Platón, como los egipcios, enseñaban la división de un Creador Único por desdoblamiento de los tiempos: “Yo soy el Ayer y yo conozco el Mañana”. “El ayer me dio la luz, he aquí que yo creo los Mañanas”. Algunos pueblos africanos también hablan de su “doble”, como los chamanes de América del Norte, o los “bushmen” de Namibia, y los aborígenes australianos utilizan su “imagen” para viajar en los sueños. De la mano del físico francés nos hemos adentrado en la filosofía cuántica, una disciplina con muchas interpretaciones que interrelacionan los presupuestos de la física cuántica con connotaciones filosóficas, incluso la espiritualidad. ¿Acaso los científicos se han vuelto todos los locos? Para nada, el materialismo científico, con el surgimiento de la ciencia cuántica, simplemente ha muerto. El cambio de paradigma de la física clásica a la física cuántica ha vislumbrado una renovada comprensión del universo y del sujeto trascendente que piensa dicho universo del cual forma parte. Los escépticos materialistas, racionalistas hasta la médula, se retuercen de dolor cuando algunos "místicos cuánticos" relacionamos la física cuántica y la espiritualidad, sin embargo, es un viaje de la transformación interior sin retorno: la mente cuántica ya es una realidad. - Artículo 16: Mente cuántica: el viaje de la transformación interior Mente cuántica es el título de una obra del doctor en ingeniería Félix Torán, quien tiene la mención de Doctor Europeo y numerosos reconocimientos internacionales. A través de esta obra, Félix Torán aborda los conceptos más asombrosos que se derivan de la física cuántica de forma clara y, lo más importante, cómo se puede aplicar a nuestro crecimiento personal. Este no es un libro de física cuántica en el más puro sentido, pues no hay fórmulas, matemáticas, etcétera. Sin embargo, se propone divulgar los principales conceptos de la física cuántica y su aplicación al crecimiento personal y profesional, a modo de viaje de transformación interior. “La felicidad no se puede medir directamente”, escribe Félix Torán. “Indirectamente, podemos medir los efectos de la felicidad, pero no la felicidad propiamente dicha. Esta tan solo se puede experimentar. Es por ello que quienes la han experimentado no pueden definirla perfectamente con palabras, puesto que eso vuelve a ser una observación, una aproximación hasta donde el lenguaje nos permite llegar. Quienes experimentan la felicidad coinciden en que se encuentra en nuestro interior y no es nada que tengamos que alcanzar ahí fuera. También coinciden en que se encuentra en el único momento que existe realmente: ahora. Y también están de acuerdo en que lo mejor que se puede hacer con nuestra felicidad es compartirla, pues al hacerlo la felicidad se multiplica”. Mente cuántica es un libro muy didáctico, claro y útil, que nos ayuda en este cambio de era del viejo mundo moribundo hacia un nuevo mundo por descubrir gracias al empoderamiento consciente de nuestro propio destino. Desde el surgimiento de la física cuántica, han sido innumerables los intentos por buscar un acercamiento y un entendimiento del viaje de la transformación interior, una cuestión que Platón dejó explicada metafóricamente mediante el Mito de la caverna. Así, la mente cuántica , sería un estado propio del místico moderno que, por un lado, hace acopio de las derivaciones cognitivas y prácticas surgidas de la física cuántica y, por otro lado, integra dichos conocimientos científicos con las enseñanzas de la filosofía perenne. Por dicho motivo, son cada vez más numerosos los investigadores y escritores que intentan, desde la racionalidad, hacer comprensible el mundo espiritual. En efecto, desde el surgimiento de la física cuántica, todas las estructuras pensativas que describen la realidad tal como la conocemos, han dado un giro copernicano en nuestra percepción y cognición de una nueva realidad por descubrir mediante la mente cuántica. La mente cuántica es un nuevo paradigma pensativo sustentado en un racionalismo espiritual que, inherentemente, requiere una reinterpretación en el modo de conocer, pensar y actuar. La mente cuántica invita a un revisionismo de la psicología cognitiva mediante el empoderamiento consciente de los pensamientos por parte del sujeto trascendente. Tales son las derivaciones que se desprenden de los postulados expuestos por los científicos Jean-Pierre Garnier Malet y Joe Dispenza en sus obras Cambia tu futuro por las aperturas temporales y Deja de ser tú, la mente crea la realidad, respectivamente. Así, con estas dos visiones científicas sustentadas en los aportes de la física cuántica, ha cambiado la cosmovisión de nuestra realidad, invitando ambos modelos de cognición al abandono del viejo mundo tal como lo conocemos y abrazar el nuevo mundo por descubrir en el interior de cada uno de nosotros. Los procesos psicológicos y espirituales argumentados hasta aquí implican y justifican los mapas evolutivos de la conciencia respecto de cada persona, desde su nacimiento hasta su muerte, consciente o inconscientemente y, consecuentemente, se puede hablar e identificar a un sujeto trascendente subyacente a cada uno de nosotros. - Artículo 17: El sujeto trascendente El viaje de la experiencia de trascendencia se inició con la meditación, prosiguió con la experiencia mística, y ello con connotaciones cuánticas mediante el “doble” de Garnier y, posteriormente, como una “mente cuántica” para el viaje de la transformación interior. Sin lugar a dudas, ya es posible afirmar que existe un “sujeto trascendente” por naturaleza y que participa de un proceso de ascensión psicológica y espiritual, una cuestión ahora avalada desde la psicología transpersonal que contempla al hombre como a un ser que trasciende estas dos dimensiones (espacial y temporal) de la existencia material. Por lo tanto, es un ser trascendente que está aquí con un fin superior a la mera existencia en este plano. Así es como la psicología transpersonal contempla un nuevo método: la fenomenología que basa su estudio en la conciencia. Aunque el término “fenomenología” fue usado muchas veces en la historia de la filosofía antes de Husserl , el uso moderno de la palabra está ligado explícitamente al método y al proyecto filosófico que este filósofo alemán denominó “fenomenología trascendental”. El uso posterior del término está basado principalmente en la fenomenología de Husserl o relacionado críticamente con ella. Para Edmund Husserl, la fenomenología trascendental es, ante todo, un proyecto de renovar a la filosofía para hacer de ella una ciencia estricta y una empresa colectiva. Como forma de entender la filosofía, la fenomenología asume la tarea de describir el sentido que el mundo tiene para nosotros antes de todo filosofar, dicho de otro modo, se trata de exponer las leyes esenciales inherentes a nuestra consciencia del mundo. Pocos de los discípulos y de los primeros lectores de Husserl compartieron el espíritu de hacer de la fenomenología un proyecto verdaderamente colectivo. Por el contrario, la historia del movimiento fenomenológico parece estar dominada por el deseo de filósofos que aspiran a superarse unos a otros. De ahí que la unidad de lo que se denomina con el título genérico de “fenomenología” sea la mayoría de las veces superficial, cuando no meramente histórica. Sin embargo, a principios del siglo XXI, esta forma colectiva de hacer filosofía y su proyecto pasan por un renacimiento en gran parte del mundo. La degeneración de los valores morales y espirituales de la sociedad occidental junto a la creciente asunción de la filosofía oriental por aquella, ha permitido a la psicología transpersonal afianzarse cada vez más en su objetivo de integrar los tres mundos que fueron diferenciados por Kant: la ciencia (“ello”), la profundidad intelectual del “yo” y la moralidad del “nosotros”. La postmodernidad no ha podido o no ha sabido integrar esos tres mundos, más bien, se ha producido una fragmentación del ego, así como su disociación de la colectividad, todo un proceso de desintegración social y humano que ha conducido al actual caos civilizatorio. Es más urgente que nunca sanar a ese ego herido de muerte, pero, sobre todo, lo que hay que sanar es su ignorancia mediante una educación en libertad y con conocimiento de causa, como pretende La educación cuántica. Llegado a este punto del “sujeto trascendente”, la pregunta pertinente es ¿hacia dónde trasciende? Como no puede ser de otra manera, el sujeto “racional” debe trascenderse más allá de la razón, es decir, hacia la “transracionalidad”: un neologismo desconocido en el ámbito académico tradicional, propio de la metafísica, sin embargo, plenamente argumentado por Ken Wilber mediante una coherencia epistemológica. - Artículo 18: Visón lógica y transracionalidad La filosofía transpersonal es una disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia, sin embargo, es una actividad investigativa muy reciente en la historia del pensamiento. El filósofo transpersonal por excelencia es Ken Wilber y, por ello mismo, considero científicamente a La filosofía transpersonal de Ken Wilber como fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación trascendental del sujeto cognoscente mediante la meditación, presentada dicha exposición en la 3ª edición del Congreso Razón Abierta. En su obra cumbre Sexo, Ecología, Espiritualidad, Wilber concluye magníficamente con su concepción de la "transracionalidad" en la que debe adentrarse la humanidad: “El mundo de la modernidad está un poco loco: mitos para los campesinos, naturalismo plano para la intelectualidad. Es más que irónico que sea la ciencia, la ciencia descendida la que en las últimas décadas del siglo XX redescubra la naturaleza autoorganizada y autotrascendente de la evolución misma. Es más que irónico que unir las “dos flechas” del tiempo hace de Eros el único y omnipenetrante principio de manifestación. Es más que irónico que la ciencia prepare el camino para una evolución más allá de la racionalidad, ya que ha demostrado claramente que la evolución no se detiene para nadie, que cada estadio pasa a un mañana más amplio. Y si hoy es la racionalidad, mañana será la transracionalidad; ningún argumento científico puede estar en desacuerdo con esto, y todos deben favorecerlo. Ahí estamos en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional, una scientia visionis que está trayendo aquí y allá, cada vez con más claridad y a todo tipo de gente y por todas partes, poderosos destellos de un verdadero Descenso de la omnipenetrante Alma del Mundo”. La anterior postulación de la transracionalidad halla su correlato con el surgimiento de la “cuarta fuerza” de la psicología transpersonal, iniciándose un camino esperanzador de trascendencia de la conciencia egoica hacia la espiritualidad o “transpersonalidad”. Sin embargo, el término “transpersonal” no es todavía de dominio popular y menos aún su asunción académica para una futura educación generacional. No obstante, si la humanidad ha evolucionado de lo mítico a lo racional, como apunta Wilber, estamos ahora situados en el filo de la percepción transracional. En dicho sentido, cabe destacar el artículo de Álvaro B. Márquez-Fernández y Zulay C. Díaz-Montiel La complejidad: hacia una epísteme transracional, cuyo resumen es el siguiente: "En las ciencias sociales la crisis del paradigma positivista, es el resultado de su insuficiencia experimental para dar cuenta de la transformación de la experiencia del pensamiento en su interpretación de la realidad natural e histórica de la existencia. En la modernidad no fue posible consolidar un paradigma universalista que solo diera cuenta de espacios objetivados de la realidad a través de modelos racionales reduccionistas. Tal como lo señalan Morin, Najmanovich, Sotolongo-Codima Boaventura de Sousa, Reynoso, en sus postulados teóricos-metodológicos, cuando afirman que la experiencia del pensar racional es mucho más compleja y transdisciplinar, pues considera la realidad como un proceso en curso de estructuras que se recrean poiéticamente sin sujeción a causalidades predeterminadas. Esto es lo que explica, desde la perspectiva de una espíteme crítica, por qué las contingencias materiales de la experiencia racional y las formas de intercambios entre sistemas de diversa índole, le atribuyen al fenómeno del pensamiento una múltiple y transversal racionalidad a partir de la cual se desustantiva el mundo de los objetos y hace presente la subjetividad cognitiva del sujeto de pensamiento. Hacia ese inédito dominio de los procesos de la espíteme transracionales es que se orienta el pensamiento complejo como un momento de superación del positivismo." Como objetivo ilustrativo de esta nota, destacamos la conclusión final de dicho artículo: "Es necesario que esta riquísima cosmovisión que nos revela el aura de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo, se convierta en un programa transdisciplinar de investigaciones que logren desplazar nuestra experiencia deconstructiva de los fenómenos de la realidad en todos los órdenes del conocimiento hacia éticas epistémicas. La infinitud de formas posibles a las que apuntan las redes complejas de conocimiento, no es más que la posibilidad humana y natural de entender los ciclos y procesos de la vida en sentido generativo, nunca progresivo ni lineal." Lamentablemente, Ken Wilber, considerado como el "Einstein de la conciencia", es un gran desconocido en el sistema académico tradicional, basta como prueba mi artículo científico titulado La conciencia como problema histórico: la filosofía transpersonal de Ken Wilber como una hermenéutica complementaria a la epistemología y como fundamento para una educación transracional, el cual no fue admitido a revisión científica bajo la siguiente excusa: "Respetado autor Amador Martos García, reciba un cordial saludo. Según se le informó en correo pasado, su artículo fue remitido a instancias del Comité Científico de la Revista Ciencia y Humanidades. Dicho Comité está compuesto por más de 50 académicos ubicados en diferentes países de habla hispana, a los cuales se les asignan artículos dependiendo de sus áreas de estudio.Ahora bien, respecto a su artículo en cuestión, a la fecha no se ha podido ubicar un evaluador que posea el conocimiento académico/investigativo necesario para hacer un dictamen justo de dicho texto, por lo que la Revista Ciencia y Humanidades, desde su Comité Editorial en sesión del 5 de junio de 2019, teniendo en cuenta la responsabilidad editorial y científica que atañe a la Revista Ciencia y Humanidades, ha declarado que para el octavo número su artículo no podrá ser teniendo en cuenta debido a los motivos anteriormente expuestos. De antemano pedimos disculpas por cualquier problema causado. Cordialmente." ¿Cómo interpretar dicha respuesta? Ello invita a pensar que 50 académicos y una revista científica no saben prácticamente nada sobre el filósofo contemporáneo por excelencia: Ken Wilber. Tampoco saben nada de psicología transpersonal, ni de filosofía transpersonal, y menos de educación cuántica, y menos aún de educación transracional…. Son neologismos que no han entrado en el sistema académico tradicional. Y por eso no han podido interpretar mi artículo, menos comprenderlo, y ni tan siquiera un atisbo de intención en intentarlo. Lo más fácil es rechazar aquello que no se comprende, en vez de promover la tarea de investigar aquello de lo cual no sabemos. La inquisición religiosa ha sido sustituida por la inquisición racional: la del ego. Con todo ello, he averiguado que vivo bajo un pensamiento divergente. Un “raro” según algunos y un incomprendido por los señores académicos. Es el precio a pagar por pensar a contracorriente. La sabiduría popular ha sido desposeída de su intuición espiritual, un reduccionismo que nos ha conducido solamente a la visión materialista. Son tiempos de dar un salto cuántico en el modo de pensar pues, como indica Ken Wilber, estamos al filo de la percepción transracional. 4-4 Conciencia (parte alta de la 5D) - Artículo 19: El giro copernicano Sin embargo, la trascendencia desde la “racionalidad” a la “transracionalidad” no es una cuestión de la incipiente y moderna epistemología. En efecto, cabe recordar el giro copernicano kantiano: en filosofía, el giro copernicano o revolución copernicana hace referencia a la propuesta realizada por Kant para entender cómo es posible el conocimiento sintético a priori que da lugar al Idealismo Trascendental. Kant explica el cambio que supone su filosofía en la concepción del conocimiento basándose en una analogía con la revolución copernicana. En astronomía, Copérnico comprendió que no se podía entender el movimiento de los objetos celestes con la tesis según la cual la Tierra está en el centro del universo y el Sol y los demás objetos celestes giran a su alrededor; comprendió que para entender el movimiento de los objetos celestes era necesario cambiar la relación poniendo al Sol en el centro y suponiendo que es la Tierra la que gira a su alrededor. De un modo análogo, Kant considera que en filosofía es preciso una revolución semejante a la copernicana: en filosofía el problema consiste en explicar el conocimiento sintético a priori ; la filosofía anterior a Kant suponía que en la experiencia de conocimiento el sujeto cognoscente es pasivo, que el objeto conocido influye en el sujeto y provoca en él una representación fidedigna. Con esta explicación podemos entender, en todo caso, el conocimiento empírico, pero no el conocimiento a priori pues lo extraordinario de este último es que con él podemos saber algo de las cosas antes de experimentarlas, es decir, antes de que puedan influir en nuestra mente. Kant propone darle la vuelta a la relación y aceptar que en la experiencia cognoscitiva el sujeto cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el sujeto cognoscente modifica la realidad conocida (en un sentido metafísico más amplio y con ayuda de la mecánica cuántica, es el mismo objetivo que pretende demostrar este ensayo). Según Kant, podemos entender el conocimiento sintético a priori si negamos que nosotros nos sometemos a las cosas, si aceptamos que son más bien las cosas las que se deben someter a nosotros: dado que para conocer un objeto antes ha de someterse a las condiciones de posibilidad de toda experiencia posible, es decir a las condiciones formales –a priori– impuestas por la estructura de nuestras facultades cognoscitivas, es posible saber a priori alguno de los rasgos que ha de tener cuando esté presente ante nosotros, precisamente los rasgos que dependen de dichas condiciones. Por ejemplo, a priori no podemos saber nunca si la figura que vamos a ver en la pizarra es un triángulo, ni las características contingentes de dicha figura (como su tamaño, su forma concreta, etcétera) pero sí podemos saber a priori que si es un triángulo ha de poseer todas las propiedades descritas por la geometría, ya que –según Kant– estas son una consecuencia de la peculiar estructura de nuestra mente, y a ellas se debe someter todo objeto del cual podamos tener experiencia. Estas ideas las resume Kant con la siguiente frase: “solo podemos conocer a priori de las cosas aquello que antes hemos puesto en ellas”. En resumen, el giro copernicano hace mención al hecho de que solo podemos comprender el conocimiento a priori si admitimos que solo conocemos los fenómenos y no las cosas en sí mismas o noúmenos, si admitimos el Idealismo Trascendental como la filosofía verdadera. Siguiendo la estela del pensamiento kantiano y merced a la física cuántica, este ensayo propugna asimismo un giro copernicano desde la filosofía tradicional occidental (en la cual Kant ocupa un lugar preeminente) hacia la filosofía perenne, y cuyo esquema epistemológico puede ser contemplado al final del prólogo. El giro copernicano propuesto en esta obra es, por tanto, todo un giro epistemológico desde la dualidad sujeto-objeto mantenida por el materialismo científico, a la no-dualidad del sujeto-objeto a la que aboga el genuino misticismo contemplativo exento de apriorismos dogmáticos procedentes de las religiones. En suma, el verdadero giro copernicano puede apreciarse en la psicología humana -de la psicología tradicional a la psicología transpersonal - , como un viaje iniciático de la transformación interior que ya Platón nos iluminó mediante su alegoría del Mito de la caverna. - Artículo 20: Conciencia de sí para alcanzar la felicidad Mediante el giro copernicano kantiano hacia el Idealismo Trascendental se produce una trascendencia desde el “ver para creer” al “creer para ver”, de la razón a la espiritualidad. Consecuentemente, lo que conviene hacer es ser muy consciente de nuestro doble como propone Garnier, o del Logos que, según Heráclito, nos habla y no sabemos escucharlo. Principalmente, porque no somos conscientes (recordemos los experimentos de Benjamín Libet) de que, desde nuestro subconsciente, surgen todas las órdenes en función de las creencias de cada cual para constituirse así en actos derivados de nuestros pensamientos con una directa repercusión en nuestra propia vida. Bien es conocido por la medicina la influencia de los pensamientos positivos o efecto placebo (amor, altruismo, solidaridad, empatía, etcétera) y negativos o efecto nocebo (odio, egoísmo, individualidad, rencor, etcétera) en la respuesta corporal y emocional. Entonces, ¿no va siendo hora de superar la visión materialista de la ciencia, limitada exclusivamente al ente corporal? ¿No es hora de que la ciencia, como propone Garnier, atienda a los aspectos mentales y sus reglas de funcionamiento? En función de todo lo anterior, es necesario ser consciente que el pensamiento está sometido a la ley de la causa y el efecto (karma) y que, por lo tanto, cada persona es responsable de su libertad de pensamiento y acción en el devenir vital. La vida viene a ser como un libro abierto que hay que saber leer, pero que pocos consiguen. La conciencia, en esa labor existencial y cognitiva, siguiendo la ley de la polaridad, se manifiesta mediante la conciencia personal (egocéntrica) y la conciencia transpersonal (compasiva), neologismos que pertenecen propiamente a la filosofía transpersonal y la psicología transpersonal. Pero, para saber leer el libro de la vida, son necesarios dos mapas, a saber, el mapa sociológico y el mapa psicológico, el de ese mundo de ahí fuera y el de ese mundo de ahí dentro, el del viejo mundo moribundo y ese nuevo mundo por descubrir, el del racionalismo pragmático y el racionalismo espiritual. Dos mundos a nuestro alcance para que cada cual decida dónde y cómo vivir, pensar y amar. Dos visiones hermenéuticas presentadas como dinámica espiral en el capítulo El nuevo mundo. Saber ello es el camino hacia la felicidad, pues como sentencia Sócrates: “El saber es la parte principal de la felicidad”. En la medida de que cada persona se empodere conscientemente de sí mismo en orden a dirigir libremente sus pensamientos y actos en beneficio de la humanidad, estará en el camino de la experimentación conocida como “experiencia cumbre” en la Pirámide de Maslow. Es la necesidad psicológica más elevada del ser humano que se halla en la cima de las jerarquías de las necesidades humanas, y es a través de su satisfacción que se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. En suma, alcanzar la felicidad. Porque, como aseverara Platón, “buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro”. Entonces, inexorablemente, nuestra felicidad, según Platón, pero también Buda, Jesucristo, Garnier y Maslow, está condicionada a la de nuestros semejantes, es decir, a la humanidad como especie, y denominada como felicidad transpersonal en el constructo de La educación cuántica. - Artículo 21: La conciencia transpersonal Con las anteriores exposiciones llegamos, por tanto, al nudo gordiano de mi obra La educación cuántica, la cual argumenta con más extensión y profundidad las cuestiones apenas esbozadas hasta aquí, a saber, un nuevo paradigma de conocimiento que puede resumirse del siguiente modo: “Desde el surgimiento de la física cuántica, la erudición ha dado un salto cualitativo y trascendente desde el universo material (objeto) a la conciencia humana (sujeto), como lo acreditan diversas áreas de la ciencia que, inapelablemente, remiten a la rehabilitación de la filosofía perenne. Las categorías científicas están convergiendo en la ciencia por excelencia, a saber, la ciencia de la conciencia. Y en ese campo, la filosofía transpersonal desarrollada por el filósofo Ken Wilber y la psicología transpersonal como la “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista, se postulan como un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa.” Desde el surgimiento de la física cuántica, existe ese debate entre los materialistas científicos (método científico) y los mal llamados “místicos cuánticos”(método trascendental). Una cuestión dilucidada por Ken Wilber como dos modos de saber. Dicha dicotomía cognitiva, en realidad, es una réplica epistemológica entre la ciencia como medio de conocimiento objetivo y el misticismo como conocimiento revelado que plantean las diversas religiones. Por tanto, el debate que se plantea desde el surgimiento de la física cuántica es el encontronazo entre la racionalidad y la espiritualidad, una cuestión de hondo calado abordada pedagógicamente como La educación cuántica y que propugna ese nuevo paradigma de conocimiento donde el “misticismo cuántico” debe ser reconsiderado como filosofía transpersonal. Sin embargo, dicha cuestión también puede ser consultada en Cuestiones cuánticas, una obra de Ken Wilber que recopila los escritos místicos de los físicos más famosos del mundo. Son unos escritos místicos de los científicos más eminentes de nuestra era, los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica. Todos ellos, con un lenguaje asequible y ajeno a la terminología técnica, expresan su convicción de que la física y la mística, de alguna manera, son complementarias. Sin lugar a dudas, son cada vez más los científicos que escapan de la exclusiva mirada del materialismo científico y abrazan a la espiritualidad. Todo ello, traducido en términos evolutivos y psicológicos como se ha citado anteriormente, equivale a decir que El gen egoísta puede ser trascendido conscientemente Más allá del ego dicho de otro modo, el egoísmo puede ser trascendido hacia la compasión y, respectivamente, la conciencia personal hacia la conciencia transpersonal. Etimológicamente el término transpersonal significa “más allá” o “a través” de lo personal, y en la literatura transpersonal se suele utilizar para hacer referencia a inquietudes, motivaciones, experiencias, estadios evolutivos, modos de ser y otros fenómenos que incluyen, pero trascienden la esfera de la individualidad y de la personalidad humana, el yo o ego. Entre sus intereses centrales se encuentran “los procesos, valores y estados transpersonales, la conciencia unitiva, las experiencias cumbre, el éxtasis, la experiencia mística, la trascendencia, las teorías y prácticas de la meditación, los caminos espirituales, la realización (...) y los conceptos, experiencias y actividades con ellas relacionados”. Entre sus objetivos principales se encuentra la delimitación de las fronteras y las variedades de la experiencia humana consciente. (Cita extraída del trabajo de investigación de Doctorado titulado Complejidad y Psicología Transpersonal: Caos, autoorganización y experiencia cumbre en psicoterapia, de Iker Puente Vigiola, Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Barcelona, 16 de febrero de 2007). Consecuentemente, el paso de la conciencia personal (egoica) a la conciencia transpersonal (trans-egoica), debe interpretarse como la “muerte del ego” en su viaje iniciático hacia la percepción unitaria del sujeto cognoscente con el mundo (no dualidad entre sujeto y objeto), donde las emociones egoístas e individualistas dejan paso a la compasión. Se trataría, en suma, de un ascendente viaje iniciático-cognitivo similar al descrito como salida del mundo de las sombras en el Mito de la Caverna de Platón, para luego transmitir de un modo descendente la sabiduría adquirida en el Mundo de las Ideas, donde la reina es el Amor. - Artículo 22: La conciencia mística: ser uno con el universo La conciencia transpersonal consiste, por tanto, en una percepción unitaria del sujeto cognoscente con el mundo, una experiencia mística de ser uno con el universo, una cuestión excelsamente argumentada por Gemma Rodríguez, licenciada en filosofía, docente y con un postgrado en “Pensamiento filosófico Contemporánea”. A continuación, un artículo de su autoría sobre la cuestión argumentada hasta aquí: La superación de los límites del ego, fue una de las batallas ganadas por S. Freud: su influencia en el pensamiento postmoderno ha sido determinante en la apertura hacia un nuevo paradigma de comprensión de la psique. Las investigaciones científicas a lo largo del s. XX han apuntado cada vez más a la posibilidad de desentrañar los secretos de la mente humana, en un deseo cuasi divino de reproducir la inteligencia. Es innegable que la multitud de avances en neurociencia nos hace vivir actualmente inmersos en un paradigma neuro-explicativo en el que el alma está en el cerebro y en el que mantenemos una relación con nuestro cuerpo y con nuestro entorno entendida bajo el esquema de la lógica computacional. Parecería chocante y de un misticismo abrumador sostener la existencia de un yo cuántico con el que intercambiamos información y que posibilita las diferentes aperturas de sentido en nuestra existencia. En innumerables ocasiones se queja el filósofo Amador Martos del desprestigio que sufren los llamados místicos cuánticos al sostener estas teorías. A lo largo del libro se incide especialmente en la del físico Garnier: sus teorías sobre el desdoblamiento del tiempo nos hacen cambiar nuestra visión sobre la conciencia, haciéndonos partícipes de la fusión entre ciencia y espiritualidad que emerge en nuestra era. Superado el paradigma dicotómico dual de la física clásica, entendemos que “el sujeto no puede manipular al objeto porque el sujeto y el objeto son en definitiva una y la misma cosa”. Pero, preguntémonos en este punto, ¿qué consecuencias efectivas pueden tener estas teorías en el panorama educativo? Educar desde un planteamiento que presuponga esta unicidad del todo y que tenga en cuenta los avances de una ciencia que cada vez más vuelve la mirada sobre presupuestos pertenecientes a la filosofía perenne se hace urgente ya que, si tomáramos conciencia de este racionalismo espiritual, nos encontraríamos un paso más cerca de alcanzar uno de los cometidos fundamentales de cualquier filosofía de la conciencia o reflexión mística: desentrañar qué papel juega en la especie el conocimiento que esta alcanza sobre sí misma. Y es que dar un sentido a la existencia individual y colectiva es uno de los supuestos inherentes a cualquier pedagogía que se pretenda regeneracionista y a la altura de las circunstancias. Por otra parte, nuestra dotación de sentido individual no es posible al margen de un sentido colectivo, como nos recuerda una de las tesis más básicas de la política Aristotélica. La filosofía práctica se ha ocupado tradicionalmente de sacar a la palestra la pregunta por la felicidad y el bienestar individual y colectivo. Si tenemos esto en cuenta, es evidente que un sistema educativo que destierre la posibilidad de armonizar el conocimiento humanístico con los avances neurocientíficos está desechando de entrada la potencialidad de establecer una auténtica comprensión del sentido de la existencia, nuestra posición en el universo y, lo que es más importante, de las enormes capacidades de transformación que el pensamiento posee como parte de la realidad que él mismo conforma. Y es que el bienestar individual y colectivo pasa por una regeneración consciente de la humanidad a la luz de la unión de estos paradigmas (espiritual y científico). Una concepción trascendente de la realidad donde la dualidad mente-materia quede superada transformaría radicalmente los presupuestos sobre los que se asienta nuestra forma de educar, ya que eliminaría la distancia entre las conciencias individuales y aquello que hoy comúnmente llamamos “contenidos educativos”. Los contenidos ya no podrían entenderse más como objetivos externos al estudiante, sino como parte de su propio proceso evolutivo. La falta de motivación es uno de los problemas más frecuentes entre el alumnado: ven como lejano y externo lo que se les trata de enseñar cada día en el aula, y no es extraño que así sea desde el momento en que el conocimiento se presenta al alumno como un constructo ya conformado en cuyo proceso de constitución no ha habido ningún tipo de interacción creativa con él. Los alumnos son meros espectadores externos de su propio proceso de conocimiento, receptores de un esquema mental calcado del exterior. ¿Cómo no habría de sentirse alguien desmotivado con algo tan alienante en su día a día como es el hecho de que otro te cuente cómo es la realidad? - Artículo 23: La conciencia de unidad Para rematar este trabajo de investigación, solamente queda por argumentar esa “conciencia de unidad” a la que solamente se accede desde la conciencia transpersonal. Y tal efecto, no hay mejor corolario que finalizar con una reflexión del inconmensurable Ken Wilber. Ken Wilber en La conciencia sin fronteras, argumenta que la conciencia de unidad es conciencia del momento intemporal, está totalmente presente en el ahora, y como es obvio, no hay manera de alcanzar el ahora, de llegar a lo que ya es. En efecto, la iluminación resplandece en toda su claridad en este momento y en todos los demás. No hay sendero hacia la conciencia de unidad pues no se trata de una experiencia entre otras, no es una experiencia que se oponga a una experiencia ínfima, sino más bien la experiencia presente. ¿Y cómo se puede entrar en contacto con la experiencia presente? Los verdaderos sabios proclaman que no hay sendero hacia el Absoluto, no hay camino para alcanzar la conciencia de unidad. Al parecer, nuestra dificultad es la misma que la del individuo que va saltando de ola en ola en busca de la acuosidad. No nos aquietamos durante el tiempo suficiente para entender nuestra condición presente, y al buscar en otra parte, en realidad nos apartamos de la respuesta. Nuestra búsqueda misma, nuestro propio deseo, nos impide el descubrimiento. En otras palabras, siempre estamos intentando apartarnos de la experiencia presente, cuando en realidad esta experiencia es la que siempre constituye la clave de nuestra búsqueda: en lugar de buscar la respuesta lo que hacemos es huir de ella. He aquí la gran paradoja de la conciencia de unidad: no se puede hacer nada para conseguirla, y creo que esto, por el momento, está totalmente claro. Llegamos así a un punto esencial de las principales tradiciones místicas, a saber, que hay condiciones especiales apropiadas, pero no necesarias, para la realización de la conciencia de unidad. Y además, estas condiciones no conducen a la conciencia de unidad, sino que ellas mismas son una expresión de la conciencia de unidad. La conciencia de unidad no es un estado futuro que resulte de alguna práctica, porque la conciencia de unidad está eternamente presente. La conciencia de unidad es nuestra “iluminación original”, original no porque haya ocurrido en tiempos pasados, sino porque es el origen y fundamento de este instante. La iluminación es el origen de la firma presente y la práctica espiritual es el movimiento o actividad de este origen. La verdadera práctica espiritual surge de la iluminación, no va hacia ella. Pero lo anterior plantea una cuestión. ¿Por qué, entonces, debemos practicar, si ya tenemos la naturaleza búdica, la iluminación original o el Cristo interior? Lo verdaderamente importante es que ejercitar las condiciones especiales de la práctica espiritual es una expresión apropiada de la conciencia de unidad. A medida que una persona va ejercitando las condiciones especiales de una práctica espiritual, empieza a darse cuenta, cada vez con mayor claridad y certidumbre, de un hecho exasperante, pero inconfundible: nadie quiere la conciencia de unidad. En términos teológicos, estamos siempre resistiéndonos a la presencia de Dios, que no es otra cosa que el presente total, en todas sus formas. Si le disgusta algún aspecto de la vida es que hay algún aspecto de la conciencia de unidad al cual está resistiéndose. Así, activamente aunque en secreto, negamos la conciencia de unidad y nos resistimos a ella. La comprensión de esta resistencia es la clave fundamental para la iluminación. En realidad, cada nivel importante del espectro de conciencia está constituido de un modo particular de resistencia. Al analizar el descenso desde el nivel de la persona al nivel del ego, lo primero con que tropezamos fue la resistencia a la sombra. Por eso Freud, investigador genial de la sombra, escribió: “Toda la teoría psicoanalítica se asienta, en efecto, en la percepción de la resistencia que ejerce el paciente cuando intentamos hacer que tome conciencia de su inconsciente”. Lo que confunde especialmente al individuo atrapado en esta resistencia, es que él, como persona, no cree, sinceramente, ofrecer resistencia. Lo hace de una manera por entero inconsciente. Ese fue el primer tipo de resistencia que descubrimos. La persona se resiste a la sombra, con lo que impide el descubrimiento y la emergencia de un ego preciso. Y cuando descendemos al siguiente nivel importante del espectro de la conciencia, nos encontramos con que el propio ego exhibe una resistencia: la del ego a la atención sensible del centauro. Esta resistencia es en parte una incapacidad de mantener la percepción verdaderamente centrada en el presente (o atención sensible) durante el tiempo que sea. Como la percepción consciente del centauro se asienta en el presente pasajero, la resistencia del ego al centauro es una resistencia al aquí y ahora inmediato. Empezamos así a ver que cada nivel del espectro se caracteriza, entre otras muchas cosas, por una manera distinta de resistencia: en el nivel de la persona, nos resistíamos a la unidad con la sombra en todas sus formas; en el nivel del ego, nos resistíamos a la unidad con el centauro y a todas sus cualidades; y extendiéndonos hasta las bandas transpersonales, encontramos la resistencia fundamental y primordial: la resistencia a la conciencia de unidad. Así, nos encontramos de nuevo en el punto que nos importa: mediante las prácticas espirituales apropiadas, empezamos a aprender exactamente de qué manera nos resistimos a la conciencia de unidad. La práctica espiritual hace que esta resistencia fundamental aflore a la superficie de nuestra conciencia y comenzamos a ver que en realidad no queremos la conciencia de unidad, sino que estamos siempre eludiéndola. Ver nuestra resistencia a la conciencia de unidad es ser capaz, por primera vez, de enfrentarnos con ella y, finalmente, de desprendernos de ella, con lo que apartaremos el obstáculo secreto a nuestra propia liberación. Mientras que no veamos exactamente de qué manera nos resistimos a la conciencia de unidad, todos nuestros esfuerzos por “alcanzarla” serán en vano, pues lo que tratamos de alcanzar es también aquello a lo que, inconscientemente, ofrecemos resistencia y tratamos de impedir. Nos resistimos secretamente a la conciencia de unidad, fabricamos de manera encubierta los “síntomas” de la no-iluminación, de la misma manera que producíamos en secreto todos nuestros demás síntomas en los diferentes niveles del espectro. Y el hecho de entenderlo así puede proporcionar un atisbo de la conciencia de unidad, porque aquello que ve la resistencia está, en sí mismo, libre de resistencia. La resistencia primaria, como las demás resistencias que operan en toda la extensión del espectro, no es algo que nos sucede, ni que sucedió en el pasado, ni tampoco nada que sucede sin nuestro consentimiento. Es más bien una actividad presente, algo que estamos haciendo sin darnos cuenta, y esta actividad primaria es la que tiende a bloquear la conciencia de unidad. Brevemente enunciado, es una falta de disposición global a mirarlo todo, tal como es, en este momento. En concreto, en este presente hay algo que no queremos mirar. Tenemos, pues, una mala disposición global a mirarlo todo, en conjunto, exactamente tal como es, en este momento. Tendemos a desviar la vista, a retirar la atención de lo que es, a evitar el presente en todas sus formas. Y como tendemos a mirar hacia otra parte, tendemos a movernos hacia otra parte, a apartarnos. Con esta resistencia sutil, con ese mirar y movernos hacia otra parte, parece que bloqueamos la conciencia de unidad, que “perdemos” nuestra verdadera naturaleza. Y esta “perdida” de la conciencia de unidad nos arroja a un mundo de demarcaciones, espacio, tiempo, sufrimiento y mortalidad. De modo que aunque lo único que desea fundamentalmente el individuo es la conciencia de unidad, lo único que siempre hace es resistirse a ella. Siempre estamos en busca de la conciencia de unidad, pero de tal manera que siempre obstaculizamos el descubrimiento: buscamos la conciencia de unidad apartándonos del presente. Imaginamos que, de alguna manera, este presente no está bien del todo, no es exactamente lo que queremos, y por eso no descansamos globalmente en él, sino que empezamos a apartarnos de él hacia lo que imaginamos que será un presente nuevo y mejor. En otras palabras, empezamos a saltar olas, a movernos en el espacio y en el tiempo para asegurarnos una ola fundamental y definitiva, la que finalmente extinga nuestra sed, la que nos dé por fin “acuosidad”. Al buscar la acuosidad en la próxima ola de experiencias, nos la perdemos siempre en la ola presente. Buscar eternamente es errar eternamente. En el momento en que nos resistimos al único mundo de la experiencia presente, necesariamente lo dividimos en una experiencia interior, que sentimos como el que ve, experimenta y actúa, opuesto a una experiencia externa, que sentimos como lo que vemos y experimentamos, como aquello sobre lo cual actuamos. Nuestro mundo se escinde en dos, y entre lo que uno es, el que experimenta, y lo que uno no es, lo experimentado, se establece una demarcación ilusoria. La evolución del espectro ha comenzado: se ha iniciado la guerra de los opuestos. Apartarse continuamente del presente global implica que hay un futuro que aceptará este movimiento. Nos apartamos porque imaginamos la existencia de otro tiempo hacia el cual podemos movernos. Apartarse es, por tanto, un mero moverse en el tiempo. En realidad, es crear tiempo, pues al apartarnos de la experiencia intemporal y presente (o más bien, al intentar apartarnos), generamos la ilusión de que, de alguna manera, la experiencia misma pasa junto a nosotros. Mediante nuestra resistencia, el presente global y eterno se reduce al presente fugitivo. Por tanto, apartarse es crear un antes y un después, un punto de partida en el pasado, desde donde nos movemos, y un puerto de destino en el futuro, hacia el cual nos movemos. Nuestro presente se reduce al movimiento, a la huida silenciosa. Nuestros momentos pasan. Desde cualquier ángulo que se mire, apartarnos es separarnos de la experiencia presente y proyectarnos en el tiempo, la historia, el destino y la muerte. Esta es, pues, nuestra resistencia primaria: la mala disposición a contemplar la experiencia, como un todo, tal como es, en este momento. Esta resistencia global es lo que se descubre, y luego se frustra, con las condiciones especiales de la práctica espiritual. Cuando una persona asume las condiciones, empieza a darse cuenta de que siempre está apartándose del presente global. Comienza a ver que al apartarse siempre, no hace más que resistirse e impedir la conciencia de unidad… o la voluntad de Dios, el fluir del Tao, el amor del Gurú o la iluminación original. De cualquier manera que lo llame, se resiste a su presente. Mira hacia otra parte, se va hacia otro lado y, por consiguiente, sufre. Llegado a este punto, las cosas parecen realmente desalentadoras. El individuo no parece ser más que una trampa montada para atraparse perpetuamente a sí mismo. Se inicia la noche oscura del alma, y parece como si la luz de la conciencia le diera la espalda hasta desaparecer sin dejar rastro alguno. Todo parece perdido, y en cierto sentido, lo está. La oscuridad sigue a la oscuridad, el vacío conduce al vacío, la medianoche se eterniza. En este punto mismo donde absolutamente todo parece desacertado, todo se arregla de un modo espontáneo. Cuando el individuo ve realmente que todo movimiento que haga es un apartarse, una resistencia, el mecanismo de la resistencia se queda sin cuerda. Cuando uno ve esta resistencia en cada movimiento que hace, entonces, de manera totalmente espontánea, abandona por completo la resistencia. Y el abandono de esta resistencia es la apertura a la conciencia de unidad, la realización de la conciencia de aquello que no tiene fronteras. Como si despertara de un sueño largo e incierto, se encuentra con lo que siempre supo: él, como ser separado, no existe. Su verdadero ser, el Todo, jamás ha nacido y jamás morirá. Solo hay, en todas direcciones, Conciencia como Tal, absoluta y omnímoda, que irradia en y a través de toda condición, la fuente y esencia de todo lo que surge a cada momento, absolutamente anterior a este mundo, pero no distinta a él. Todas las cosas no son más que una onda en este estanque, todo surgimiento es un gesto de este uno. Cuando ya no se resiste a la experiencia presente, ya no tiene motivo para separarse de ella. El mundo y el yo regresan como una única experiencia, no como dos diferentes. Dejamos de saltar de ola en ola, porque no hay más que una ola, y está en todas partes. Dejar de resistir al presente es ver que no hay nada más que el presente; sin comienzo, sin fin, sin nada por detrás ni nada por delante. Cuando tanto el pasado de la memoria como el futuro de esperanza se ven como hechos presentes, los límites de este presente se derrumban. Las demarcaciones que rodean a este momento se hunden dentro de este momento, y entonces no hay nada más que este momento, y ningún otro lugar adónde ir. Así vemos claramente por qué la búsqueda de la conciencia de sí era tan exasperante. Todo lo que intentábamos estaba mal porque todo estaba ya, y eternamente, bien. Nunca hubo, ni jamás habrá, ningún momento más que Ahora. La verdadera práctica espiritual no es algo que hagamos durante veinte minutos, ni durante dos horas, ni durante seis horas al día. No es algo para hacer una vez al día, por la mañana, ni una vez por semana, los domingos. La práctica espiritual no es una entre tantas otras actividades humanas; es el fundamento de todas las actividades humanas, su fuente y su validación. Es un compromiso previo con la Verdad Trascendente, vivida, respirada, intuida y practicada durante veinticuatro horas del día. Intuir lo que verdaderamente somos es comprometernos íntegramente en la realización de eso que verdaderamente somos en todos los seres, de acuerdo al voto primordial: “Por innumerables que sean los seres, hago voto de liberarlos; por incomparable que se la Verdad, hago voto de realizarla”. Para quien sienta este profundo compromiso con la realización, el servicio, el sacrificio y la entrega, en todas las condiciones presentes y hasta el infinito mismo, la práctica espiritual será, naturalmente, el camino. Que esa persona reciba la gracia de encontrar en esta vida un maestro espiritual y de conocer la iluminación en el momento.
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sociedad ignorancia

LA SOCIEDAD DE LA IGNORANCIA Y LAS REPERCUSIONES EPISTEMOLÓGICAS

1 - La sociedad de la ignorancia El texto siguiente es una reproducción de la nota número 19 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.) En este ensayo, el lector podrá apreciar que, en reiteradas ocasiones, aludiré a La sociedad de la ignorancia. No debe interpretarse dicha alusión en un sentido peyorativo hacia mis coetáneos, o como una postura de soberbia de quien escribe esto, sino más bien, como un pensamiento crítico, tomando prestada la expresión de los autores intelectuales (Mayos, Brey, Campàs, Innerarity, Ruiz y Subirats) de la obra con el mismo título: La sociedad de la ignorancia. En el prólogo de dicha obra, se justifica ya plenamente el por qué dicho título: por paradójico que resulte, la potente y exitosa sociedad del conocimiento que están construyendo las avanzadas sociedades postindustriales conlleva un riesgo creciente de incultura. En términos cuantitativos, ningún individuo puede competir con el ritmo hiperbólico actual en la producción de información, pues esa producción crece exponencialmente gracias a que -como nunca antes- es una labor colectiva potenciada porque estamos continuamente entrelazados mediante Internet, lo cual excede a la capacidad de los individuos para procesar dicha información. Así, cada vez más individuos tienden a percibir tras la sociedad del conocimiento la sombra amenazante de una “sociedad de la incultura” que les condena a una inevitable obsolescencia cognitiva. Cualquier solución o enmienda, dicen los autores, que nos planteemos pasa por entender a fondo el vínculo radical que existe entre la sociedad del conocimiento y los “nuevos analfabetos”, es decir, los nuevos tipos de ignorantes, incultos y marginados. Por desgracia, ni en Internet ni en la sociedad del conocimiento se asegura la visibilidad a quien tenga algo que decir o un conocimiento valiosos que aportar. ¿Quién es hoy el genio o el sabio que no necesita especializarse con todo el saber colectivo que generamos o, simplemente, dispone de una amplia y suficiente “cultura general”? Como respuesta, se dice, de un modo un tanto irónico, que los “filósofos”. ¿Está aumentando de manera inevitable y acelerada la distancia entre lo que los individuos -cada uno de nosotros- puede conocer o controlar con un mínimo de solvencia crítica y el conocimiento que produce la humanidad en su conjunto? Por todo ello, orientarse con criterio y sentido personal dentro de la cultura o conocimiento colectivos resulta cada vez más difícil, costoso y problemático (tal es el objetivo pretendido por este ensayo: ofrecer un mapa epistemológico con una finalidad pedagógica, como está reproducido esquemáticamente en el prólogo). Los autores de La sociedad de la ignorancia sostienen que la obsolescencia cognitiva que el crecimiento exponencial del conocimiento disponible ha producido en los individuos no amenaza tanto su campo profesional y especializado, sino sobre todo las coordenadas generales que estos precisan para decidir de manera democrática y con conocimiento de causa sobre los procesos crecientemente complejos que configuran la vida humana actual. Por eso, la otra cara de la sociedad del conocimiento es, sobre todo, la “sociedad de la incultura” y “de la ignorancia” (de ahí la imperiosa necesidad de reivindicar a la filosofía como baluarte para dar un sentido a la vida, y a La educación cuántica como su pedagógica función). Concluyen estos autores de que el poder y el dominio también acechan, ocultas tras Internet y la “sociedad del conocimiento” (prueba de ello son las escuchas ilegales a escala mundial realizadas por la NSA estadounidense). Para minimizar esos riesgos y poder “empoderarnos” democráticamente en esas nuevas posibilidades, todos tenemos que estar vigilantes, atentos y decididos a ejercer nuestros derechos ciudadanos (como se verá en este ensayo, la filosofía de la mente propuesta aboga por el empoderamiento “consciente” de la consciencia, un “ despertar de la conciencia” que ya Platón anticipó en su Mito de la Caverna). 2 - Las repercusiones epistemológicas de La sociedad de la ignorancia El texto siguiente es una reproducción del capítulo 5-3 de la primera parte de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.) Las consecuencias de La sociedad de la ignorancia son visibles en este decadente sistema capitalista de producción: predomina un egoísmo propulsor del infinito crecimiento en un planeta finito, lo cual invita al decrecimiento (Latouche, 2011) ya que plantea graves consecuencias humanas en la globalización en la que se halla inmersa este mundo (Bauman, 2003); también la libertad de los mercados está por encima de la de las personas; sin olvidar el acopio del conocimiento científico para el belicismo y la manipulación de la humanidad por una minoría de peligrosos psicópatas que gobiernan en la sombra (Estulin, 2007) (1) . Vuelvo a insistir, nos hallamos antes un caos civilizatorio en toda regla, principalmente, porque todavía no se ha logrado la integración de esos tres mundos diferenciados por Kant: ciencia, ego y moralidad. La ciencia es usada servil y criminalmente por los poderes fácticos; el ego está sodomizado por el sistema capitalista; y la moralidad social está supeditada a los dogmas religiosos y a la oligarquía plutocrática. Kant (2007) fue consciente de los riesgos de la diferenciación entre la ciencia, el ego y la moralidad, y así lo expresó en su ensayo ¿Qué es la ilustración? La integración de esos tres mundos -ciencia, ego y moralidad-, sin lugar a dudas, se vislumbra como posible gracias al movimiento “transpersonal” surgido como “cuarta fuerza” de la psicología: tiene como objetivo integrar la racionalidad con la espiritualidad. Este racionalismo espiritual ha sido conceptuado en un magistral sistema de pensamiento por Ken Wilber (2005) mediante su obra cumbre Sexo, Ecología, Espiritualidad, erguido así este pensador como el representante más emblemático de la filosofía transpersonal y psicología transpersonal. Siguiendo la estela de Wilber, mi obra Pensar en ser libre, de la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal es una humilde revisión de la historia del pensamiento al propugnar que el “movimiento transpersonal” debe ser rehabilitado históricamente más allá del misticismo cuántico, término acuñado peyorativamente por los caducos materialistas científicos. Evidencio en dicha obra que el pasado pertenece a la razón individualista, pero el futuro pertenece al espíritu colectivo. Así, esa razón egocéntrica, muy a su pesar, se está retorciendo de dolor (Jara, 2007), un daño causado por el hombre al hombre, todo un contra sentido holístico de la naturaleza. Así, el giro natural, nunca mejor dicho, es que el genuino cogito cartesiano se auxilie con el espíritu kantiano mediante su imperativo categórico, lo que perennemente se ha conocido como amor. Lo que viene a decir la historia es que no se puede vivir sin amor (Hüther, 2015), porque es la más alta motivación que nos alienta a vivir, una cuestión ahora reconocida y evidenciada desde la neurobiología y la sociobiología (2) . ¿Acaso no hacemos lo que hacemos por amor a nuestros seres queridos? Pero ese amor ha sido también desahuciado del corazón de las personas por el perverso sistema capitalista que pone todo en venta, hasta nuestras emociones y nuestros sentimientos, anulando incluso nuestra voluntad sobre nuestros actos y pensamientos, convirtiéndonos entonces en autómatas productores de bienes de consumo para la exclusiva satisfacción del ego, descuidando así plenamente al espíritu. Desolador pensamiento occidental. NOTAS: (1) Los señores de las sombras (Estulin, 2007) es una investigación que pone al descubierto los vínculos entre los gobiernos, Servicios de Inteligencia, traficantes de drogas, terroristas internacionales y grandes empresas petroleras. Descubre toda la verdad sobre: El asesinato con polonio del ex espía ruso Alexander Litvinenko. El beneficio que, protegidos por la CIA, obtienen del negocio mundial de la droga las grandes corporaciones y los bancos occidentales. Cómo Roman Abramovich, actual propietario del Chelsea F. C., y Boris Berezovsky, el mayor oligarca de Rusia, robaron más de 2.800 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional. Cómo las ONG están expoliando Darfur (Sudán) con la ayuda de las grandes multinacionales, que quieren hacerse con los yacimientos petrolíferos de todo el país. La estrecha relación de Victor Bout, el mayor traficante de armas del mundo, y el gobierno de George W. Bush. Cómo el fundamentalismo cristiano estadounidense está relacionado con Al Qaeda y el tráfico de drogas en Afganistán. La relación de la Hermandad Musulmana -que mantiene fuertes vínculos con la Casa Blanca- con los atentados del 11 de marzo en Madrid. (2) El darwinismo y la teoría de la evolución y la selección natural se han convertido en pilares de la biología moderna. Gracias a ellos entendemos un poco mejor cómo se ha desarrollado la vida en sus múltiples manifestaciones. Sin embargo, cuando hablamos de animales superiores, como el ser humano, no todo parece justificarse a través de un naturalismo simple. Gerald Hüther (2015), neurobiólogo y autor de La evolución del amor, afirma que hay que tener en cuenta también otro ingrediente crucial, que afecta a hacia dónde se dirige nuestra especie y por dónde ha transcurrido hasta la fecha. Ese ingrediente, para este prestigioso científico, es el amor. Hüther considera que el amor, como manifestación biológica, resulta crucial para explicar la historia de la evolución humana reciente, como elemento de cohesión personal, de garantía de la unión en una pareja o de cooperación en un grupo social. Sin el amor, un fenómeno creado por la propia evolución, la intrincada red de enlaces familiares que se han venido sucediendo a lo largo de la historia sería muy diferente, y distintos también, con seguridad, los rumbos seguidos por nuestra especie. Gracia a él, no solo tienen valor los genes egoístas, o la supervivencia del más fuerte, sino también la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor. En esta obra, el también catedrático de ciencias naturales y doctor en medicina reflexiona sobre el concepto del amor y sus raíces biológicas, así como las consecuencias de su existencia. Puede decirse que nuestra comprensión del amor ha evolucionado con los tiempos, pero que a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, este sentimiento sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie. Hüther nos cuenta como, con el auge del naturalismo y la ilustración, Darwin y otros científicos tuvieron que convivir con los nuevos descubrimientos y con conceptos ya caducos, como las explicaciones de la religión sobre el origen del hombre. Pero a pesar de la llegada de la razón en este campo, aún costaba explicar el papel que tenía en todo ello el amor. Así, del darwinismo más descarnado, se pasó al darwinismo social, y posteriormente al determinismo del comportamiento. Finalmente, la sociobiología se apoderó de la escena. Para Hüther, el amor también es la fuente de nuestra creatividad, no solo en el caso de músicos y artistas; también lo es para muchos grandes políticos y científicos. Es la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales. Por el contrario, el estrés, la presión y la ansiedad no resultan del amor, sino de la competencia, que es la fuerza motora de la especialización, no de la creatividad. Según Hüther, todos somos “hijos del amor”, aunque a veces lo olvidamos porque la competencia y la guerra han impulsado grandes invenciones. Sin embargo, lo que nos une y lo que nos mantiene unidos a la naturaleza y a los demás es el amor, pese a la competencia. Así, el amor es nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. Estamos a punto de agotar nuestros propios recursos naturales, al explotarlos y contaminarlos, porque competimos entre nosotros, como individuos y como naciones. La única fuerza que puede vencer esta competencia autodestructiva es el amor, o si prefieres un término más cognitivo, el compromiso de equipo y la creatividad participativa. El amor es la fuente de logros evolutivos fundamentales. La selección sexual, es decir, la elección de pareja basada en un sentimiento que llamamos amor, provocó el moldeado de nuestros cuerpos en función de las preferencias y gustos de la pareja. Además, el amor paternal permitió fomentar las capacidades de nuestros hijos. Sin el cariño no seríamos capaces de dedicarnos a los demás y comprometernos. Tampoco podríamos alentarnos e inspirarnos los unos a los otros. Para Hüther, es evidente de que para sacar provecho de nuestro potencial tenemos que encontrarnos los unos con los otros como sujetos en lugar de tratarnos como objetos. Solo la gente “amorosa” es capaz de tratar a los demás como sujetos. Pero, en la actualidad, nuestra cultura favorece a aquellos que usan y manipulan a los demás para lograr sus propósitos. A menos que este tipo de relaciones interpersonales y culturales desarrolladas a lo largo de la historia se supere, no seremos capaces de resolver ninguno de los problemas a los que nos enfrentamos ahora. La lucha por el poder y la dominación es la verdadera causa de todos nuestros problemas. Ya es posible pues afirmar que el papel del amor es tan importante en el devenir de nuestra especie como puedan serlo otros factores biológicos. En este libro encontraremos los argumentos que lo confirman. BIBLIOGRAFÍA: Bauman, Zygmunt. La globalización: consecuencias humanas. México: Fondo de Cultura Económica de España, 2003. Estulin, Daniel. Los señores de las sombras. Madrid: Del Bronce, 2007. Hüther, Gerald. La evolución del amor. Barcelona: Plataforma, 2015. Jara, Miguel. Conspiraciones tóxicas. Cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales. Barcelona: Martinez Roca, 2007. Kant, Inmanuel. ¿Qué es la ilustración? Madrid: Alianza, 2007. Latouche, Serge. La hora del decrecimiento. Barcelona: Octaedro, 2011. Wilber, Ken. Sexo, Ecología, Espiritualidad. Madrid: Gaia Ediciones, 2005.
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Ciencia, filosofía, espiritualidad

PENSAMIENTO, CONOCIMIENTO E ILUMINACIÓN

1 - ¿Cómo sabemos si lo que sabemos es cierto? Algunas personas me han consultado acerca de qué pensadores seguir o qué libros leer para adentrarse en la investigación de la “verdad”. En verdad, sería una actitud de soberbia por mi parte creer que podría orientar a esas personas en el complejo laberinto del pensamiento hacia la pretendida “verdad”. La actividad pensativa no es una prerrogativa de los así llamados “filósofos”, pues todos y cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, tenemos la capacidad de pensamiento, así como la posibilidad de alcanzar algún que otro conocimiento. Otra cuestión es, como argumenté en mi obra Pensar en ser rico, la actitud de cada persona respecto del querer aprender y saber cada vez más, o no. Y esa actitud es, precisamente, el diferencial entre los que denomino “filósofos pasivos” y “filósofos activos”. Sería un “filosofo activo” toda aquella persona que busca siempre mejorar su modo de entender y pensar la vida. Es filósofo activo toda persona que se pregunta, que quiere saber más, que no se conforma con lo aprendido, sino que lo aprendido es el punto de partida de lo que queda por aprender. Sin embargo, sería un “filósofo pasivo” toda aquella persona justamente lo contrario: no se preocupa por el saber ni del conocer, pues va pasando por la vida sin la más mínima actitud activa respecto del conocimiento mismo. Dicha actitud no puede ser criticada pues cada cual es libre de sus acciones y, la actitud activa hacia el saber y conocer más, no es obligatoria. Ahora bien, realizada esa salvedad clarificadora, me dirijo a aquellas personas que sí desean saber y aprender más, para decirles que el pensamiento no solo sirve para ayudarnos a tomar decisiones con lo que sabemos, sino, también, para adquirir conocimientos nuevos que refuercen el propio pensamiento, pues solamente con dicha riqueza del pensamiento estaremos preparados para ser mejores padres, mejores amigos, mejores trabajadores, mejores empresarios, mejores científicos, mejores políticos, en definitiva, mejores personas. En consecuencia, la proactividad del pensamiento es una cuestión de actitud personal respecto del conocer. En la medida que cada cual se atreva a adentrarse en el complejo laberinto del pensamiento, irá conformando su propia cosmovisión de la vida. Y, según una interpretación de la física cuántica, hay tantas perspectivas de la vida como personas que piensan, pues a decir de Descartes “El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, puesto que cada uno piensa estar tan bien provisto de él que, incluso aquellos que son más difíciles de contentar en otra cosa cualquiera, no acostumbran a desear más de lo que tienen”. 2 - Iluminación cognitiva Por tanto, para responder a los consultantes que han motivado este artículo, voy a citar a los pensadores y sus libros que, a mí personalmente, han marcado mi pensamiento. No necesariamente deben ser de misma utilidad para ellos, sin embargo, creo que mis respuestas pueden servir de orientación generalizadora y que voy a justificar en la conclusión final. La búsqueda de la “verdad” lleva, antes o después, hacia una “iluminación cognitiva”, y hay tantas iluminaciones cognitivas como investigadores del pensamiento, pues cada uno de los científicos y pensadores de la historia conforma un pequeño eslabón en el vasto laberinto del pensamiento. Por tanto, en aras de no caer en la soberbia, es siempre más recomendable estudiar a los pensadores que nos han precedido en la historia del pensamiento (o la así llamada “filosofía"), para luego entresacar y hacer nuestras las “iluminaciones cognitivas” de otros que, antes que nosotros, se han preocupado de la investigación de la “verdad”. Así fue como me propuse estudiar filosofía durante cinco años y, en honor a la verdad como ya he expresado en varias ocasiones, no salí de la universidad con las ideas muy claras, entre otras razones, porque no hay una sistematización del conocimiento para que el alumno pueda conocer el pasado y así, acto seguido, poder actuar con conocimiento de causa en su presente para orientar más certeramente su futuro vital. En efecto, en ausencia de una “verdad” académica que se yuxtaponga a las “mentiras” del propio sistema económico político y educativo y de ingeniería social y mental, es prácticamente muy difícil, por no decir premeditadamente manipulado, el alcanzar sin obstáculos el conocimiento de la “verdad”. Por tanto, en honor a la verdad, la “verdad” misma es tergiversada por un depredador sistema cuya manipulación económica, social y política nos ha conducido a la actual plandemia, hasta el punto que nadie sabe qué está pasando en el mundo actualmente. Bueno, en realidad, no saben nada los esclavos de la caverna platónica, pero los poderes fácticos que han manipulado la historia, sí saben lo que quieren: un Nuevo orden Mundial que esclavice totalmente a la humanidad mediante técnicas de transhumanismo. Saber todo ello forma parte del proceso de la iluminación cognitiva, pues la “verdad nos hará libres”. No pretendo, para nada, hacer proselitismo de tales ideas, sino invitar a todo aquél con pensamiento crítico en búsqueda de la “verdad” a que alcance su propia “iluminación cognitiva” lo que, dicho de otro modo, sería una invitación a su propio despertar espiritual. 3 - Iluminación espiritual Llegado a este punto, conviene diferenciar claramente entre la “iluminación cognitiva” y la “iluminación espiritual”. La primera sería un estado de la propia razón que se espiritualiza, que se trasciende a sí misma con más conocimientos y que, en su máxima expresión platónica, equivaldría a decir que la Bondad es la Verdad que confiere Belleza al sentido de la vida. La iluminación cognitiva sería, entonces, algo así como encajar varias piezas de un puzle hasta vislumbrar la posible conformación de un mapa evolutivo de nuestra conciencia y que, en su apogeo de plenitud, puede experimentar una “experiencia cumbre” en palabras de Maslow o una experiencia mística donde el Amor es la ley suprema. Dicho así, parece muy fácil de alcanzar, pero, en realidad, no es tan fácil pues requiere una trascendencia del ego para vislumbrar al mundo y los otros desde una visión transpersonal, un trabajo en profundidad para desmontar nuestros falsos sistemas de creencias impuestos por el propio sistema para impedir la expresión natural de nuestra divinidad. Respecto de lo anterior, la pregunta pertinente sería: ¿es condición indispensable pasar por la “iluminación cognitiva” para alcanzar la “iluminación espiritual”? No necesariamente, como he apuntado anteriormente, la iluminación cognitiva es propia de la razón que se espiritualiza mediante las experiencias adquiridas en un mundo de dualidad. Sin embargo, la “iluminación espiritual” es una súbita experiencia que se puede alcanzar mediante técnicas o prácticas de meditación o introspección sin el uso de la razón, y lograr así una conciencia de unidad en un estado de no-dualidad. No en vano, la diferencia de las sociedades orientales respecto de las occidentales, se ha caracterizado las primeras por ir más allá de la razón con creencias como la reencarnación, por ejemplo, mientras que el pensamiento occidental ha sido preeminentemente racional alejado de toda espiritualidad auténtica que no fuera controlada por el propio sistema, como las religiones, por ejemplo. De ahí el polémico criterio de demarcación entre ciencia y religión. Más grave aún, existe un fracaso epistemológico de Occidente pues vivimos en una pesadilla de odio entre razón y espíritu a la vista de nuestro mundo actual. Por tanto, el reto más inmediato del sistema académico es establecer una nueva cosmovisión entre la ciencia y el espíritu, tal es la tarea que defiendo a través de mis publicaciones. 4 - Pensadores para una iluminación cognitiva y espiritual En virtud de todo lo anteriormente expuesto, y en aras de dar respuesta a la consulta al inicio planteada, voy a relatar a continuación aquellos pensamientos, y sus autores, que han supuesto un marcado punto de inflexión en mi propia investigación de la “verdad” a lo largo de tantos años de investigación. Vuelvo a repetir, no pretendo que sea una lista unívoca, bien al contrario, voy a dejar de lado conscientemente a autores como Kant, Rupert Sheldrake, Bruce Lipton, Jean-Pierre Garnier, Amit Goswami, entre muchos otros. Pero todos ellos pueden ser estudiados a través de mis publicaciones. Y no los descarto por el desmerecimiento de sus aportaciones científicas o intelectuales, sino porque en la lista que a continuación relato, trato de “trazar” un esqueleto cognitivo con algunos libros que, pienso, son claves tanto para la “iluminación cognitiva” como la “iluminación espiritual”. La idea pretendida sería que, toda persona que no necesariamente esté versada en cuestiones profundamente filosóficas, pueda adentrarse en el laberinto del pensamiento en busca de la “verdad” mediante autores que considero claves. Y al hilo de la exposición de cada uno de ellos, argumentaré qué representa su pensamiento en la historia del pensamiento y qué conocimientos podemos extraer de sus obras. La primera obra recomendada es, obviamente, La república de Platón (427-347 a C.). Esta obra trata de un diálogo entre Sócrates y otros personajes, como los discípulos o parientes del propio Sócrates. La obra está compuesta por diez libros. En esta obra se puede leer reflexiones que tienen que ver con candentes temas de actualidad como la estructura de ciudad-estado, el régimen democrático, la tiranía, la oligarquía, las teorías políticas, la teoría de las ideas, la idea del Bien, la idea de Justicia. Es una obra que contiene la doctrina platónica conocida como el Mito de la Caverna. Conocer el pensamiento de Platón es la antesala para entender posteriormente a Kant. Para una inmersión en la comprensión de la obra de Platón a la luz del posterior desarrollo filosófico a través de la historia, remito al lector a mi artículo Platón: el camino ascendente es el camino descendente. La segunda obra recomendada es El discurso del método de René Descartes (1596-1650), cuyo título completo es: Discurso del método para conducir bien la propia razón y buscar la verdad en las ciencias. Es una obra fundamental de la filosofía occidental con implicaciones en el posterior desarrollo de la filosofía y las ciencias. Debo admitir que, cuando la estudié, me impactó profundamente pues es la expresión del puro racionalismo para no perderse en la investigación de la “verdad”, una guía en toda regla, una obra magistral que, a buen seguro, hará las delicias de todo inquisitivo pensador. La tercera obra es Breve historia de todas las cosas de Ken Wilber (1949-actualidad). Hago una advertencia previa al lector: como podrá observar, solamente he expuesto a Platón y Descartes como autores recomendados de la filosofía tradicional impartida académicamente y, ello, tiene una razón de peso pues la obra de Ken Wilber (sus más de veinte libros), incluyen y trascienden a toda la filosofía tradicional impartida en los sistemas educativos. Todos los autores y corrientes como el Renacimiento, la Ilustración, la Edad de la Razón desde Kant hasta el surgimiento de la posmodernidad, todos ellos son admirablemente tratados por Ken Wilber, y argumentados en mi libro Una filosofía alternativa al capitalismo. El lector no se perderá nada, al contrario, será enriquecido por la sabiduría de Ken Wilber. Para la cuestión que nos ocupa aquí, Breve historia de todas las cosas, es una obra que ofrece una fascinante versión panorámica, popular y accesible del pensamiento de Wilber, a modo de resumen de su otra obra Sexo, Ecología, Espiritualidad; esta obra de Wilber es recomendable para los auténticos investigadores que no se quieran perder detalle de la evolución de todo lo existente, desde la materia a la vida, a la mente y Dios. La cuarta obra recomendada es Evolucionarios de Carter Phipps (actualidad). Cuando escuchamos hablar de evolución, todos pensamos en fósiles, simios, Darwin y Dawkins. Pero la idea de evolución es mucho más profunda y amplia. En la actualidad, un movimiento de científicos, filósofos y pensadores espirituales visionarios a los que Carter Phipps llama “evolucionarios” está forjando una nueva visión de la evolución que reconoce la importancia de la ciencia, remodela la cultura y actualiza de forma radical la espiritualidad. Este extraordinario libro constituye la primera guía popular a estas estimulantes mentes que iluminan los secretos de nuestro pasado y amplían el paisaje de nuestro futuro. La quinta obra recomendada es El universo holográfico de Michael Talbot (1953-1992). Esta obra nos desvela curiosos fenómenos que no tienen explicación para la ciencia moderna, pero que sí pueden interpretarse mediante la física cuántica o modelos teóricos como el paradigma holográfico. El universo es un gigantesco holograma, una proyección tridimensional que nuestra mente se encarga de recrear, y la realidad tangible de nuestras vidas cotidianas es realmente una ilusión, igual que una imagen holográfica. De esta manera, el tiempo y el espacio no son más que productos de nuestra manera de percibir, pero estamos tan “programados” para aceptar estos conceptos como categorías absolutas que nos cuesta incluso imaginarlo. El paradigma holográfico no sólo sirve para explicar fenómenos de la física y la neurología que la ciencia clásica es incapaz de interpretar, sino que pone de manifiesto que la ciencia no está libre de prejuicios ni es tan objetiva como nos quieren hacer creer los científicos, ya que el universo abarca bastante más de lo que nos permite percibir nuestra cosmovisión actual: temas como las capacidades paranormales de la mente, las últimas fronteras de la física y los enigmas no resueltos del cerebro y del cuerpo. La sexta y última obra recomendada es Hijos de Matrix de David Icke (1952-actualidad). En esta obra se expone las pruebas y antecedentes del control extraterrestre, intraterrestre e interdimensional que ha dominado el planeta Tierra durante miles de años hasta el día de hoy, intentando presentar la imagen más clara posible de las fuerzas que diariamente manipulan y dirigen las vidas del género humano. Los linajes que hoy controlan el mundo y nuestras vidas son los mismos que dominaron Lemuria, la Atlántida, Sumeria, Egipto, Babilonia, el Imperio romano, el británico y los demás imperios europeos. Ellos son los presidentes de Estados Unidos, los primeros ministros, las familias que controlan bancos y empresas, los propietarios de los medios de comunicación y aquellos que controlan el ejército. Hemos sido dominados por la misma tribu entrecruzada de híbridos extraterrestres o intraterrestres, los nefilim, durante miles de años y ahora estamos enfrentándonos a un momento crucial de su vasto plan. 5 - Conclusiones finales: Ciencia, Filosofía, Espiritualidad Para finalizar, deseo explicar la genealogía del “esqueleto cognitivo” a través de las seis obras expuestas. Iniciamos la andadura desde la filosofía griega, la pretendida cuna de la civilización occidental, de la mano de Platón. Desde ahí se inicia el camino ascendente de las religiones, principalmente la católica y que ha dado lugar a la famosa época de obscurantismo hasta el surgimiento del Renacimiento. En ese preciso instante, se inicia el camino descendente principalmente de la mano de Descartes, pues el pensamiento occidental adquiere una renovada visión racionalista que daría lugar al surgimiento de las posteriores corrientes filosóficas, así como la ciencia y el advenimiento del pensamiento positivista divorciado de toda espiritualidad. Sin embargo, no es hasta la llegada del pensamiento de Ken Wilber, como es posible tener una cosmovisión muy completa de la historia de la filosofía, así como una certera interpretación de la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable. Wilber, como otros muchos pensadores recogidos por Carter Phipps, es un “evolucionario” que se suma a un movimiento de científicos, filósofos y pensadores espirituales visionarios que, curiosamente, surgieron posteriormente a la física cuántica. Este nuevo paradigma científico ha trastocado al dogmatismo del materialismo científico, pudiendo hoy en día hacerse filosofía cuántica. En dicho sentido, la obra de Michael Talbot nos introduce en la cosmovisión de un universo holográfico a partir de las diferentes interpretaciones de la física cuántica, por ejemplo, de la mano de David Joseph Bohm y Karl H. Pribram. Los límites de la física cuántica son, así, los propios límites de la espiritualidad, la cual contempla otras dimensiones y que, de la mano de David Icke, nos permite conocer quién y cómo esclaviza a la humanidad, una paradoja a resolver desde el surgimiento de la falsa pandemia. La ciencia materialista, manifiestamente manipulada, se queda corta para darnos soluciones a los problemas planteados, salvo que se haga una divulgación en toda regla. La filosofía tradicional académica, así como la educación, también están anquilosadas, sin reacción ante los graves acontecimientos mundiales en curso entre el Nuevo Orden Mundial y los países patriotas. Consecuentemente, la espiritualidad es la única vía posible de salvación y posibilidad también de sanación trascendental para la humanidad, una cuestión ampliamente argumentada en mi obra Ciencia, Filosofía, Espiritualidad.
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Filosofia transpersonal

LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL: UN NUEVO PARADIGMA DE CONOCIMIENTO

Este artículo es una reproducción del capítulo 5 del preámbulo metodológico de la obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD (gratis en PDF) 1 - Génesis de la filosofía transpersonal La filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento fue inicialmente argumentada, en enero de 2015, en mi obra La educación cuántica, he aquí el resumen: “Desde el surgimiento de la física cuántica, la erudición ha dado un salto cualitativo y trascendente desde el universo material (objeto) a la conciencia humana (sujeto), como lo acreditan diversas áreas de la ciencia que, inapelablemente, remiten a la rehabilitación de la filosofía perenne. Las categorías científicas están convergiendo en la ciencia por excelencia, a saber, la ciencia de la conciencia. Y en ese campo, la filosofía transpersonal desarrollada por el filósofo Ken Wilber y la psicología transpersonal como la “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista, se postulan como un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa.” Posteriormente, en noviembre de 2015, la filosofía transpersonal fue argumentada, asimismo, como un nuevo paradigma filosófico en mi segundo artículo científico titulado El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad. Desde enero de 2015 a septiembre de 2018, La educación cuántica fue objeto de hasta cuatro ediciones revisadas y ampliadas, las cuales incorporaron diversos conceptos del pensamiento de Ken Wilber a modo de notas añadidas, entre las más importantes: la conciencia de unidad, La evolución de la conciencia según Ken Wilber, los veinte principios, y diversas notas menores en alusión a los cuatro cuadrantes. Nunca fue mi intención original convertirme en un experto del pensamiento de Ken Wilber, pero, ciertamente, a medida que se profundiza en la obra de este inconmensurable pensador considerado como el “Einstein de la conciencia”, se hace muy difícil soslayarse de sus investigaciones filosóficas, psicológicas y antropológicas. Es así como, poco a poco, me convertí en wilberiano, sin ninguna connotación peyorativa, más bien al contrario, ha sido todo un honor comprender la historia del pensamiento como nadie me la ha explicado durante los cinco años que estudié filosofía en la Universidad Central de Barcelona. Sobre el andamiaje epistemológico y hermenéutico del pensamiento de Wilber, fui construyendo artículo tras artículo y libro tras libro, mi propio pensamiento; y no con la intención de pretender destacar como filósofo, sino como terapia personal para superar y trascender el sufrimiento padecido con ocasión del desahucio de mi familia tras el embargo de nuestra vivienda: cuando el Estado salva a los bancos en detrimento de los ciudadanos, es síntoma de que algo no funciona bien en la sociedad, es una evidencia de que el perverso sistema capitalista solo sirve a los intereses de la jerarquía plutocrática. Ciertamente, el sufrimiento puede ser un revulsivo para el despertar espiritual, para dejar atrás a la noche oscura del alma, en definitiva, para investigar más en profundidad sobre el sentido de la vida y de nuestro lugar en este planeta y en el universo. Así es como me vi envuelto en cada vez más profundas investigaciones que concluyeron con publicaciones de artículos en diversas revistas científicas y congresos . Esos son los precedentes del libro que obra en sus manos estimado lector, en un intento de que mi experiencia existencial, mi sufrimiento psicológico y mis investigaciones filosóficas puedan ser de utilidad para las demás personas. Y lo que descubrí en ese deambular por las nubes del pensamiento es que, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo: ahí radica la génesis del nuevo paradigma de conocimiento. De hecho, no descubrí nada nuevo, simplemente debía retornar a los clásicos como Platón y Kant, reinterpretados a luz de Ken Wilber, para darme cuenta que nacemos y vivimos bajo una jerarquía de dominio desde una perspectiva histórica, política, económica y educativa. Dicho de otro modo, la historia cultural que nos enseñan en el sistema educativo tradicional solo sirve a los intereses de la agenda oculta del “Estado profundo”: la humanidad vive esclavizada por fuerzas oscuras imperceptibles para la mayoría, sin embargo, vivimos tiempos de divulgación cósmica que puede dar lugar a un despertar colectivo masivo. Analógicamente y como argumento en mi primer artículo titulado La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico-transpersonal, nos hallamos a las puertas de un segundo renacimiento humanístico (el “nosotros” colectivo) como trascendencia al primer renacimiento humanístico (el “yo” individual). La conciencia sigue siendo el problema histórico por resolver de un modo filosófico, psicológico, científico y espiritual. Para tal tarea, seguí el proverbial aforismo “la verdad os hará libres” y asumí como misión espiritual investigar todos los límites hasta donde me permitiera la razón. Y de esa extenuante investigación ha surgido este noveno libro Ciencia, Filosofía, Espiritualidad. En esta obra, como corolario a todas las anteriores, establezco los fundamentos de la filosofía transpersonal y la educación transracional, dos neologismos inauditos en el ámbito académico tradicional, como he explicado en el séptimo artículo del capítulo anterior. 2 - Argumentación de la filosofía transpersonal Con dicha génesis y objetivos puestos en claro, esta obra se divide en tres partes: en la primera parte, se reproducen los siete artículos que fueron arbitrados y revisados por comités científicos para su publicación en revistas y congresos, todos ellos alusivos a la filosofía transpersonal y la educación transracional: la sinopsis de esos siete artículos ha sido expuesta en el capítulo anterior de este preámbulo metodológico. En la segunda parte, se argumenta a modo de glosario y epistemológicamente los conceptos más importantes de la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento. En la tercera parte, la filosofía transpersonal es contemplada, consecuentemente, como una cuestión de sentido para argumentar epistemológica y pedagógicamente a la educación transracional como misión espiritual. La fundamentación de la filosofía transpersonal se inicia en la segunda parte, como no podía ser de otra manera, con la interpretación del pensamiento platónico en el primer capítulo: el camino ascendente es el camino descendente. Es indiscutible que en el pensamiento de Platón -y especialmente en el centro de su pensamiento, esto es, en su doctrina de las ideas- se contienen motivos en los que se advierte y anticipa la empresa kantiana de examinar críticamente la razón humana, por lo que respecta a su capacidad y sus límites. En ese punto crucial de la historia del pensamiento, ya en el segundo capítulo, Wilber propone su teoría de los cuatro cuadrantes, entro los cuales se halla situado el Gran Tres diferenciado por Kant mediante sus Tres críticas: el arte (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros). Dicho de otro modo, estamos hablando de las tres grandes categorías platónicas, de la Bondad (la moral, el “nosotros”), la Verdad (la verdad proposicional, la verdad objetiva propia del “ello”) y la Belleza (la dimensión estética percibida por cada “yo”). Wilber trata de desvelar Los logros superiores del Espíritu-en-acción, de describir la evolución de la conciencia que conduce desde los estadios inferiores hasta los estadios más elevados, los estadios espirituales o transpersonales, cuestiones todas ellas orientadas a partir de los cuatro cuadrantes. Dicho de otro modo, Wilber demuestra que estamos asistiendo en Occidente a un completo olvido de la profundidad espiritual, cuya realidad ha sido reducida a la visión de un mundo chato dominado por el materialismo científico. La filosofía se escindió así en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Según Ken Wilber, son dos modos de saber diferentes pero complementarios, pues han sido reconocidos de una forma u otra en diversos momentos y lugares a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, la filosofía occidental se decantó por una razón materialista, despreciando la metafísica como “causa primera” en palabras de Aristóteles y, es por ello, que en el tercer capítulo es pertinente una argumentación específica sobre la metafísica. En dicho capítulo, se argumentan investigaciones desde la biología, las neurociencias y la física cuántica, para demostrar que los materialistas científicos han agotado su metodología empírica sustentada en el “ver para creer” y, como apuntan las citadas ciencias, hay un cambio de paradigma hacia el “creer para ver”, es decir, hacia la metafísica. Consecuentemente, esos dos modos de saber (racionalidad versus espiritualidad) inquieren ser estudiados y argumentados epistemológicamente en el cuarto capítulo. Los dos modos de saber argumentados por Ken Wilber, lleva a los más críticos a plantearse las siguientes cuestiones: ¿cómo se relaciona la física cuántica con lo místico?, ¿cómo evidenciar las raíces científicas que entronan con la espiritualidad? Para dar respuesta a ello, es pertinente remitirse a la obra El espectro de la conciencia de Ken Wilber. Wilber nos introduce a los conceptos de la no-dualidad, a los tres niveles de conciencia (ego, existencial y mental), y a la filosofía perenne. Ken Wilber, en esta magistral clase de filosofía de la ciencia, nos demuestra que hay dos modos de conocer: el método científico y el trascendental, diferentes pero complementarios. Esos dos modos de saber así argumentados y demostrados por Ken Wilber, permiten vislumbrar una trascendencia desde la epistemología de lo conmensurable (ciencia) hacia la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) , lo cual implica el estudio de la evolución de la conciencia desde la dualidad entre sujeto-objeto hacia la no-dualidad, y ese será el objetivo del quinto capítulo: La evolución de la conciencia según Ken Wilber: hacia la no-dualidad. En dicho capítulo, Ken Wilber argumenta que la visión-lógica (una estructura de conciencia muy global e integradora) es aperspectivista en el sentido de que dispone de una multiplicidad de puntos de vista y no privilegia automáticamente ninguno de ellos sobre los demás. Pero cuando uno empieza a tener en cuenta todas las posibles perspectivas, todo comienza a moverse vertiginosamente. La conciencia aperspectivista que proporciona la visión-lógica puede llegar a ser muy desconcertante porque todos los puntos de vista empiezan a parecer relativos e interdependientes, no hay nada absolutamente fundacional, ningún lugar en el que apoyar la cabeza y decir ¡he llegado! Si tenemos en cuenta la relatividad de las distintas perspectivas, correremos el peligro de caer en una locura aperspectivista que termine paralizando la voluntad y el juicio. Y, en el sexto capítulo, realizo una dilucidación del concepto locura aperspectivista, argumentando que la evolución de la conciencia más allá de la razón presupone la necesidad de una psicología que vaya, por tanto, también más allá de la razón: una psicología transracional. En ese sexto capítulo, se alude en varias ocasiones a la conciencia de unidad, pero, dicho estado de conciencia, no es fácil lograr. Por lo tanto, en el séptimo capítulo se explica por qué no es fácil dicha tarea y cuáles deben ser las “resistencias” que debemos abandonar para alcanzar la conciencia de unidad, propio de un estado no-dual. Consecuentemente, en el octavo capítulo trato de explicar de una forma sencilla la esencia de mis pensamientos acerca de los conceptos “dualidad” y “no-dualidad” para todo aquel que no quiera perderse en lecturas complejas desde un punto de vista argumental en esta obra. En ese octavo capítulo se argumenta la sanación trascendental del ser humano mediante la experiencia mística. La cuestión es: ¿somos todos potencialmente místicos? La anterior cuestión acerca de las experiencias místicas, son desarrolladas en amplitud en el noveno capítulo, donde se concluye que la experiencia mística es un camino de introspección que permite una elevación hacia una experiencia trascendental y que, una de las puertas de acceso a ese estado inefable, es la meditación. Ello lleva a postular, en el décimo capítulo, la sanación trascendental de la humanidad mediante la meditación gracias al aval de estudios científicos. Entonces, la meditación ya no es una cuestión propia de los gurús espirituales, sino que, hay muchos estudios científicos que avalan los beneficios de la meditación, es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud. Consecuencia de lo anterior, en el onceavo capítulo, se argumenta que el despertar espiritual ya no es una cuestión individual solamente, sino, también, un inherente deber de la colectividad humana: es imperativa una educación transracional que posibilite la sanación trascendental desde la infancia gracias a la aplicación práctica de la meditación en los centros escolares, pues quedan demostrados sus espectaculares resultados. Y dicho despertar espiritual, tanto individual como colectivo, conduce ineludiblemente a considerar al amor como nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. Pero, como el amor y la sabiduría son dos caras de la misma moneda (según la tradición platónica excelsamente explicada por Ken Wilber), es pertinente, entonces, en el doceavo capítulo argumentar a la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual, lo cual lleva ineludiblemente a argumentar, en el treceavo capítulo, el camino ascendente hacia la sabiduría. Efectivamente, la sabiduría y el amor son los bálsamos para la sanación trascendental, y no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor (espiritualidad), y el amor a la verdad es el camino (filosofía). El catorceavo capítulo argumenta cómo la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento visto en la segunda parte, se constituye en un fundamento epistemológico y pedagógico para una educación transracional como misión espiritual : la incorporación de la sabiduría perenne es un trampolín para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, tal será el objetivo de la tercera parte de esta obra.
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sentido de la vida

EL SENTIDO DE LA VIDA ES BUSCAR EL SENTIDO DE LA VIDA

1 - ¿Una tautología? El título de este artículo pudiera parecer una tautología, pero no lo es en absoluto. Andaba viendo el documental Todos somos uno cuando, cercano al final, se hacía esta pregunta a la mayoría de los intervinientes: ¿Cuál es el sentido de la vida? Las respuestas fueron de lo más dispar, cada una de ellas con su lógica interna, sin embargo, quedaba patente que no había una única respuesta sino tantas respuestas como personas intentaban responder a esa pregunta. Unas respuestas me gustaron más que otras, no obstante, mi mente se quedó absorta por esa pregunta a la que nadie pudo dar una respuesta satisfactoria. Con esa dubitativa cuestión me fui a dormir. Fue a las tres y treinta minutos de la madrugada cuando me desperté y pude observar a mi mente esbozar el esquema de este artículo que ahora escribo. Otras veces anteriores, cuando me llegaban estos flashs intuitivos en la mitad de la noche, solía levantarme para anotar todos esos pensamientos en una hoja de papel. Pero en esta ocasión, la disertación mental era tan clara y distinta como diría mi admirado Descartes, que sabía que todo quedaría registrado en mi subconsciente y que podría redactarlo en la mañana siguiente, que es este presente. 2 - La razón dualista Entrando ya en materia reflexiva, como he citado al principio, el título “El sentido de la vida es buscar el sentido de la vida” parece una tautología, y por tanto pudiera parecer muy absurdo para quien lo lee. Sin embargo, invito al lector a seguir mi razonamiento. Cuando en el documental se hacía la pregunta “¿Cuál es el sentido de la vida?”, ello implicaba una respuesta desde la mente racional y puede ser de diversa índole: social, política, religiosa, filosófica, antropológica, ateísta, etcétera. Sea cual sea la respuesta, junto a la pregunta es, implícitamente, un dualismo desde la razón. Y quienes siguen mis investigaciones y mis pensamientos, ya saben que el mayor de los dualismos creado por la razón es la dicotomía entre ciencia y religión, entre la razón y el Espíritu, siendo dicha dicotomía cognitiva la causa del fracaso epistemológico de la filosofía occidental. En consecuencia, intentar dar una respuesta a la pregunta “¿Cuál es el sentido de la vida?” desde la razón, es caer nuevamente en los dualismos que imperan en Occidente desde la Filosofía Griega, a pesar de que la racionalidad sea un atributo divino más comúnmente conocido como “Logos” en la filosofía de Heráclito (1). Es así como dicho Logos se manifiesta en todo ser finito en busca de la verdad mediante la razón humana, a partir de la cual surgió la filosofía y posteriormente las diferentes categorías científicas (física, química, biología, medicina, neurociencias, etcétera) para intentar dar respuesta a la cuestión fundamental de lo que es la vida en sentido universal. Y digo intentar dar una respuesta a lo que sea la vida porque, la ciencia actual, devenida en un cientificismo como dogma de fe, cree haber hallado todas las respuestas para explicarnos lo que sea la vida, cuando en realidad, desde el surgimiento de la física cuántica, hay más dudas que certezas tal como han expresados los físicos más famosos de la nueva ciencia cuántica. La ciencia tan solo puede buscar una aproximación al conocimiento de lo que sea la vida mediante la epistemología de lo conmensurable, pero no tiene respuestas para la hermenéutica de lo inconmensurable. No habiendo consenso desde el ámbito científico, más bien una fuga de científicos hacia el “misticismo cuántico”, es evidente que la respuesta a la pregunta inicial “¿Cuál es el sentido de la vida?”, resulta cuanto menos complicada de responder por los entrevistados del documental en cuestión. Ciertamente, como ya decía Einstein: “Cada día sabemos más y entendemos menos”. 3 - La metafísica Consecuentemente en primer lugar, si la ciencia aún no conoce los secretos que subyacen en el fenómeno de la vida, pues no puede dar respuestas concluyentes y consensuadas acerca de los fenómenos psíquicos de la subjetividad, la conciencia y la espiritualidad, no es de extrañar que cada vez más personas se aproximen a temas metafísicos como la meditación, las experiencias cercanas a la muerte, las ciencias noéticas, el movimiento transpersonal y la reencarnación, temas todos ellos inaccesibles desde la razón cartesiana, dualista hasta la médula. Y en segundo lugar si, como es reconocido en la propia ciencia, la materia no existe realmente como una realidad estable sino más bien sujeta a un flujo cambiante de vibraciones, tiene sentido aludir que toda nuestra realidad es en sí misma un estado vibratorio. Consecuentemente, la epistemológica de lo conmensurable, es decir el conocimiento de la naturaleza objetiva mediante el método científico, es un callejón sin salida para los escépticos materialistas científicos, pues es evidente que la razón dualista no puede acceder al conocimiento de la realidad "verdadera" si es que existiera, una cuestión anticipada por el propio Kant al proponernos un giro copernicano en el modo de saber hacia el idealismo trascendental. 4 - Sólo sé que no sé nada Hasta aquí, pienso, que el avispado lector se ha rendido a la evidencia de la futilidad del pensamiento dualista mediante la razón, pues desligar la razón de la metafísica, no nos ofrece garantía alguna para dar respuesta a la pregunta inicial “¿Cuál es el sentido de la vida?”. De hecho, cada pensador o científico, cuando investigan la realidad por descubrir, pasan toda una vida para lograr un efímero descubrimiento intelectual o científico, posteriormente trascendido por otros descubrimientos de otros tantos pensadores y científicos: es por ello que se puede hablar con propiedad y certeramente de la historia de la filosofía y de la historia de la ciencia, ambas impartida en un sistema educativo actualmente en crisis de identidad. Consecuentemente, para no perder el hilo discursivo, la pregunta “¿Cuál es el sentido de la vida?” no puede ser respondida de un modo unívoco por la razón dualista, pues ésta solo puede conocer al Espíritu manifestado objetivamente en la naturaleza (epistemología de lo conmensurable), pero la razón no puede acceder al reino metafísico pues éste pertenece propiamente a la hermenéutica de lo inconmensurable. Y en dicho sentido es como la hermenéutica tiene su razón de ser en las cuestiones metafísicas de la subjetividad: como un Espíritu subjetivo que quiere y anhela conocer al Espíritu Absoluto. 5 - El conocimiento místico del Uno Esa dialéctica en la búsqueda de la "verdad" si es que existe, es un camino solitario e inefable que se manifiesta en la conciencia transpersonal mediante intuiciones espirituales, es decir, son experiencias místicas que son estudiadas desde la psicología transpersonal y que, remiten inevitablemente, al despertar espiritual en una visión no-dual en la que se percibe a la realidad como conciencia de unidad. Sobre estas experiencias trascendentales, la ciencia ortodoxa tiene poco o nada que decir pues pertenecen al mundo de lo numinoso, tal como ya lo planteó Platón en la Séptima Epístola: “Esto es lo que puedo afirmar de cualquier escritor presente o futuro que pretenda saber de los asuntos de los que me ocupo [el conocimiento místico del Uno]; a mi juicio, es imposible que tengan comprensión alguna del tema. No es algo que pueda ser puesto en palabras como cualquier otra de las ramas del conocimiento; solo después del prolongado compartir de una vida en común [comunidad contemplativa] dedicada a este aprendizaje la Verdad se revela al alma, como una llamada encendida al saltar una chispa. A este respecto no hay ningún escrito mío, ni lo habrá.” 6 - La no-dualidad Volviendo entonces a la disertación acerca de las plausibles respuestas sobre la cuestión de “¿Cuál es el sentido de la vida?”, dichas respuestas no pueden provenir desde el dualismo mental propugnado por la razón pues habría tantas respuestas como personas creen poseer la razón, sino desde la aprehensión no-dual del sujeto cognoscente. En ese sentido, el Mito de la caverna de Platón, cobra más vida que nunca para evidenciar que el materialismo científico sólo puede estudiar las sombras de las genuinas ideas, tal como argumenta el físico Pauli. Si, además, como demuestra la física cuántica, cada persona percibe la realidad de un modo diferente, es evidente entonces que existen tantas verdades como puntos de vistas personales, lo cual nos lleva inevitablemente a una locura aperspectivista cuando buscamos responder a la pregunta “¿Cuál es el sentido de la vida?”. Efectivamente, hay tantos sentidos de la vida como personas hay en el mundo, pues cada cual es una entidad subjetiva que persigue su propia “verdad” si es que existe y sea posible. Pero la Verdad, la Bondad y la Belleza platónicas posteriormente reflejadas en las Tres críticas de Kant y los cuatro cuadrantes de Ken Wilber, solamente pueden ser aprehendidas mediante una intuición moral básica que permita entonces trascender la epistemología de lo conmensurable mediante la hermenéutica de lo inconmensurable, como dos modos de saber sintetizado desde la no-dualidad. Ciertamente una inconmensurable tarea que implica trascender la ignorancia procedente de la realidad ilusoria exterior, sustentada dicha ilusión en los dualismos que han llevado al fracaso epistemológico de Occidente. 7 - La experiencia mística Consecuencia de lo anterior, para dar respuesta a la pregunta “¿Cuál es el sentido de la vida?”, tal inconmensurable tarea puede llevarnos toda una vida hasta que, en una súbita iluminación cognitiva y espiritual, tenemos la idea clara y distinta de que la Sabiduría (el Bien que aspiramos a saber) se manifiesta en una compasiva Bondad hacia los demás pues todos somos Uno, un imperativo categórico en palabras de Kant más comúnmente conocido como Amor por los sabios, místicos, profetas y eruditos espirituales que ha dado la historia. Esos insignes pensadores han dedicado toda su vida a escribir magnos tratados filosóficos y científicos. Todo genuino pensador dejará su obra mediante mapas conceptuales a través de la razón filosófica o científica, aunque no sean del todo comprendidos o compartidos por sus coetáneos. Pero los mapas conceptuales no son el territorio. Ese inefable territorio de lo numinoso maginíficamente definido por Platón anteriormente, también intenta ser expresado desde el arte (poesía, pintura, música, etcétera) como una experiencia íntima e intransferible que cada cual debe experimentar por sí mismo, en eso mismo consiste las experiencias místicas, en trascender la razón e ir hacia una actitud contemplativa tal como subyace en la filosofía perenne. 8 - La conciencia de unidad Llegado a este punto, se puede afirmar que el sentido de la vida universal (la cual trasciende a todos los mortales) es que cada cual debe hallar su propio sentido de la vida individualmente, aunque la vida parezca un sinsentido pues, como hemos aludido anteriormente mediante la física cuántica, hay tantas percepciones de la realidad como personas hay en el mundo. Es así como el título de este artículo tiene su razón de ser al afirmar que “El sentido de la vida (en su acepción universal) es buscar el sentido de la vida (en una acepción individual)”. Y ello no es una tautología, pues aquel sujeto cognoscente que no se plantee cuál es el sentido de la vida (universal y/o individual) vive, obviamente, bajo un dualismo racional, un mapa conceptual que provoca ilusión y separación de los demás, sufrimiento y nihilismo, es decir, vive en la tan aludida caverna platónica, como si la vida fuera un sueño del que hay que despertar irremediablemente tarde o temprano. Sin embargo, aquella persona que se plantee buscar el sentido a la vida (universal y/o individual), por el mero hecho de tener esa actitud proactiva hacia la sapiencia, ya se está planteando salir de esa noche oscura del alma, para dirigirse hacia la luz y la Bondad en términos platónicos. Y aunque esa titánica tarea de buscar el sentido de la vida puede llevar paradójicamente toda una vida, como es el caso de este escritor, se puede afirmar concluyentemente que “El sentido de la vida es buscar el sentido de la vida”. Y, si una cosa tiene en común todas nuestras vidas, así como las epifanías espirituales de los grandes místicos, filósofos y científicos que ha dado la historia de la humanidad, es que el despertar espiritual lleva inexorablemente a la intuición espiritual de que el Amor es el nexo de unión de todos los seres, en una percepción no-dual como conciencia de unidad. 9 - La intuición moral básica del amor La sapiencia individual así percibida desde la no-dualidad obliga, inherentemente, a extender y promulgar esa expresión de la divinidad a todos los seres mediante una intuición moral básica con la posibilidad, entonces, de trascender el dualismo cartesiano que impera en la filosofía tradicional occidental hacia una filosofía transpersonal para ser impartida mediante una educación transracional, es decir, una educación que implemente la razón con el corazón pues, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. Dicho de otro modo, es hora de que el imperativo categórico kantiano pueda ser impartido educacionalmente a través de la meditación que cada vez más centros escolares están incorporando en sus planes de estudios. Podemos concluir, entonces, que el sentido de la vida (en su acepción universal) es que cada cual busque el propio sentido a su vida (en una acepción individual). Pero, si debe existir algún tipo de consenso racional y metafísico que merece de la pertinente atención y aplicación práctica, ello es que no puede haber ningún sentido de la vida sino es mediante la contemplación de la Verdad, y su expresión a través de la creativa Belleza para ser comunalmente compartida mediante la Bondad: un camino ascendente hacia la sabiduría que cada cual debe emprender para hallar el verdadero y auténtico sentido de su vida. Dicho de otro modo, la intuición moral básica argumentada por el inconmensurable Ken Wilber se postula como una comunión espiritual, no solo para dar algún sentido a la vida personal de cada cual sino, inherentemente, para dar un sentido a la vida cultural de la humanidad como jerarquía que debe incluir y trascender la vida de todos nosotros en una conciencia de unidad colectiva donde, el amor, es la más alta motivación que nos alienta a vivir, una cuestión ahora reconocida y evidenciada desde la neurobiología y la sociobiología. Porque, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. REFERENCIA: (1) Heráclito de Éfeso fue un filósofo griego. Nació hacia el año 535 a. C. y falleció hacia el 484 a. C. Era natural de Éfeso, ciudad de la Jonia, en la costa occidental del Asia Menor (actual Turquía). Como los demás filósofos anteriores a Platón, no quedan más que fragmentos de sus obras, y en gran parte se conocen sus aportes gracias a testimonios posteriores. Heráclito afirma que el fundamento de todo está en el cambio incesante. El ente deviene y todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa: se refiere al movimiento y cambio constante en el que se encuentra el mundo. Esta permanente movilidad se fundamenta en una estructura de contrarios. La contradicción está en el origen de todas las cosas. Todo este fluir está regido por una ley que él denomina Logos. Este Logos no solo rige el devenir del mundo, sino que le habla al hombre, aunque la mayoría de las personas “no sabe escuchar ni hablar”. El orden real coincide con el orden de la razón, una “armonía invisible, mejor que la visible”, aunque Heráclito se lamenta de que la mayoría de las personas viva relegada a su propio mundo, incapaces de ver el real. Si bien Heráclito no desprecia el uso de los sentidos (como Platón) y los cree indispensables para comprender la realidad, sostiene que con ellos no basta y que es igualmente necesario el uso de la inteligencia. Era conocido como “el Oscuro”, por su expresión lapidaria y enigmática. Ha pasado a la historia como el modelo de la afirmación del devenir y del pensamiento dialéctico. Su filosofía se basa en la tesis del flujo universal de los seres: todo fluye. Los dos pilares de la filosofía de Heráclito son: el devenir perpetuo y la lucha de opuestos. Ahora bien, el devenir no es irracional, ya que el Logos, la razón universal, lo rige: “Todo surge conforme a medida y conforme a medida se extingue”. El hombre puede descubrir este Logos en su propio interior, pues el Logos es común e inmanente al hombre y a las cosas.
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UAM

TESIS DOCTORAL DE ROMÁN GONZALVO: UNA INVESTIGACIÓN TRANSCULTURAL SOBRE LA ESPIRITUALIDAD AL FINAL DE LA VIDA

El título completo de la Tesis Doctoral es: NECESIDADES INTRAPERSONALES, INTERPERSONALES Y TRANSPERSONALES EN ENFERMOS TERMINALES DE CÁNCER: UNA INVESTIGACIÓN TRANSCULTURAL SOBRE LA ESPIRITUALIDAD AL FINAL DE LA VIDA El Doctor Román Gonzalvo Pérez es un pionero y promotor del movimiento transpersonal: -Psicólogo y Doctor en psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. -Desde 2006 ha trabajado e investigado con enfermos terminales, en lo relativo a las necesidades que enfrentan en sus últimos momentos, ayudándoles a morir en paz. Sus investigaciones han tenido lugar en México, India, Papua Nueva Guinea, Zimbabue y Kenia, además de España. -Fundador de la Revista Científica Journal of Transpersonal Research (2009). -Organiza anualmente las Jornadas de Psicología Transpersonal y Espiritualidad en Tudela (España) y es profesor de psicoterapia transpersonal en el Máster de Psicoterapia del Bienestar Emocional del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) y en el máster en Mindfulness de la Universidad de Zaragoza. -Actualmente compagina su trabajo con la consulta psicoterapéutica en Tudela y Madrid. -Presidente de la Asociación Transpersonal Iberoamericana y fundador del Grupo de Psicología y Psicoterapia Transpersonal del Colegio Oficial de Psicología de Madrid.
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CESPE 2023

PONENCIA EN EL VIII CONGRESO INTERNACIONAL CESPE 2023: EPISTEMOLOGÍA PEDAGÓGICA

Mi agradecimiento a D. CARLOS VILTRE CALDERÓN, Presidente General de CESPE, por su amable invitación a este VIII Congreso Internacional CESPE 2023. Mi agradecimiento también a D. OMAR PEÑA GRAU, Presidente del Comité Organizador CESPE Chile, por su colaboración y asistencia para mi participación en este VIII Congreso Internacional CESPE 2023. ENLACE AL VÍDEO DE LA PONENCIA
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pedagogías

PONENCIA EN LA 3ª EDICIÓN DEL DIPLOMADO INTERNACIONAL DE PEDAGOGÍAS EMERGENTES

Mi agradecimiento a D. OMAR PEÑA GRAU por su invitación a esta III Edición del Diplomado Internacional de Pedagogías Emergentes. Mi reconocimiento también a su ardua labor en el campo de las Pedagogías Emergentes y, también, como especialista en la Teoría del Metaaprendizaje. ENLACE AL VÍDEO DE LA PONENCIA
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DIPLOMADO INTERNACIONAL DE PEDAGOGÍAS EMERGENTES

PONENCIA EN LA 3ª EDICIÓN DEL DIPLOMADO INTERNACIONAL DE PEDAGOGÍAS EMERGENTES

Mi agradecimiento a D. OMAR PEÑA GRAU por su invitación a esta III Edición del Diplomado Internacional de Pedagogías Emergentes. Mi reconocimiento también a su ardua labor en el campo de las Pedagogías Emergentes y, también, como especialista en la Teoría del Metaaprendizaje. ENLACE AL VÍDEO DE LA PONENCIA
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CESPE 2023

PONENCIA EN EL VIII CONGRESO INTERNACIONAL CESPE 2023: EPISTEMOLOGÍA PEDAGÓGICA

Mi agradecimiento a D. CARLOS VILTRE CALDERÓN, Presidente General de CESPE, por su amable invitación a este VIII Congreso Internacional CESPE 2023. Mi agradecimiento también a D. OMAR PEÑA GRAU, Presidente del Comité Organizador CESPE Chile, por su colaboración y asistencia para mi participación en este VIII Congreso Internacional CESPE 2023. ENLACE AL VÍDEO DE LA PONENCIA
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Portada

IX JORNADAS PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL Y ESPIRITUALIDAD: + ALLÁ DEL EGO

Congreso celebrado el 24 y 25 de febrero de 2023 en el Salón de Actos de la Facultad de Medicina, Zaragoza (España). Organizan: -La Asociación Transpersonal Iberoamericana -La Cátedra World Happiness Foundation de Ciencias Contemplativas -La Universidad de Zaragoza Vídeos de todo el congreso en 4 partes: 1- IX Jornadas PT Viernes mañana 2- IX Jornadas PT Viernes tarde 3- IX Jornadas PT Sábado mañana 4- IX Jornadas PT Sábado tarde Nota de este autor: La psicología transpersonal también tiene repercusión en la educación y, a tal efecto, la filosofía transpersonal incursiona en el sistema educativo transpersonal
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ATI

LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL INCURSIONA EN EL SISTEMA EDUCATIVO INTERNACIONAL

Este artículo ha sido publicado en el Magazine número 9 de la ASOCIACIÓN TRANSPERSONAL IBEROAMERICANA (ATI) Magazine número 9 en PDF En mi libro La educación cuántica argumento que la filosofía transpersonal desarrollada por Ken Wilber, así como la psicología transpersonal como la “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista, se constituyen ambas en un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa. Siguiendo la estela de dicha argumentación, voy a citar los trabajos publicados (Tesis Doctorales y de Maestría, artículos científicos y ponencias) que, todos ellos en conjunto, vislumbran no solamente postulados teóricos sino actividades prácticas orientadas a la introducción de la visión transpersonal en la educación con rango de internacionalidad. En primer lugar, la piscología transpersonal y la educación transracional son postuladas y argumentadas en la Tesis Doctoral de Noemí Siverio, titulada: Psicología del Homo Complexus para una educación desde la comprensión (Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico “Rafael Alberto Escobar Lara”, Venezuela). En segundo lugar, la Tesis de Maestría de Marely Figueroa, titulada Una visión transpersonal en la educación, se postula como un revulsivo a la educación académica tradicional. En efecto, Marely Figueroa es pionera en el mundo con la impartición de una asignatura de filosofía transpersonal en el Grado Universitario de Educación (Instituto Ateneo de Colima, México). ¿Acaso esas dos Tesis Académicas citadas son las primeras piedras de un gran edificio educativo-espiritual? Que la filosofía transpersonal incursione en el sistema educativo internacional no es un sueño sino una realidad cada vez más extendida internacionalmente, como veremos a continuación. Cabe citar, en tercer lugar, la Tesis Doctoral de Morelia Valencia Medina (Colombiana pero vinculada profesionalmente a la Universidad de Granada, España), titulada: Una perspectiva transpersonal para la educación. Morelia Valencia en colaboración con el también doctor Gabriel Carmona, han sido los impulsores de la Asociación de Pedagogía Transpersonal en España a través del Departamento de Pedagogía de la Universidad de Granada (España). La educación académica tradicional está quedando obsoleta y requiere de una nueva mirada pedagógica acorde a las citadas investigaciones académicas de rango internacional pues, en efecto, es necesaria una renovación moral y espiritual sustentada en el empoderamiento consciente de los alumnos, desde una renovada psicología cognitiva dentro de un nuevo paradigma educativo amparado por la filosofía transpersonal. Desde 1948, el artículo veintiséis de los Derechos Humanos referente al derecho de la educación, como en otras facetas sociales, económicas y políticas, ha sido ninguneado por los poderes fácticos. Sin embargo, novedosas iniciativas de hacer pedagogía están llegando al estamento educacional. Son tiempos de un revisionismo educacional como se ha visto, pero también de un revisionismo humano en el modo como percibimos nuestro mundo y el universo. En definitiva, son tiempos de repensar la relación entre la racionalidad y la espiritualidad. Son tiempos de integración entre la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable. Como filósofo transpersonal, dichas cuestiones epistemológicas y hermenéuticas fueron argumentadas en el II Coloquio Internacional sobre las posibilidades de la resignificación del Episteme en las Ciencias de la Educación (Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio IMPM UPEL, Tucupita, Venezuela). Y más recientemente, todo ello tuvo su corolario con la publicación del artículo científico titulado La filosofía transpersonal como una hermenéutica complementaria a la epistemología: fundamentos para una educación transracional (Revista de Investigación Científica Humanística GIRUM de la Universidad Antropológica de Guadalajara, México). A la vista de todo lo anteriormente argumentado, el reto más importante que tienen actualmente los profesores, los educadores, la educación en general, los científicos en particular y las humanidades es orientar la cultura humana más allá del reduccionismo psicológico y de la filosofía materialista que ha imperado en Occidente. El despertar colectivo es posible, y lo es gracias a la meditación y sus beneficios demostrados científicamente, y aplicados prácticamente en las aulas como demuestran muchas experiencias vanguardistas en el ámbito educativo. El conocimiento es una riqueza intelectual que debe ser gestionada, auspiciada, educada y transmitida por los profesionales de la epistemología, pues necesitamos aún de genuinos epistemólogos para intentar dar un sentido a la vida y de saber cuál es nuestro lugar en este mundo. La humanidad se halla ante tantos cambios de paradigmas (filosófico, psicológico, sociológico, educativo, científico y espiritual) que son los propios maestros, profesores y la educación en general, quienes deberían coger las riendas del conocimiento para debatir su epistemología y consensuar lo que hay que saber, y lo que hay que enseñar en la transmisión del conocimiento. Ahí queda el reto para nuestra civilización y sus mentes pensantes: integrar la espiritualidad en el sistema educativo.
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